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El género de los vampiros en videojuegos está muy poco explotado. Si tenemos que pensar en un juego de chupasangres todos nos iremos al Vampire: The Masquerado y el resto de la saga. Un juego quizás no demasiado conocido ya que tuvo la mala suerte de publicarse en la misma fecha que uno de los iconos de este mundo: Half Life 2.

Hoy tenemos el placer, y digo bien, porque con este tipo de juegos, es un placer, el analizar Vampyr, la nueva obra de Dontnod que ha entrado directamente en nuestros corazones y consolas para quedarse. Publicado gracias a Badland Games, Vampyr es la nueva obra del estudio de los Life is Strange pero cambiando el tono.

En Vampyr tomamos el papel de un doctor veterano de la Primera Guerra Mundial en el Londres de 1918. Una ciudad asolada por la gripe española (toma ese nombre de la publicación en los diarios de nuestro país de las noticias del Reino Unido, no porque la transmitieramos nosotros) y en el que despertamos convertidos en vampiro.

La casualidad va a ser que nuestra necesidad de sangre sea opuesta a nuestra especialidad como médico, que no es otra que la de ser una eminencia en transfusiones sanguíneas. Y hasta aquí podemos contar de historia ya que es uno de los puntos fuertes de Vampyr.

Este juego es exclusivamente offline, sin nada de conexiones ni tablas de puntuación ni tablas de comparación de toma de decisiones. Vampyr es un juego que mezcla acción, Rol y aventura conversacional. Viniendo del estudio que viene, con los trabajos en Life is Strange, está claro que esta última parte será importante y además no de relleno, si no de mucha calidad.

El juego no tiene dificultad ya que la complicación la pondremos nosotros. ¿Cómo? Vampirizando o dejando vivir a las personas con las que convivimos y es que en Vampyr la toma de decisiones es irrevocable. Para conseguir experiencia para mejorar al personaje podremos hacer misiones que nos ordenan los personajes con los que interactuamos o eliminar otros vampiros y caza vampiros que rondan las calles de Londres, pero nos dará pequeñas cantidades que ralentizan bastante la mejora del protagonista. El otro modo que tenemos es morder y por lo tanto eliminar a los secundarios de la historia, haciéndolos desaparecer así del juego con lo que eso significa: Ganancia grande de experiencia para nosotros por un lado pero pérdida de misiones que nos pudiera dar ese personaje, aparición de más enemigos en la ciudad… Con la experiencia ganada podremos mejorar al personaje en cuanto a armamento, medicinas para los pacientes que podamos curar y habilidades vampíricas.

El control a veces es algo tosco pero al final te acostumbras y se maneja bien al personaje. La lucha está bien conseguida con 2 botones de ataque más los de habilidades vampíricas, con un combate muy al estilo Dark Souls y Nioh en los que prima tanto golpear como evitar que nos dañen ya que prácticamente si somos descuidados cualquier enemigo nos puede matar.

El modo conversacional es otro punto fuerte ya que hablando con todos los personajes podremos ir descubriendo cosas sobre ellos. Cada personaje da una hipotética experiencia al vampirizarle que la conoceremos de antemano, esta cantidad de experiencia y por lo tanto, mejora de la calidad de la sangre será mayor cuanto más investiguemos sobre cada uno de ellos y para eso tendremos que hablar con ese personaje y con otros con los que tienen algún tipo de relación.

Lo que más destaca en Vampyr es su atmósfera. Nos sumerge en el mito del vampiro clásico, el imaginado por Bram Stoker. El vampiro romántico (romático por ser del siglo XIX, no por ser cariñoso) cuya sed de sangre será algo que nos ponga en dilemas éticos. Ese vampiro que solo sale de noche porque la oscuridad lo destruye y que la juventud apenas conoce tras los nuevos modelos de vampiros del siglo XXI.

Londres es una ciudad decrépita que acaba de salir de una guerra mundial que la ha diezmado y que a ello se suma una enfermedad que está terminando con la población. Todo esta ambientación lúgubre está perfectamente recreada. Pero si la oscuridad de la ciudad y del juego en sí no fuera suficiente, la banda sonora de Vampyr es brutal, unas melodías a base de violines al estilo de las películas de vampiros de los 70 que nos pondrán los pelos de punta en más de una ocasión y que nos introducen en la historia de una manera absorbente.

Si eres amante del vampiro clásico, del imaginado por Bram Stoker, Vampyr es un juego sobresaliente para tí, pero también para todo aquel que quiera vivir una historia diferente, en un Londres que sin duda está basado en la realidad de aquellos años, sin pensar en competiciones multijugador, tan solo una buena hstoria, este juego te atrapará.

Otra de las sorpresas muy agradables de 2018 es este Vampyr que nos trae Badland Games y que ha sido desarrollado por Dontnod.