domingo, 20 septiembre 2020 23:34

Así decepcionó al mundo: las noches más negras de Leo Messi

Era su oportunidad más clara para resarcirse de nuevo… y también falló: Leo Messi firmó ante el Bayern de Múnich, en el duelo de cuartos de Champions, la peor derrota posible con el FC Barcelona y la que ha sido la temporada más desastrosa en el plano directivo, deportivo y organizativo del equipo, donde después de despedir a Valverde, Setién cogió el mismo camino solo seis meses después.

Con todo, y más allá de una inoperativa temporada del FC Barcelona donde se volvieron a quedar sin títulos, sin preponderancia en el juego y algo muy importante: sembrando todas las dudas para lo que viene. El partido ante el Bayern, con Leo Messi también en el campo, han rebosado el vaso de un público mucho menos beligerante que en otras épocas. Ya no solo con el equipo azulgrana, sino incluso con el argentino, que volvió a no estar presente en partidos de importancia. Repasamos sus peores partidos.

Ante el Bayern, Leo Messi se paseaba sin espacio para ningún milagro

Leo Messi, Bayern, Champions

Aquel partido crucial, Leo Messi se quedó sin marcar. Los registros a los que Leo tiene acostumbrado al aficionado azulgrana provocan que un partido sin gol del argentino sea un día extraño. Allí lo fue, pero la preocupación aumenta cuando esa sequía empieza a convertirse en rutina. Y es que los números de Leo desde que Quique Setién fue entrenador del FC Barcelona, son, en comparación contras épocas y entrenadores, mucho más terrenales.

Y contra el Bayern se vio así. Y es que en este partido Leo Messi jugó ahogado por la presión asfixiante de Bayern Múnich, donde pocas veces contó con tiempo y espacio el crack rosarino. Y cuando lo tuvo, llegó rápido una pierna fuerte o un cuerpazo de algún rival. La diferencia física entre unos y otros fue abismal.

Había arrancado motivado Messi, enchufado, con ganas de ponerse al equipo al hombro. Pero tardó tres minutos el elenco bávaro en bajarlo a la realidad. A partir del tercer gol alemán ya el conjunto culé era una sombra y Leo Messi se paseaba por el campo con las manos en la cintura, consciente de que no había espacio para ningún milagro, rematando su peor partido reciente con la derrota más dolorosa.