El tibio y tardío castigo de Europa a los videojuegos con fórmulas que generan ludopatía en menores, como FIFA o Fortnite

PEGI ha anunciado que, desde junio de 2026, todos los videojuegos con cajas de botín deberán ser como mínimo PEGI 16 y que otras mecánicas de monetización y enganche también elevarán la edad recomendada, pero lo hacen tras décadas de inacción y dejando igualmente la puerta abierta a que menores experimenten desde edad temprana fórmulas que generan adicción.

El sistema europeo de clasificación por edades de videojuegos, PEGI, se ha decidido por fin a mover ficha ante uno de los grandes debates de la última década. Nos referimos a cómo tratar los micropagos, las cajas de botín y las mecánicas de enganche que empujan a jugar —y a gastar— de forma compulsiva.

A partir de junio de 2026 se aplicarán nuevas edades recomendadas, y todos los juegos con "objetos de pago aleatorios" tendrán como mínimo un PEGI 16, lo que impedirá su venta legal a menores de 16 años en los países que han incorporado estas clasificaciones a su legislación, como el Reino Unido o buena parte de la Unión Europea.

Títulos como EA Sports FC 27, heredero de la multimillonaria saga FIFA, dejarían de ser considerados aptos para todos los públicos (PEGI 3) y pasarían automáticamente a PEGI 16 si mantienen sus sobres de cartas y mecánicas de azar vinculadas a dinero real. Con otras franquicias deportivas como NBA 2K, donde se emplean elementos visuales de casino para presentar ciertos modos o ruletas, la propia PEGI abre la puerta a que pueda alcanzar incluso PEGI 18.

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El organismo introduce así una nueva categoría explícita de "paid random items" u "objetos de pago aleatorios" que agrupa cajas de botín, sobres de cromos virtuales y sistemas similares. La lógica es reconocer que estas fórmulas se acercan a dinámicas propias del juego de azar, especialmente cuando se combinan con dinero real y recompensas que condicionan fuertemente la experiencia de juego.

Etiquetas de edad de PEGI en Europa hasta ahora
Etiquetas de edad de PEGI en Europa hasta ahora | Fuente: PEGI

PEGI ha decidido ampliar todo un bloque de "criterios de riesgo interactivo" que, por primera vez, no solo actuarán como iconos informativos, sino que podrán elevar la edad mínima recomendada. Según ha explicado Dirk Bosmans, director general de PEGI, se introducen umbrales fijos para varias prácticas:

  • Los juegos con ofertas por tiempo limitado o con stock limitado de objetos de pago no podrán tener menos de un PEGI 12. Es decir, el clásico mensaje de "solo disponible hoy" o "quedan 3 unidades" asociado a una tienda interna se considera ya, por sí mismo, un elemento que requiere más madurez para ser gestionado.
  • Cualquier título que incluya NFTs o mecanismos relacionados con blockchain recibirá directamente un PEGI 18. Europa equipara así estas tecnologías emergentes a un nivel de riesgo alto para menores en términos de monetización, especulación y opacidad.
  • Las mecánicas que incentivan el juego recurrente —misiones diarias, recompensas por entrar cada día, rachas de inicio de sesión— tendrán como mínimo un PEGI 7. Si además se penaliza explícitamente romper la racha (pérdida de progreso, de recompensas o un empeoramiento sensible del ritmo de juego), la clasificación subirá como mínimo a PEGI 12.
  • En el ámbito online, si un juego permite interacciones sin ningún tipo de regulación —por ejemplo, si no es posible bloquear ni reportar a otros usuarios— se le asignará automáticamente un PEGI 18, al considerar que el riesgo de acoso, exposición a contenidos inapropiados o grooming es inasumible para menores.

Estos criterios acercan la normativa europea a la que ya aplica desde hace un par de años la alemana USK y suponen un giro cualitativo respecto a 2018, cuando PEGI se limitó a introducir un icono con una tarjeta de crédito para avisar de la presencia de micropagos.

Una respuesta tardía y considerada insuficiente

Pero el consenso entre buena parte de la comunidad crítica es que Europa llega tarde y, en varios aspectos, se queda corta.

Por un lado, la aplicación de los nuevos criterios solo afectará a los juegos que se sometan a clasificación a partir de junio de 2026. Títulos ya en el mercado con cajas de botín, sistemas agresivos de monetización o mecánicas diarias de enganche mantendrán su calificación actual, incluso cuando hoy ya están siendo jugados masivamente por menores.

Pokémon Go, por ejemplo, seguirá con su PEGI 7, pese a que su sistema de huevos y recompensas aleatorias es equiparable, a ojos de muchos analistas, a un modelo de loot box suavizado.

Sobres del modo Ultimate Team de EA FC 26
Sobres del modo Ultimate Team de EA FC 26 | Fuente: Team Gullit

Por otro, la propia estructura de PEGI sigue siendo, en esencia, una guía de recomendación. Ni prohíbe la presencia de estas mecánicas ni impide que un padre o una madre decidan comprar un juego PEGI 16 para su hijo de 13 o 14 años si consideran que es lo bastante maduro.

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El otro gran foco de crítica está en el umbral asignado a las llamadas mecánicas de juego recurrente. Que un juego con misiones diarias, rachas de conexión y sistemas de fidelización que empujan al jugador a no perder el tren pueda seguir siendo PEGI 7 resulta, para expertos en psicología infantil y prevención de la ludopatía, claramente insuficiente. Este tipo de diseños explotan el miedo a perder la recompensa, acostumbran a los menores a patrones de juego compulsivo y pueden ser una puerta de entrada a comportamientos adictivos en etapas posteriores.

Las mecánicas de juego recurrente acostumbran a los menores a patrones de juego compulsivo

"Las loot boxes deberían ser PEGI 18 o directamente seguir las regulaciones del juego de azar. Los de misiones diarias deberían subir al menos a 12, la verdad. Son muchos los padres que no se imaginan lo que puede hacer un pase de batalla al cerebro de un niño de 8 años", se queja Álvaro, profesor, respecto a añadidos de sobra conocidos en títulos tan populares como Fortnite.

Desde asociaciones de usuarios y de familias se insiste en que el foco no debería estar solo en el azar remunerado, sino también en el conjunto de fórmulas de enganche que convierten la interacción cotidiana con el videojuego en un ritual de entrar cada día a no perder la racha, cumplir objetivos bajo presión temporal, gastar para evitar largos periodos de espera o para mantener el nivel respecto al resto de la comunidad. Que muchas de estas mecánicas sigan siendo compatibles con un PEGI 7 o PEGI 12 alimenta la sensación de que la reforma ha buscado un término medio más políticamente cómodo que realmente protector.