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Un centenar de efectivos continúan buscando a Julen, el niño que este domingo cayó a un pozo de 100 metros de profundidad en el municipio de Totalán, en Málaga. El único rastro del pequeño que de momento se ha localizado en el lugar es una bolsa de chucherías.

Las labores de rescate no se han detenido en ningún momento a lo largo de la madrugada, y en ellas participan Bomberos, Protección Civil, efectivos del Equipo de Rescate e Intervención de Montaña (EREIM) de Álora y Granada; submarinistas del Instituto Armado de Málaga; y empresas privadas que han trasladado maquinaria hasta el lugar.

El operativo se puso en marcha minutos después de que la familia del menor llamara a los servicios de emergencia a las 14 horas de este domingo.

El pozo, de tan sólo 25 centímetros de diámetro, impide el acceso a su interior de adultos. Sí ha sido posible introducir varias cámaras, aunque no se ha logrado visionar al niño. La cámara ha encontrado a 80 metros de profundidad un tapón de tierra, posiblemente por culpa de un desprendimiento.

Desde el principio los expertos descartaron la perforación, por el riesgo de desprendimientos de tierra. Se trata de un orificio de prospección de agua y se desconoce si, en el fondo, hay agua.

Fue el padre del pequeño quien dio el aviso a ala Guardia Civil. Alrededor del pozo, el único que había en la finca donde la familia se había reunido para celebrar una comida, no había ninguna protección.

Pendientes del rescate del pequeño, el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha trasladado su apoyo a sus familiares, a través de un tuit.