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Viste tu mesa al estilo amalfitano con el plato de pasta perfecto

  • Con la cultura mediterránea y la tradición cerámica de la costa amalfitana como fuentes de inspiración, la artista Andrea Zarraluqui ha diseñado y pintado a mano una serie limitada y exclusiva de platos para pasta.
  • Lo ha hecho en colaboración con Garofalo, una de las firmas más longevas de Italia y referente en la elaboración de pasta italiana.
  • Con el fin de ser puristas, en la elección de las características de este objeto de culto (forma, tamaño y material) ha intervenido el prestigioso chef Gianni Pinto.

La italianidad evocada desde una visión fresca y contemporánea y el cromatismo de los platos típicos de la costa amalfitana se dan cita en el plato de edición extralimitada que pasta Garofalo ha creado para reivindicar que la calidad de la materia prima con que se elabora una receta importa tanto como el diseño de la vajilla en que se sirve. La firma es una de las más longevas de Italia, representativa del trabajo hecho con maestría y pasión y en la que actualmente se conjugan la tecnología más avanzada y más de 200 años de herencia y know how.

Para pasta
Plato italiano

Su origen tiene lugar en Gragnano, una pequeña villa napolitana considerada la cuna mundial de la pasta, que otorga a Garofalo el apellido ‘Pasta di Gragnano’ y la legitima como única variedad de pasta seca reconocida por la Comisión Europea como IGP (Indicación Geográfica Protegida). Líder indiscutible dentro de su categoría y elegida tanto por cocineros profesionales como por foodies con paladares educados, sus dos siglos de expertise avalan ahora la creación de un nuevo objeto de deseo, un plato que encarna la identidad de la marca.

Además, también apela al momento que vivimos de manera honesta y optimista, al valor del reencuentro, al espíritu de recibir en casa, al carácter y las costumbres mediterráneas y a la recuperación del hedonismo. Es decir, todo aquello que nos era rutinario y que por circunstancias que nadie esperaba no supimos apreciar en su justa medida.

Pintado a mano

El embellecimiento del plato corre a cargo de la reconocida artista Andrea Zarraluqui, quien hace más de una década abandonó el sector de la comunicación hotelera para centrarse en la porcelana pintada a mano. Pasión a la que dedica su tiempo completo. Su personalísimo universo, su arte decorativo y su estilo —«natural, de trazo suelto, intuitivo e imperfecto»— le han llevado a contar con una legión de clientas nacionales e internacionales. Todo ello, impulsado por la recuperación y la puesta en valor de los antiguos oficios y por el fenómeno de las vajillas pintadas a mano, a las que trata con la misma sensibilidad y el mismo respeto que un lienzo.

Para pasta
Plato italiano

Aunque su principal fuente de inspiración es la ilustración botánica antigua, en este caso se ha dejado embaucar por Garofalo, con quien comparte valores: carácter local, autenticidad —«me encanta que se note que mis dibujos están hechos a mano», asegura— y recuperación de las tradiciones patrias.

Sur de Italia

A la hora de diseñar la pieza ha querido jugar con el encanto del sur de Italia, donde veranea a menudo. «Se trata de un país que, aún sin ser vecino, comparte con nosotros un estilo de vida y unas costumbres muy arraigadas que nos definen y enorgullecen», y con la intensidad cromática de la cerámica típica de la costa amalfitana (declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco).

Su historia va unida de manera indisoluble a una industria cerámica de tradición milenaria, tal como demuestran las muchas fábricas que pueblan la región  y las deliciosas tiendas de artesanía local que exponen en sus fachadas vajillas de colores explosivos. El amarillo es en alusión a los limoneros de Sorrento, el azul del mar de Amalfi, el cielo celeste de Positano o el rojo del sol poniente de Vietri. Adaptándose a los códigos visuales de Garofalo, Andrea ha reproducido en el plato dos de sus más icónicos cortes de pasta: farfalle y rigatoni.

Para pasta
Plato italiano

Cada una de las piezas es única; ha sido pintada a mano, en un minucioso proceso de dos cocciones por lo complejo del color negro (corporativo de Garofalo, como el blanco y el rojo) en este tipo de trabajos, y vienen marcadas con un sello creado ex profeso para el encargo. Con todo, el plato se presenta como una enseña de la manera de ser y de vivir del consumidor mediterráneo y de su afán por compartir y por juntarse a la mesa. Asimismo, destaca por su potencial para adquirir una segunda vida decorativa u ornamental. Se encuentra a la venta solo por encargo y a un precio de 90 euros a través del email [email protected]

El ABC del plato de pasta perfecto

Buscando ser ortodoxos y puristas a la hora de escoger la pieza, su idoneidad se ha fundamentado en la opinión de un prescriptor experto, fiable y objetivo: el chef italiano Gianni Pinto. Nacido en Ginosa, pequeña localidad de la región de La Puglia, en el seno de una familia eminentemente matriarcal, absorbió las bases de la profesión desde muy pequeño. Logró así comandar su propio restaurante Madrid, el rompedor Noi. Antes de ello, se formó junto a diversos estrellas Michelin de su país y más tarde, también en la capital, trabajó durante siete años como jefe de cocina en Sinfonia Rossini. Su visión contemporánea y alejada de tipismos de la gastronomía italiana, así como su empeño en vivir la cocina con pasión, intensidad y sensibilidad, se alinean a la perfección con los valores de la marca Garofalo.

Plato de pasta
Plato italiano

Con todo, Pinto nos desvela las claves del soporte perfecto: forma redonda sopera, de tamaño proporcional a la cantidad que puede asumir un comensal (de forma que al mezclar la pasta con sus salsas y aderezos no se salga del plato o al revés, que la ración no se pierda en una vajilla excesivamente grande) y de un material delicado, pulcro y elegante.

Ideal para spaguetti

«Antes de servir la pasta, nos preocuparemos de templar el plato para que la pasta pueda mantenerse caliente hasta el último bocado; esto, sin duda, marca la diferencia», aconseja el cocinero. Él se deja inspirar por el diseño mediterráneo del plato a la hora de pensar la receta que mejor lo acompañaría: spaguetti con botarga y almejas.

«Garofalo es la pasta de los connoisseurs —concluye Pinto—.  La elegimos quienes encontramos satisfacción en las cosas bien hechas, porque cuenta en su portfolio con más de cien cortes diferentes, cada uno con su propia personalidad pero con unas propiedades de color, grosor y porosidad comunes y únicas que los hacen idóneos para la alta cocina».

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