Tras haber pasado por las mesas de Risto Mejide y Ana Rosa Quintana, la creadora de contenido, Marina Rivers, ha decidido dar un giro a su carrera integrándose en el equipo de un nuevo espacio de La 2, capitaneado por la carismática Loles León. RTVE nos muestra a una Marina mucho más suelta y madura. En una reciente entrevista exclusiva para El Confidencial, realizada durante el evento Nevalia 2026, la joven se ha sincerado sobre lo que supone trabajar con una leyenda del espectáculo.
Marina Rivers sabe que el mundo digital y la pequeña pantalla son caprichosos. A pesar de ser la chica del momento, su prioridad absoluta sigue siendo terminar sus estudios de Derecho. Tiene claro que el derecho es su red de seguridad, el lugar al que volverá cuando las cámaras dejen de apuntarla, porque, según sus propias palabras, es consciente de que llegará un día en el que dejará de estar en la cima.
El tándem con Loles León en La 2 y el papel de Watson de Marina Rivers

La llegada a Televisión Española ha sido un paso natural en una trayectoria que no deja de crecer. En 'Zero dramas', Marina se enfrenta al reto de seguirle el ritmo a Loles León, una mujer que es puro instinto y veteranía. La conexión entre ambas ha sorprendido a los espectadores, ya que, a pesar de la brecha generacional, comparten un sentido del humor muy similar. Marina define esta etapa como una experiencia increíble al lado de alguien que tiene un oficio envidiable y una energía que desborda en cada grabación.
Sobre su rol en el programa, Marina Rivers ha sido muy específica al detallar cómo se complementan: “Soy un poco la Watson de Loles, porque ella funciona mucho por intuición y por experiencia”. Mientras la actriz se deja llevar por el momento y no sigue un guion de forma estricta, la influencer se encarga de poner orden, aportar datos concretos y contextualizar los debates para que el formato tenga una base informativa sólida.
Respecto a cómo surgió esta colaboración, la joven explica que fue la propia Televisión Española quien contactó con su equipo. No hubo necesidad de pasar por un proceso de selección previo, ya que la cadena buscaba un perfil que ya conocieran y que pudiera encajar con la personalidad arrolladora de Loles. “Ha sido una barbaridad, la verdad. Loles es un auténtico todoterreno. Tiene una energía increíble y una capacidad para manejar el programa que impresiona mucho cuando estás a su lado”, confiesa Marina en su entrevista para El Confidencial.
De la tensión con Risto Mejide al cariño de Ana Rosa Quintana

Antes de aterrizar en La 2, Marina Rivers tuvo que foguearse en entornos mucho más agresivos. Su paso por el programa de Risto Mejide fue una verdadera prueba de fuego donde aprendió a debatir con personas con las que no compartía absolutamente nada a nivel ideológico. A pesar de las discusiones, Marina guarda un gran recuerdo de esa etapa en Cuatro, valorando la capacidad del formato para generar conversaciones reales entre mentes muy brillantes. “Él y yo discutimos bastante porque pensamos muy diferente en muchas cosas. Tenemos posiciones ideológicas bastante alejadas en algunos temas. Pero precisamente por eso creo que la experiencia fue interesante”, relata.
Su salida de aquel programa fue una decisión personal. La carga de proyectos, sumada a las exigencias de sus estudios de Derecho, la obligaron a frenar para no saturarse mentalmente. Sin embargo, la puerta sigue abierta para un posible regreso. Por otro lado, su experiencia en 'TardeAR' con Ana Rosa Quintana le dejó un sabor de boca muy distinto. Marina admite que entró con cautela debido a experiencias previas negativas en televisión, pero se encontró con una Ana Rosa que la cuidó como a una hija, preguntándole constantemente por su bienestar y sus exámenes.
Aunque ideológicamente están en polos opuestos, la influencer defiende que el respeto humano está por encima de las urnas. Eso sí, puestos a elegir, Marina reconoce que el estilo de debate de Risto encaja mejor con su forma de entender la comunicación televisiva. Para ella, convivir con la discrepancia es un síntoma de salud democrática: “Si en una sociedad no existe discrepancia, no existe pensamiento”.
El mito de los ingresos y el rechazo temporal a 'Supervivientes'

Una de las preguntas más recurrentes es si la televisión es tan rentable como parece para un perfil que ya triunfa en internet. Marina Rivers no tiene reparos en desmitificar la cuestión económica. Asegura que, a día de hoy, el dinero real está en las redes sociales y no en los platós. La diferencia es abismal debido a las múltiples vías de monetización que ofrecen las plataformas digitales frente a los contratos televisivos actuales, que ya no son las cifras astronómicas de antaño.
Esta independencia financiera es la que le permite decir "no" a ciertos proyectos que a otros les parecerían irrechazables. Un ejemplo claro es el reality 'Supervivientes'. Marina admite que le atrae la experiencia y que el beneficio económico es tentador, pero ha decidido poner sus estudios por delante. Irse tres meses a una isla supondría perder un curso académico completo, algo que ahora mismo no le compensa. “Mentalmente ahora mismo no me compensaría. Necesito cerrar primero la etapa de los estudios para estar tranquila”, afirma tajante.
Marina Rivers es plenamente consciente de que todo lo que sube, baja. No tiene la ambición ciega de querer ser la número uno para siempre, y esa es precisamente su mayor fortaleza. Habla de la madurez como algo relativo, reconociendo que le interesa mucho entender la política y la actualidad social porque, en sus palabras, “todo es política en la vida, no puedes ser apolítico”. Critica la desconexión de ciertos sectores de su generación y aboga por una ciudadanía informada que no opine por inercia, sino con conocimiento de causa.
Su plan de futuro no pasa por los focos, sino por los juzgados. Su objetivo es colegiarse como abogada y, si es posible, abrir su propio despacho. Marina acepta que llegará el momento en que otra joven ocupará su lugar en la televisión, y no le importa. “Todo son ciclos y creo que pasaré de moda. No siempre se puede estar en el top y está bien. Entonces vendrá otra chica más guapa, más lista y más divertida que yo, que lo haga mucho mejor que yo... será la número uno y estaré muy contenta por ella”, concluye con una honestidad brutal.



