martes, 29 septiembre 2020 17:14

De aquí al 2050 no vas a ver ‘tres en un burro’ y te decimos por qué

Un grupo de científicos estadounidenses han analizado el ADN y la capacidad visual de 63.185 adultos británicos. Y, la verdad, sus conclusiones sobre el porvenir de la raza no son demasiado halagüeñas. En los últimos veinticinco años, según sus hallazgos, la prevalencia de la miopía se ha incrementado un 13,2%. Y las expectativas es que nuestra vista siga empeorando con los años.

La investigación, publicada en la célebre National Science Review, atribuye este deterioro a nuestros hábitos. Sí, seguro que lo has adivinado: horas y horas mirando la pantalla del móvil, la pantalla del ordenador, la pantalla de la televisión…Acaban por pasar factura. A esto se le suma que cada vez pasamos menos tiempo al aire libre y, por tanto, ejercitamos menos nuestra visión de larga distancia.

Y es que, según el estudio, la miopía bien podría ser considerada ya como una epidemia. Los datos son elocuentes al respecto: por cada generación de británicos, 100.000 nuevos casos se suman a los registros. Extrapolando esta tendencia al resto del mundo, se puede concluir que para 2050 casi la mitad de la población mundial, unos 4900 millones de personas, padecerá problemas de visión.

Además, los científicos han hallado la relación que existe entre dice genes, la miopía y el éxito reproductivo. Es decir, que determinadas variaciones genéticas aumentan el riesgo de padecer miopía o problemas para ver de cerca. Y que estos, a su vez, repercuten en el éxito reproductivo. De este modo, las personas que poseen estos “genes miopes” tienden a tener más hijos desde más jóvenes, lo cual lleva a incrementar la prevalencia de miopía en la población. Todo está en los genes, parece.

“Hemos descubierto que el rápido incremento en la prevalencia de miopía se debe en parte a la selección natural”, explica el biólogo evolucionista Jianzhi Zhang, uno de los autores de la investigación y profesor de la Universidad de Michigan. Y esto, matiza, “no es porque la miopía sea beneficiosa. Lo que sucede es que esas mutaciones genéticas están también asociadas a ventajas reproductivas que no tienen nada que ver con la miopía”.

Factores genéticos y medioambientales

Para desarrollar su investigación, Jianzhi Zhang y Erping Long examinaron la genética y el historial médico de 63.185 personas. Todos voluntarios británicos de entre 40 y 69 años. El diseño de la investigación, que incluye una gran muestra de sujetos, buscaba identificar los factores genéticos y medioambientales que contribuyen al desarrollo de la miopía.  

Los científicos dividieron a los sujetos en seis grupos por edad. Al analizar los datos, descubrieron que la prevalencia de miopía de incrementaba desde el 24,4% al 41% entre los nacidos en 1940-1944 y los nacidos en 1965-1969.

O lo que es lo mismo: la probabilidad de padecer miopía a los 40 años se ha incrementado del 30,3% al 43,5% en el último cuarto de siglo.

Zhang y Loung, buscando los motivos de este aumento, descubrieron hasta veinticinco variantes genéticas que se han vuelto más comunes en las generaciones más jóvenes. En un principio, pensaron que la selección natural actuaría contra la miopía. O lo que es lo mismo, que los individuos con miopía tenían menos hijos y los tenían más tarde.

No obstante, la realidad les sorprendió. Lo que hallaron fue que la mitad de los genes relacionados con el riesgo de padecer miopía lo están también a un mayor éxito reproductivo. ¿En qué cabeza puede entrar esto?

Los científicos aún no lo tienen muy claro. “Una posibilidad es que estas variaciones genéticas afecten al mismo tiempo a la miopía y a la reproducción”, razona Zhang, “y otra es que esa mutación asociada a la miopía tenga lugar muy cerca, en el genoma humano, de la mutación asociada a la reproducción. De este modo, una se activaría al activarse la otra”.

No obstante, matizan, aunque los factores genéticos sean significantes, no son los principales. Tienen un peso mucho mayor las variables ambientales, como lo son nuestros hábitos y costumbres.