La tarde del lunes 16 de marzo en La 1 no será apta para cardíacos. 'La Promesa' regresa a las 18:35 con un episodio que promete dejar a más de uno sin palabras, especialmente por lo que ocurrirá fuera de los muros del palacio. La acción se trasladará al balneario, un lugar donde la supuesta calma se romperá en mil pedazos cuando el Barón de Bermejo, don Joaquín, decida que es el momento de poner a Curro en su lugar de la forma más cruel posible.
El joven Curro, que sigue empeñado en ganarse el favor del barón para asegurar sus planes, intentará un nuevo acercamiento que saldrá de la peor manera. Don Joaquín no tendrá piedad y lo humillará delante de todos los presentes, sacando a relucir su condición de bastardo sin ningún tipo de miramientos. Pero a pesar de este golpe anímico, Curro no se amilanará y finalmente logrará arrancar al barón una reunión con él y con Ángela, algo que podría dar un vuelco total a la situación.
La guerra abierta entre Manuel y Ciro por el control de la administración de 'La Promesa'

Mientras tanto, en el palacio, el ambiente estará igual de tenso. Manuel y Ciro protagonizarán un nuevo enfrentamiento. El heredero no estará dispuesto a pasarle ni una sola más y le exigirá que deje de imponer su propio código de prohibiciones dentro de 'La Promesa'. Manuel será tajante al recordarle que no tiene autoridad para prohibirle nada a los miembros de la familia.
Esta lucha de poder no será la única que veamos el lunes. Julieta volverá a ser el centro de una fuerte discusión entre ambos, lo que confirmará que el deterioro entre los dos hombres es ya irreversible. Manuel parece decidido a llevar las riendas y no permitirá que nadie, y menos Ciro, le diga cómo tiene que gestionar los asuntos que afectan a su círculo más íntimo.
Por otro lado, la planta de servicio de 'La Promesa' también vivirá su propia rebelión. Simona y Candela se plantarán frente a Cristóbal cuando este intente ponerse más estricto con las normas de acceso a las cocinas. Las cocineras tienen muy claro que ese es su territorio y defenderán con uñas y dientes que cualquier persona de la casa sea bienvenida allí.
Un entierro gélido y el sobre misterioso que Santos vigilará

Uno de los momentos más oscuros del capítulo llegará con la despedida de Ana. Ricardo y Santos darán sepultura a la mujer en un clima de absoluta tristeza, pero lo que más llamará la atención será la actitud de Ricardo. El antiguo mayordomo se mostrará frío y distante, llegando incluso a rechazar de malas maneras el ofrecimiento de Pía.
En paralelo, veremos a un Carlo desesperado que, a espaldas de María, acudirá a Manuel en busca de ayuda. Él cree que la buena relación entre el heredero y María es la llave para facilitar su futuro juntos y el del hijo que viene en camino. Aunque María se niega a sacar provecho de esa amistad, Carlo irá por libre y hablará con Manuel. El resultado de esa charla será la entrega de un sobre por parte del señorito. ¿Habrá dinero dentro? El problema es que Santos no perderá ni un solo detalle de este intercambio secreto y estará vigilando muy de cerca.
El juego de farsa y verdades a medias entre Leocadia y Cristóbal

Leocadia no dejará pasar la oportunidad de husmear en la herida y humillará a Cristóbal por el beso que este se dio con Teresa. El mayordomo, acorralado por el comentario, intentará justificar su comportamiento asegurando que todo fue una estrategia para calmar los ánimos y las sospechas de Ángela sobre su persona. Más tarde, Cristóbal volverá a insistirle a Leocadia en que su romance no es más que una farsa.
Finalmente, Martina tomará una decisión que promete traer cola y que ignora por completo los consejos de los que más saben. A pesar de que Alonso y la señora de Figueroa le han advertido por activa y por pasiva de los riesgos, ella invitará a la presidenta del Patronato a visitar el refugio. Es un movimiento arriesgado que podría poner en peligro el equilibrio del palacio y que demuestra que Martina está dispuesta a todo por seguir su propio criterio.



