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Consejos para afrontar el cambio de hora y no morir en el intento

Esta madrugada que va del sábado al domingo tendrá lugar el cambio de hora. Entramos de lleno en el horario de invierno. Esto constituye toda una frontera psicológica, porque los días cambian radicalmente. Amanece antes, sí, pero también se hace de noche muy temprano y disminuyen las horas de luz. No nos queda otro remedio que adaptarnos, más que bien, a este nuevo ritmo que cogen los días con el cambio de hora.

Dos veces al año tenemos que tragar con esta broma de mal gusto que trastoca del todo nuestro tiempo, nuestro sueño y que nos descoloca psicológicamente. Generalmente, los efectos que nos deja este cambio de hora no suelen ir más allá del mismo día en que este tiene lugar. Poco a poco, y mal que bien, nos adaptamos al nuevo horario como nos adaptamos a esa “nueva normalidad”. De todos modos, aquí van unos consejos por si resulta que eres de esos que sufren de verdad el cambio de hora.

¿Efectos en la salud?

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El cambio de hora tiene lugar en plena madrugada, para interferir lo menos posible en la vida de los habitantes. Cuando, en la madrugada de este domingo, el reloj dé las tres de la madrugada, habrá que atrasar las manecillas hasta las dos.

Según cuentan los que saben, este cambio de hora tiene repercusiones en nuestra salud. La mayoría, dicen, son para bien. Pero algunos de ellos son negativos y afectan sobre todo a los bebés lactantes, a las personas que sufren alguna enfermedad y también a las mascotas. 

Irremediablemente, el cambio de hora produce una alteración de los ritmos vitales que puede descolocar a nuestro organismo. No obstante, insistimos, la cosa no es grave y en poco tiempo se recupera de nuevo la normalidad.

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