miércoles, 30 septiembre 2020 19:01

Esto es lo que te ayudará a pasar por encima del síndrome postvacacional

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Posiblemente se trate de uno de los momentos más difíciles del año. Si es que no es el más. Se acaban las vacaciones, se acortan los días, volvemos a nuestra casa en la ciudad y volvemos al trabajo. Si ya en una situación normal cuesta, este año, con toda la incertidumbre generada por la pandemia, todo indica que será aún peor.

Hasta el 35 % de los trabajadores de entre 25 y 45 años aseguran padecer fatiga generalizada, apatía, irritabilidad, falta de concentración, escasa motivación, tristeza, ansiedad, insomnio, mareos…Todos ellos síntomas del bautizado como “síndrome postvacacional”. Según los expertos, suele durar de 2 a 3 días a un máximo de 21 días hasta que la persona se vuelve adaptar a la dura realidad.

Dicen los psicólogos que hay cuatro perfiles propensos a padecer este trastorno. En primer lugar los planificadores, aquellos que tienen que tenerlo todo bien preparado y organizado en su mente. También los fóbicos, que son los que temen afrontar de nuevo su vida laboral; los controladores con sus manías, rituales y evitaciones y, por último, los llamados profetas negativos, que siempre piensan que todo va a salirles mal.

Según los estudios, las mujeres son mucho más propensas a padecer síndrome posvacacional. Pues para ellas, la vuelta a la rutina suele exigir unas cargas domésticas y familiares que multiplican el estrés.

Pero es posible una vuelta al curro sin traumas. Estos son algunos de los consejos de los expertos para conseguirlo.

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Volver a casa unos días antes

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En esto coinciden todos. No es una buena idea volver de la playa el domingo a última hora si empiezas a trabajar el lunes por la mañana. Es preferible volver dos o tres días antes. De este modo, irás aclimatándote de nuevo a la vida cotidiana. Una adaptación progresiva es menos dolorosa que tener que hacerlo de golpe y porrazo.

Estos días nos dan la oportunidad de organizar de nuevo nuestra vida. Planificar qué tenemos pendiente. Pensar qué esperamos de este año y cuál va a ser nuestra actitud. Si apuras hasta el último minuto de vacaciones, asume que la vuelta a la rutina se va a hacer muy cuesta arriba.

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