François de La Rochefoucauld, filósofo: "Nuestra mente nos engaña: nunca alcanzamos los extremos de felicidad o desgracia que imaginamos"

En el siglo XVII, el filósofo y literato francés François de La Rochefoucauld compartió una lección muy valiosa acerca de cómo buscar y vivir la felicidad, debiendo ser conscientes de que nunca llegamos a alcanzar tal grado de felicidad o desgracia como podamos llegar a pensar.

Cuando hablamos de François de La Rochefoucauld ,lo hacemos de un destacado aristócrata, militar, escritor y filósofo francés que dejó grandes lecciones en el siglo XVII que aún perduran en la actualidad, con profundas reflexiones que tienen que ver con el funcionamiento de nuestra mente y la felicidad.

Una de sus afirmaciones más destacadas es aquella en la que asegura que somos víctimas del engaño de nuestra propia mente, ya que, en realidad, nunca llegamos a alcanzar los extremos de felicidad o desgracia que esta imagina. Se trata de una de las intuiciones más agudas acerca de la psicología humana.

FRANÇOIS DE LA ROCHEFOUCAULD Y EL ENGAÑO DE LAS EMOCIONES EXTREMAS

Las ideas de La Rochefoucauld invitan a desconfiar de los escenarios extremos que construimos sobre nuestro propio destino
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François de La Rochefoucauld fue un destacado aristócrata, escritor y filósofo que adquirió una gran fama como consecuencia de sus Máximas (1665), una obra maestra del aforismo que se centra en el análisis del comportamiento humano con una visión lúcida y pesimista.

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En este caso destacamos su reflexión: "Nuestra mente nos engaña: nunca alcanzamos los extremos de felicidad o desgracia que imaginamos", que resume una de las intuiciones más interesantes sobre la psicología del ser humano.

Para poder entenderlo mejor, tenemos que plantearnos un escenario en el que ocurre algo extraordinario en nuestra vida, como una subida de sueldo, un ascenso o una cita muy esperada, lo que nos lleva a pensar que estamos en un máximo grado de felicidad.

De la misma manera, cuando pasamos por una mala racha, por un despido, la muerte de un familiar o una ruptura, entre otros, nuestra mente nos hace creer que estamos viviendo una desgracia insuperable.

Sin embargo, el propio La Rochefoucauld asegura que todo son exageraciones de nuestra propia mente, ya que tiende a magnificar nuestras emociones. Y aunque en ese momento parecen absolutas, a medida que pasa el tiempo se moderan y van diluyéndose.

LA ILUSIÓN DE LA FELICIDAD DURADERA DE LA ROCHEFOUCAULD

La reflexión de La Rochefoucauld subraya que solemos exagerar tanto la dicha como la desgracia en nuestra imaginación
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Mientras Gregorio Luri asegura que debemos dejar de obsesionarnos con la felicidad, François de La Rochefoucauld, en su mencionada obra Máximas, se centró en analizar con ironía y lucidez las verdaderas motivaciones humanas.

Una de las ideas que atraviesa sus reflexiones es que la felicidad no depende tanto de las circunstancias externas como de la propia percepción que tenemos de las mismas.

Por este motivo, el filósofo francés advertía que en realidad no somos tan felices como creemos cuando algo bueno nos sucede. La emoción intensa de un logro o de un deseo cumplido es en realidad pasajera.

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Con el paso del tiempo, lo extraordinario se vuelve cotidiano y aquello que parecía un punto máximo de satisfacción acaba siendo parte de la rutina del día a día. Como explica el propio La Rochefoucauld, la mente humana se acostumbra a todo.

FRANÇOIS DE LA ROCHEFOUCAULD Y LA CAPACIDAD DE ADAPTACIÓN HUMANA

François de La Rochefoucauld, filósofo, afirma que nuestra mente nos engaña_ nunca alcanzamos los extremos de felicidad o desgracia que imaginamos
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La intuición del filósofo del siglo XVII coincide sorprendentemente con lo que hoy en día estudia la psicología moderna, que es la tendencia de las personas a regresar a un nivel relativamente estable de bienestar tras acontecimientos muy negativos o muy positivos.

Esto quiere decir que incluso tras vivir momentos de grandes éxitos, como alcanzar una meta importante en la vida, se acaban convirtiendo en una nueva normalidad. Lo mismo ocurre con las desgracias, que con el tiempo la mente se acaba adaptando y alcanzar cierto equilibrio.

Si bien es cierto que algunos episodios tienen un mayor impacto que otros, y su durabilidad no es la misma, "el tiempo todo lo cura", decía de alguna manera François de La Rochefoucauld, quien comprendió que las emociones no son tan permanentes como imaginamos.

FRANÇOIS DE LA ROCHEFOUCAULD Y LA LECCIÓN SOBRE LAS EXPECTATIVAS

Según La Rochefoucauld, la realidad emocional rara vez llega a los extremos de felicidad o desdicha que anticipa nuestra mente
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Para Fernando Savater, "la felicidad es tener gustos simples y una mente compleja", y con respecto a este último punto podemos encontrar algunas similitudes con respecto al pensamiento de François de La Rochefoucauld.

El pensador francés advierte que en muchas ocasiones imaginamos que un acontecimiento futuro nos hará totalmente felices o arruinará nuestra vida, pero realmente estas expectativas son una exageración.

La experiencia ha demostrado que ni las alegrías ni las desgracias son eternas. Nuestra mente exagera el impacto emocional de los acontecimientos porque imagina un futuro más intenso de lo que realmente llegará a ser.

A pesar de que sus pensamientos datan del siglo XVII, su enseñanza sigue siendo muy actual. Comprender nuestras emociones supone alejarse de los extremos, lo que nos permite vivir con más equilibrio, menos ansiedad y expectativas más realistas.