El fútbol no suele creer en las casualidades. El Racing de Santander ha pasado de vagar por el barro de la Primera Federación a liderar firmemente LaLiga Hypermotion, la Segunda División. El cambio no ha sido cuestión de suerte, más bien de una gestión que prioriza el sentido común frente a las urgencias del pasado.
Tras años de deudas y agujeros económicos provocados por directivos condenados, el club es hoy una entidad sostenible que avista el ascenso a la máxima categoría con siete puntos de ventaja sobre el tercer clasificado.
Detrás de este éxito hay dos nombres propios: Sebastián Ceria y Manolo Higuera. Ambos se hicieron con el 75% de las acciones en el verano de 2023. En lugar de dejarse llevar por las prisas de un concurso de acreedores, apostaron por un plan de largo recorrido. Su filosofía es clara: el dinero no lo es todo. Prefieren invertir en el club antes que en fichajes locos. Por eso, el dinero de la televisión se ha destinado a mejorar el césped y las instalaciones de La Albericia, demostrando que la base es lo primero.
La paciencia con el banquillo como seña de identidad del Racing de Santander
Una de las decisiones más valientes de la nueva propiedad fue mantener a José Alberto López. A pesar de ser un fichaje de la directiva anterior y de las críticas de parte de la afición tras algunos malos resultados, Ceria e Higuera renovaron al técnico asturiano hasta 2028.
Fue un mensaje de confianza total hacia el vestuario. Los jugadores adoran a su entrenador y esa estabilidad ha permitido que los pilares del equipo decidan quedarse en El Sardinero.
El club ha impuesto una norma sagrada para proteger su talento: solo se vende previo pago de la cláusula. Gracias a esta firmeza, solo han salido jugadores como Peque, que se fue al Sevilla por 4 millones, o Jeremy, que puso rumbo al Stuttgart por más de 7 millones. El resto de estrellas ha preferido ampliar sus contratos. El compromiso de la plantilla es tal que nadie busca una salida desesperada, algo impensable hace apenas unos años cuando todos querían huir de las deudas del club.
Retener el talento frente a las ofertas millonarias
El mercado ha llamado a la puerta del Racing con insistencia, pero la respuesta siempre ha sido la misma. Íñigo Vicente, pretendido por el Santos, renovó hasta 2030. Juan Carlos Arana rechazó al Deportivo para seguir hasta 2028 y Salinas ignoró los cantos de sirena de Arabia Saudí. Incluso con el pichichi Andrés Martín, el club se mantuvo firme frente a ofertas de Primera como las de Osasuna. Tras una negociación larga con el Rayo Vallecano, el andaluz es propiedad del Racing hasta 2028.

Esta camino de retención es posible gracias a la pulmón financiero de Sebastián Ceria. El matemático argentino, que vendió su empresa por 850 millones de dólares, ya ha inyectado cerca de 37 millones de euros en el club entre la compra de acciones y la asunción de deudas. Sin embargo, Ceria huye del perfil de "dueño millonario" que tira el dinero. Su obsesión es el equilibrio y aplicar la Inteligencia Artificial para mejorar el rendimiento y prevenir lesiones.
El objetivo en Santander no es solo subir, sino quedarse. Ceria e Higuera han repetido por activa y por pasiva que no quieren un ascenso efímero. Buscan generar un proyecto sostenible en Primera División. Por eso, el club ha recuperado a exjugadores como Colsa o Bedia para trabajar con la cantera y ya tiene en marcha el proyecto del nuevo estadio. El ambiente en la ciudad ha cambiado radicalmente: de la pesadilla se ha pasado a un sueño donde los jugadores del filial y del juvenil también quieren hacer carrera aquí.
El Racing de Santander lidera la tabla con 12 puntos de margen sobre los puestos de Playoff, pero en los despachos mantienen los pies en el suelo. Para los contables actuales, el éxito financiero llegará si el proyecto deportivo es sólido. Como dice el propio Ceria, "el fútbol es como subir el Everest: hay que ir escalón a escalón sin perder la cabeza con los números". Con Íñigo Vicente y Andrés Martín como pareja de moda, el racinguismo vuelve a sonreír con la seguridad de que esta vez los cimientos son de hormigón.



