Manuel Vicent, filósofo: "La plenitud exige perder la vergüenza; es imposible alcanzar la felicidad si tienes miedo a parecer ridículo"

Manuel Vicent lanza una frase de lo más reveladora, ayudando a resolver el que es uno de los grandes misterios de la vida: la felicidad. En su opinión, es imposible alcanzarla sin llegar a hacer el ridículo, por lo que invita a las personas a que no tengan miedo a expresarse como les apetece.

El destacado escritor, periodista y filósofo español Manuel Vicent ha dado a conocer sus pensamientos y reflexiones desde hace décadas, permitiendo que muchos puedan tener clara la manera de afrontar la vida para llegar a alcanzar esa felicidad que todo el mundo busca, de una forma o de otra.

En su opinión, para poder alcanzar la plenitud, es fundamental perder la vergüenza, al considerar que "es imposible alcanzar la felicidad si tienes miedo a parecer ridículo". Considera que ahí se encuentra una de las principales claves para poder afrontar la vida siendo más felices.

MANUEL VICENT Y LA IDEA DE QUE LA FELICIDAD EXIGE PERDER LA VERGÜENZA

Manuel Vicent, filósofo y escritor de obras populares como Una historia particular, tiene muy claro que "la plenitud exige perder la vergüenza", considerando que "es imposible alcanzar la felicidad si tienes miedo a parecer ridículo".

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Esta frase es reveladora y nos muestra cómo el castellonense plantea una idea que es tan sencilla como incómoda, pues muchas personas renuncian a vivir de una forma plena simplemente por temor a hacer el ridículo.

De acuerdo a las palabras del escritor valenciano, la felicidad rara vez aparece en contextos en los que existe un control absoluto o de perfección calculada. De hecho, suele surgir en esos momentos en los que dejamos de preocuparnos por lo que piensan los demás.

Es por ello por lo que Manuel Vicent tiene claro que "es muy difícil ser feliz sin hacer el ridículo". Por lo tanto, quien intenta evitar cualquier situación incómoda, acaba por renunciar a muchas experiencias que realmente dan sentido a su vida.

Por lo tanto, insiste en que la vergüenza social actúa como un freno invisible que limita lo que hacemos, lo que decimos e incluso lo que soñamos.

MANUEL VICENT: CUANDO EL RIDÍCULO SE CONVIERTE EN LIBERTAD

Manuel Vicent, filósofo, sostiene que la plenitud exige perder la vergüenza; es imposible ser feliz si temes parecer ridículo
Fuente: Unsplash

Edgar Morin sostiene que "la felicidad es frágil", mientras que Manuel Vicent insiste en que, si se piensa detenidamente, muchos de los momentos más intensos que vivimos en nuestra vida suponen afrontar cierto riesgo de quedar en ridículo.

Acciones como bailar sin preocuparse de cómo te ven los demás, cantar delante del resto, declarar tus sentimientos abiertamente o hablar un idioma que no dominas por completo son situaciones en las que es posible equivocarse. Sin embargo, también nos otorga la posibilidad de vivir algo auténtico.

Es en ese momento donde aparece la plenitud de la que habla Manuel Vicent, que, sin embargo, asegura que con el paso del tiempo hay muchas personas que evitan situaciones de este tipo por miedo al juicio social.

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En su lugar, prefieren mantenerse en una zona segura antes de exponerse a una posible incomodidad. Al hacerlo, no obstante, se alejan de experiencias que podrían hacerles disfrutar de una vida más plena y satisfactoria.

LA IMPERFECCIÓN COMO FORMA DE VIDA SEGÚN MANUEL VICENT

Según Manuel Vicent, solo quien se libera de la vergüenza puede vivir con autenticidad y alcanzar la plenitud
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Mientras Tolstói destacaba que "el secreto de la felicidad es querer lo que se hace", Manuel Vicent va un paso más allá y habla de otra reflexión que apunta en la misma dirección. "La perfección es muerte y la imperfección es el arte", asegura el valenciano, teniendo en cuenta su visión de la felicidad.

Esta reflexión nos indica que el tratar de buscar constantemente la perfección supone tener que apostar por el control, la rigidez y el miedo al error. Sin embargo, aceptar la imperfección supone tener la oportunidad de experimentar, equivocarse y aprender.

De cierta manera, vivir con naturalidad incluye asumir que en ocasiones se hará el ridículo. Esta imperfección no es para Manuel Vicent un defecto, sino una condición inevitable de la vida humana. Intentar eliminarla por completo supone reducir la espontaneidad y la libertad.

MANUEL VICENT APUESTA POR VIVIR SIN MIEDO A LA MIRADA AJENA

La reflexión de Manuel Vicent destaca que el miedo al ridículo es uno de los grandes enemigos de la felicidad plena
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Las palabras del escritor y periodista español nos hacen pensar que en muchas ocasiones no es la falta de oportunidades lo que nos impide vivir con plenitud, sino el miedo a cómo nos perciban los demás, por lo que ese miedo al ridículo actúa como freno.

Manuel Vicent sugiere que la verdadera libertad comienza cuando uno deja de preocuparse en exceso por parecer ridículo. Solo entonces se puede actuar con naturalidad, probar cosas nuevas y aceptar que la vida incluye tanto momentos brillantes como situaciones absurdas.

Su reflexión es poderosa y nos demuestra que la felicidad no está en la perfección, sino en la capacidad de vivir de manera espontánea, y que, para realmente ser feliz, hay que hacer un poco el ridículo de vez en cuando.