El extraño motivo por el que la reina Letizia escribe su nombre con 'Z'

Cuando la Casa Real hizo público el compromiso entre el entonces príncipe Felipe y la periodista Letizia Ortiz hace ya más de dos décadas, un detalle ortográfico generó un debate inmediato en las redacciones de todo el país.

La utilización de la grafía con la letra Z en el nombre de la reina Letizia, propia de la variante italiana, en lugar de la tradicional C castellana, despertó una curiosidad que persiste hasta hoy. No se trataba de una elección estética moderna ni de un capricho de última hora, sino de una situación administrativa que la propia esposa del Rey aclaró mucho antes de formar parte de la familia real, durante su etapa como profesional de los medios de comunicación.

La reina Letizia ha tenido una carrera profesional muy marcada por la información. Tras licenciarse en Periodismo, sus primeros pasos los dio en la delegación madrileña de Bloomberg, para después integrarse en el canal privado CNN+, donde desempeñó labores de redactora, reportera y presentadora. Fue en el año 2000 cuando dio el salto a la televisión pública nacional. Durante ese recorrido, su nombre ya aparecía en los créditos de los informativos con esa particular terminación, algo que ella misma se encargó de explicar en una entrevista televisiva que ha vuelto a cobrar relevancia recientemente.

La anécdota del Registro Civil que marcó el nombre de la reina Letizia

La anécdota del Registro Civil que marcó el nombre de la reina Letizia
La anécdota del Registro Civil que marcó el nombre de la reina Letizia | Fuente: Casa de S.M el Rey

La explicación sobre esta curiosidad ortográfica se produjo en el plató del programa Lo + Plus. En una charla con los presentadores Máximo Pradera y Fernando Schwartz, la entonces periodista relató que la decisión no fue una iniciativa premeditada de sus padres, Jesús Ortiz y Paloma Rocasolano. El origen de todo se encuentra en un error de transcripción ocurrido en el año 1972, momento de su nacimiento en tierras asturianas. El proceso burocrático de la época exigía ciertos trámites religiosos que terminaron afectando a su identidad legal de forma permanente.

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Según relató la propia reina Letizia en aquel espacio de televisión según la revista ¡Hola!, la gestión tuvo que pasar por instancias eclesiásticas internacionales antes de llegar a su Oviedo natal. “Hubo que pedir en el año 1972 un certificado a Roma para que llegara al Obispado de Oviedo, porque soy asturiana. Llegó el certificado y el funcionario del Registro Civil lo copió tal y como vino de Roma, que vino con 'Z y desde entonces, en todos los papeles oficiales estoy con 'Z'”, aclaró la monarca. Lo que comenzó como un lapsus administrativo terminó convirtiéndose en su sello personal y en una tendencia que siguieron muchas familias españolas durante la década de los 2000.

Este error burocrático no impidió que el nombre ganara una presencia institucional incuestionable. Con el tiempo, esa Z que llegó por error desde Italia se transformó en un símbolo de identidad que la diferencia de otras personalidades. De hecho, la reina Letizia no es la única figura de la realeza europea que comparte este nombre, aunque las motivaciones y los contextos familiares sean muy distintos en otros puntos del continente, donde la variante con Z o con el dígrafo AE también está presente.

Otras figuras de la realeza que comparten el nombre de Letizia

Otras figuras de la realeza que comparten el nombre de Letizia
Otras figuras de la realeza que comparten el nombre de Letizia | Fuente: Casa de S.M el Rey

Aunque en España el nombre está indisolublemente ligado a la esposa de Felipe VI, en el panorama internacional existen otras representantes de la nobleza con la misma denominación. Un ejemplo cercano es la pequeña princesa Letizia de la Casa de Baviera. Esta niña es la hija primogénita de los príncipes Hubertus y Catiana y forma parte de la dinastía Wittelsbach, una familia que ha ostentado el poder en Baviera desde el siglo XII. Los vínculos entre estas casas reales y las monarquías reinantes actuales siguen siendo muy estrechos, manteniendo viva la tradición de este nombre en las esferas más altas de la aristocracia europea.

Por otro lado, encontramos a la princesa Laetitia de Bélgica, quien también ostenta el título de archiduquesa de Austria-Este. Con 22 años, es la hija menor de la princesa Astrid y el archiduque Lorenz, lo que la convierte en nieta del rey Alberto II y sobrina del actual monarca belga, Felipe. Curiosamente, esta joven princesa guarda paralelismos muy llamativos con la reina Letizia de España, más allá del nombre. Desde su etapa escolar, Laetitia ha mostrado una inclinación natural hacia el periodismo, una pasión que comparte con otros miembros de su familia belga, como su tía abuela Esmeralda.

Laetitia de Bélgica ha destacado por su sólida formación académica, cursando actualmente un máster en la Universidad de St Andrews, el mismo centro donde se formaron los príncipes de Gales en el Reino Unido. Además de dominar seis idiomas, esta princesa ha desarrollado una faceta solidaria muy activa, llegando a realizar labores de voluntariado en zonas desfavorecidas de Sao Paulo, Brasil.

El significado histórico y el santoral de las Letizias

El significado histórico y el santoral de las Letizias
El significado histórico y el santoral de las Letizias | Fuente: Casa de S.M el Rey

La celebración del santo de la reina Letizia invita a profundizar en la etimología de un nombre que tiene raíces latinas muy profundas. El término significa literalmente “la que trae alegría” o “felicidad”. En la mitología clásica, esta cualidad se vinculaba directamente con la diosa Ceres, relacionando el nombre con la prosperidad y el bienestar. No obstante, el nombre también tiene una dimensión geográfica importante, ya que denomina a la ciudad de Leticia, un punto estratégico situado en el extremo sur de Colombia, en plena región amazónica.

Desde el punto de vista religioso, Santa Leticia fue una virgen y mártir que, según la tradición, defendió su fe y sus principios hasta las últimas consecuencias, sufriendo el destierro y el martirio. Esta carga histórica ha hecho que el nombre, en sus diversas variantes, haya sido elegido por familias de muy distinta procedencia a lo largo de los siglos. En España, la influencia de la reina Letizia fue tal que, tras su llegada a la Casa Real, las estadísticas del Registro Civil reflejaron un aumento notable en las inscripciones de niñas con este nombre escrito con Z.

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