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Tendemos a minimizarlos porque pensamos que igual que llegaron se irán. Muchas veces ocurre eso pero en otras se convierten en verdaderos problemas. La psicóloga infantil y pedagoga Montse Domènechen detalla estrategias para solucionar el entuerto en su libro ‘La vacuna contra el miedo’ (Plaza Janés).

1Maldita oscuridad

Es el más frecuente entre los niños y genera tanta desorientación que en algunas ocasiones puede comportar que el pequeño sufra una especie de ataque de ansiedad cuando llega la hora de irse a dormir.

Detrás del asunto está la imaginación de los niños que llegan a convertir la sillita de su mesa en un monstruo de dos cabezas. Según la autora del libro, “detrás de este temor tan frecuente se esconde en realidad otro: los pequeños tienen miedo de desconectar de los padres, no es que la oscuridad por si misma les provoque terror”. La psicóloga propone varias técnicas y juegos que pueden ayudar a evitar este mal trago al niño. Por ejemplo, acompañándolo durante un rato y hacerle ver que la oscuridad es bonita porque invita a imaginar cosas preciosas. Básicamente, acostumbrarse a jugar con la penumbra.

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