La reciente visita de Estado de los reyes de España a la Santa Sede ha colocado el estilo de la monarquía bajo el escrutinio internacional. El pasado viernes, Felipe VI, de 58 años, y la reina Letizia, de 53, se desplazaron al Vaticano en una jornada de alta relevancia institucional. El motivo principal del viaje fue la toma de posesión del monarca como Protocanónigo de la Basílica de Santa María la Mayor. Sin embargo, más allá del acto religioso y político, la atención se centró de manera inevitable en la reina Letizia.
El diseño de la indumentaria escogido por la Reina ha provocado una oleada de comentarios, especialmente en los medios de comunicación italianos. La controversia surge del uso del ‘privilège du blanc’ o privilegio de blanco, nuevamente, una concesión histórica que permite únicamente a las reinas católicas vestir de este color frente al Pontífice. A pesar de seguir esta tradición, la ausencia de ciertos accesorios tradicionales ha servido como detonante para que expertos y críticos de moda analicen si la soberana española se ha mantenido fiel a las normas de etiqueta eclesiástica o si, por el contrario, ha optado por una interpretación más personal y moderna.
El diseñador Juan Avellaneda analiza el vestuario de la reina Letizia durante su visita al Vaticano

Ante la disparidad de opiniones, el diseñador Juan Avellaneda ha intervenido para aportar una visión técnica y profesional sobre el estilismo. Avellaneda, conocido por su rigor al evaluar las apariciones públicas de la familia real, ha otorgado una calificación positiva a la propuesta de la reina Letizia. En su análisis citado por la revista Lecturas, el experto subrayó que la elección del color fue totalmente acertada bajo el marco del derecho protocolario vaticano. Según detalló, la soberana “ha cumplido bastante el protocolo. Si nos fijamos, lleva un traje blanco”.
Para entender la relevancia de esta elección, Avellaneda explicó que el resto de figuras de la realeza que no ostentan la condición de reinas católicas deben seguir normas mucho más restrictivas. “El resto de reinas, salvo las católicas, que sí que tienen el ‘privilegio de blanco’ y pueden utilizar el mismo color que utiliza el Papa, tienen que ir de negro o de azul muy marino, y con la falda hasta el suelo. Pero la Reina ha podido utilizar ese privilegio que solo tienen las reinas católicas”, puntualizó el diseñador, aclarando así el origen de la potestad estilística de la reina Letizia.
Detalles técnicos y silueta del polémico traje blanco

Más allá del color, el diseño del vestido también fue objeto de un examen analítico por parte de Avellaneda. El experto destacó que la confección del traje respetaba las líneas fundamentales exigidas en una audiencia papal, como el escote cerrado y el largo de la falda. Respecto a la figura de la reina Letizia, el diseñador comentó que “a nivel de silueta está muy bien. Los hombros están donde tocan, el escote es cerrado, que lo marca el protocolo, la falda es por debajo de la rodilla, que también lo marca el protocolo, y la cintura le favorece muchísimo porque lo que han hecho ha sido construir un poco la figura reloj de arena”.
Otro aspecto que no pasó desapercibido fue la calidad de la tela, un elemento que aporta el rigor necesario para un evento de tales características en la Santa Sede. “El tejido está también súper bien porque es un tweed que le da un punto de solemnidad y formalidad”, aseguró el diseñador sobre otra buena elección. Incluso los complementos, que suelen ser el punto donde Avellaneda se muestra más exigente, recibieron su aprobación. Aunque habitualmente es crítico con los tonos nude, en esta ocasión consideró que el bolso y los zapatos en ese color armonizaban perfectamente con el conjunto inmaculado de la Reina.
La respuesta de Avellaneda a las críticas de la prensa italiana

Diversas cabeceras italianas, entre ellas el diario 'Il Messaggero', señalaron que la Reina hizo uso del privilegio del blanco pero cuestionaron la falta de un elemento tradicional. El rotativo italiano publicó que “Letizia ha podido hacer uso del ‘privilegio del blanco’ luciendo un inmaculado vestido de corte tubo, aunque se ha olvidado de un detalle: la mantilla sobre la cabeza”.
El diseñador fue contundente al explicar que no existe una infracción real de las normas de etiqueta. “Algo que ha sorprendido mucho a los medios italianos es que la Reina no ha utilizado mantilla”, reconoció, pero inmediatamente matizó que “según el protocolo, cuando no es una ceremonia litúrgica solemne, las reinas católicas pueden elegir si ir con mantilla o no”. Para Avellaneda, la decisión responde más a una búsqueda de funcionalidad que a un descuido. “Es verdad que todos los medios italianos han puesto el grito en el cielo diciendo que se ha saltado el protocolo, pero realmente no se lo ha saltado porque podría ir así. Pero entiendo que ha decidido ir un poco más cómoda”, sentenció el experto.
Precedentes históricos y la opinión de Pilar Eyre y el impecable estilo del rey Felipe VI en el Vaticano

Para fundamentar su defensa, Juan Avellaneda recordó que esta no es la primera vez que una reina española opta por la sencillez en el Vaticano. Remontándose a la trayectoria de la reina Sofía, el diseñador observó que la madre de Felipe VI ya había sentado precedentes en este sentido durante sus encuentros menos formales con los Pontífices. “Si nos fijamos, las últimas veces que la reina Sofía iba a visitas privadas, no llevaba mantilla”, señaló el diseñador, demostrando que la línea seguida por la reina Letizia tiene continuidad histórica en la Corona.
Por su parte, la periodista especializada en la Casa Real, Pilar Eyre, también ofreció su perspectiva sobre la renuncia a la mantilla. Para Eyre, este gesto tiene una lectura que trasciende la moda y se adentra en las convicciones personales y la naturaleza del Estado español. “me parece perfecto que la Reina haya renunciado al 'privilegio del blanco' que tienen las reinas católicas en el Vaticano. España es un país aconfesional y Letizia es agnóstica, me hubiera parecido una hipocresía ir con la peineta, mantilla y toda la pesca”, afirmó la escritora.
Aunque el vestuario femenino acaparó gran parte de los titulares, Juan Avellaneda no quiso pasar por alto el atuendo de Felipe VI. El monarca, que afrontaba un compromiso de gran carga simbólica en la Basílica de Santa María la Mayor, también recibió los elogios del experto: “El Rey iba con un traje que está impecable. Si nos fijamos en mangas y pantalón, la medida es perfecta. Esta vez me ha gustado mucho la corbata. Es muy clásica, pero obviamente está en el Vaticano y entonces hay un protocolo muy fuerte, con lo que va impecable. Es un color que le favorece muchísimo a sus facciones, el celeste”, concluyó.



