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Bares míticos de Madrid donde te tomabas copas en los 90

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Echar la vista atrás 15 años es ver esos bares que hoy lucen con el cartel de 'se traspasa' llenos hasta la bandera. Algunos eran más de pijos, otros eran más de macarrillas y luego llegaron los frecuentados por 'los bakalas', que inundaron Madrid allá por los 90 a ritmo del Chiquitam tam de Chimo Bayo. Si estuviste o no estuviste en uno de estos, da igual, porque seguramente todos te suenen si tus 18 los cumpliste en la capital.Licencias municipales e historias obligaron a algunos a echar el cierre, especialmente en la zona de los bajos de Argüelles. Otros supieron reinventarse y siguen existiendo, eso sí, la zona en la que están no se parece ni de lejos a la de entonces. Darse una vuelta por esos sitios (ahora con nuestra McLaren gemelar) y encontrar de repente innovadores mercados o discotecas con nombres publicitarios de bebidas alcohólicas reaviva nuestra nostalgia. Y es que aquellos maravillosos años, en los que nuestra máxima preocupación era la hora de vuelta a casa, quedar en el 7 Eleven para comprar 'el botellón' o falsificar la edad del abono transporte (ese enorme de color naranja) para que los porteros de discotecas nos dejaran entrar en sitios tipo Pachá, no volverán ni de lejos como lo hemos conocido. El Bar Salamanca:¿Os acordáis de este sitio? La alternativa al botellón en el parque de Juan Bravo era el famoso bar de Salamanca. Quien haya pisado este local habrá probado los litros y litros de cerveza y kalimotxo antes de ir a discotecas tipo Keeper o el Doblón. Era barato como beber en la calle, pero con la ventaja de que no pasabas frío y encima se podía hablar… ¡bendito privilegio que acababa desde el segundo uno en que pisabas una maldita discoteca machacona! ¡Ah! Las mesas eran de bar de viejo de los de toda la vida. Y las bravas, buenísimas, o al menos a nuestros paladares poco exigentes les parecían más que aceptables. En el bar de Salamanca se celebraban cumpleaños, se jugaba al juego de la monedita en la taza y, sobre todo, se echaban muchas risas entre mini y mini antes de ir a algunos sitios pseudopijos de Juan Bravo.

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