El próximo miércoles 18 de marzo, los juzgados se convertirán en el escenario principal para resolver un presunto delito. Nos referimos a la inminente comparecencia por alzamiento y ocultación de bienes a la Agencia Tributaria, un frente legal que amenaza con cambiar radicalmente la vida de sus protagonistas, Kiko Matamoros y Makoke.
Mientras que Kiko Matamoros optaba por mostrarse sorprendentemente tranquilo y satisfecho ante la cercanía de la vista oral, la otra cara de la moneda refleja angustia. La televisión fue el refugio elegido este fin de semana para romper el hielo sobre el conflicto que tiene a la Fiscalía pidiendo penas de prisión altísimas.
Esta sacudida legal ha desestabilizado por completo a la que fuera azafata del Telecupón, Makoke. A sus 56 años, se enfrenta al que probablemente sea el bache más oscuro de su trayectoria mediática, un año complicado que ahora suma un requerimiento fiscal que quita el sueño a cualquiera. No hablamos de un simple susto administrativo, sino de peticiones que incluyen la privación de libertad y multas considerables. Ante esta presión asfixiante, el plató de Telecinco se convirtió este sábado en el único altavoz donde pudimos conocer de primera mano cómo se encuentra realmente la acusada antes de sentarse frente al juez.
El duro regreso a la televisión de Makoke arrastrando el peso del escándalo

El fin de semana en el programa 'Fiesta' arrancaba con una tensión evidente en el ambiente. Makoke acudía a su puesto de trabajo habitual, pero su rostro y su actitud delataban el huracán interno que está viviendo. La presión mediática generada por los recientes titulares sobre la petición de cárcel hizo que dudara seriamente si dar la cara o esconderse hasta que pasara la tormenta. Frente a Emma García, la tertuliana se sincero en directo para confesar el infierno personal de los últimos días. “Yo no quería venir, para mí era muy difícil porque además no puedo hablar”, relató.
Y es que el silencio forzado es una de las peores condenas para alguien que se gana la vida en los medios de comunicación. Sus asesores legales han blindado cualquier declaración que pueda entorpecer la estrategia de defensa de cara al miércoles. Esta mordaza profesional le impide defenderse abiertamente de las acusaciones que circulan. “El miércoles es el juicio. Mi abogado me ha dicho que no puedo hablar nada del tema. Yo respeto a la justicia y así lo he hecho siempre”, justificó.
A pesar de no poder entrar en el plano legal, Makoke sí quiso compartir el impacto emocional que le supone verse vinculada a delitos económicos graves. La imagen pública lo es todo en su sector y verse asociada a un posible fraude fiscal la tiene destrozada anímicamente: “Es un tema desagradable y que me da vergüenza. Me da muchísima vergüenza estar en esos titulares”, confesó.
La convicción de inocencia y la promesa de tirar de la manta muy pronto
El miedo a la cárcel parece no ser el sentimiento predominante en la mente de la exmodelo, o al menos eso intenta transmitir. A pesar de los cuatro años de prisión que pesan sobre su cabeza en el escrito de acusación, ella mantiene una postura firme respecto a su grado de implicación real en todo este engranaje financiero. Sostiene que la verdad está de su lado y que los magistrados sabrán verla. “Estoy tranquila, porque tengo mi verdad y confío plenamente en la justicia”, aseveró.
La propia Makoke describe la situación de los últimos siete años como “una espada de Damocles” que no le ha dejado respirar tranquila. Sentirse juzgada constantemente en la calle y en los medios ha sido un calvario paralelo al judicial, un desgaste continuo “mientras me señala muchísima gente”. Toda esa frustración acumulada por el silencio obligado tiene fecha de caducidad. La colaboradora advirtió que no se va a callar una vez que la ley se lo permita. “Cuando pase el juicio, lo contaré todo”, adelantó.
Poco dispuesta a que se cuestione su estado financiero actual, Makoke quiso hacer un inciso rotundo sobre sus cuentas particulares. Quería separar nítidamente los presuntos errores del pasado de su realidad de hoy en día. Para evitar cualquier malentendido o rumor infundado, miró a cámara y lanzó un mensaje sobre sus deudas. “Lo único que quiero que quede muy claro es que yo no debo ni un euro a la Agencia Tributaria. No debo nada, he pagado hasta el último euro. No tengo ninguna deuda”, zanjó.
El entramado millonario que acorrala a Kiko Matamoros en los tribunales

La gravedad de la vista del próximo miércoles radica en los detalles que destapaba recientemente el diario 'El Español'. La información apunta a un caso complejo de “alzamiento y ocultación de bienes” donde las cifras asustan. Según el documento de la Fiscalía, Matamoros habría orquestado una elaborada estrategia financiera que se remonta al año 2009. El objetivo principal de estas maniobras no sería otro que regatear una deuda con la Agencia Tributaria que llegó a superar la barrera del millón de euros.
La tesis del Ministerio Fiscal es demoledora contra el excolaborador televisivo. Se le acusa de tapar deliberadamente sus ingresos y su patrimonio para esquivar el pago al fisco, argumentando que saldar esa deuda “mermaría considerablemente su capacidad económica”. Básicamente, la justicia investiga si prefirió mantener un alto nivel de vida a costa de vaciar artificialmente sus cuentas y eludir sus obligaciones tributarias. Por estos hechos, la acusación reclama para él cinco años y medio de prisión, a lo que hay que sumar el pago de 636.000 euros a Hacienda y una sanción extra de 33.000 euros.
Para la Fiscalía, la operativa de Matamoros no se podría haber llevado a cabo sin ayuda externa, y es aquí donde la sitúan en el centro de la diana. El Ministerio Público la etiqueta legalmente como “cooperadora necesaria” en toda esta supuesta trama de evasión y blindaje de capitales. Por este papel fundamental en la sombra, solicitan para ella la nada desdeñable pena de cuatro años y tres días de cárcel, exigiéndoles a ambos un pago solidario y conjunto que asciende a 471.900 euros.



