La confirmación del fallecimiento de la gran actriz de 'Aquí no hay quien viva' y muchos otros proyectos ha llegado a través de 'elDiario', que ha citado a fuentes cercanas a la familia para dar a conocer esta pérdida. Hablamos de una mujer que le dedicó más de sesenta años de su vida a la actuación, paseando su inmenso talento por el cine, el teatro y la televisión. Lo más admirable es que nunca llegó a retirarse del todo; siguió vinculada a su profesión, aunque a un ritmo más tranquilo, casi hasta el último suspiro.
El éxito arrollador de Vicenta en 'Aquí no hay quien viva'

Aunque su currículum es interminable, hay un papel que la catapultó directamente al corazón de todas las generaciones. Fue en la pequeña pantalla donde Gemma Cuervo alcanzó unas cotas de popularidad impensables gracias a su entrañable interpretación de Vicenta en 'Aquí no hay quien viva'. Durante los años de emisión en Antena 3, entre 2003 y 2006, la actriz demostró una vis cómica inigualable, convirtiendo a esa vecina ingenua y tierna en un auténtico icono de la cultura pop española.
En aquella mítica comunidad de vecinos creada por los hermanos Caballero, la intérprete no brillaba sola. Formó un trío de oro irrepetible junto a Mariví Bilbao, que daba vida a Marisa, y Emma Penella, en el papel de Concha. Juntas regalaron momentos televisivos que hoy siguen acumulando millones de reproducciones. Años después, al ser preguntada en el programa Socialité por sus añoradas compañeras, Gemma las recordó con muchísimo afecto. “Teníamos un trío encantador... a cuál más diferente y bonita”, aseguró.
El difícil adiós a sus amigas y su cambio de etapa televisiva

La compenetración entre las tres actrices era tan excepcional que el equipo de 'Aquí no hay quien viva' no dudó en llevárselas juntas cuando la ficción saltó a Telecinco. Bajo el nuevo título de La que se avecina, estrenada en 2007, Gemma asumió el rol de Mari Tere, acompañada de nuevo por Izaskun (Bilbao) y doña Charo (Penella). Sin embargo, el destino quiso que esta etapa fuera mucho más corta y dolorosa.
El fallecimiento de Emma Penella en el mismo año 2007 supuso un mazazo tremendo para el equipo y, en especial, para sus compañeras más cercanas. Esto fracturó a la célebre tripleta, y la situación se volvió cuesta arriba para Gemma. Tres años después de esta pérdida, decidió abandonar la serie. Durante una sincera entrevista concedida en 2017 al formato Deluxe, explicó los motivos reales de su marcha. “Yo sola no podía defender el empuje de las tres chicas de oro”, confesó ante la audiencia.
La desgracia volvió a sacudirla en 2012 con la muerte de Mariví Bilbao. Este segundo golpe la dejó profundamente marcada, algo que no dudó en compartir en esa misma charla televisiva. “Las echo mucho de menos, eran únicas, hacíamos un gran equipo, pero ya no están, ya sólo quedo yo”, relató.
Más de seis décadas de brillantez desde el teatro hasta el cine

Sus primeros pasos profesionales se remontan a la lejana década de los 50. En aquellos años, una jovencísima Gemma se subía a las tablas para recitar con maestría a pesos pesados de la literatura como Shakespeare, Zorrilla y Lorca. Ya en los años 60, su rostro empezó a asomarse a los hogares españoles a través de la televisión y el cine.
Durante esa época dorada, se convirtió en una actriz recurrente de Televisión Española. Dejó su sello en espacios tan prestigiosos como Novela y el mítico Estudio 1. También tuvo la oportunidad de explorar el suspense participando en varios episodios de las inolvidables Historias para no dormir, bajo la batuta del genial Chicho Ibáñez Serrador.
La gran pantalla tampoco se le resistió. Participó en películas de corte muy popular como Vente a Alemania, Pepe, y en cintas que hoy son consideradas de culto, como El mundo sigue, donde tuvo el lujo de trabajar a las órdenes de Fernando Fernán Gómez. Para aquel entonces, su vida personal ya había dado un giro fundamental al conocer al actor Fernando Guillén, el gran amor de su vida. Juntos crearon una de las sagas de actores más respetadas de nuestro país, pues dos de sus tres hijos, Fernando y Cayetana Guillén Cuervo, decidieron seguir sus pasos artísticos con gran éxito. En los 90, la televisión la volvió a abrazar al interpretar a Consuelo, la madre de Alicia (Lydia Bosch), en la exitosa Médico de familia entre 1995 y 1999.
Reconocimientos finales y el respeto incondicional de la industria

Tras cerrar su etapa como vecina en Mirador de Montepinar, Gemma Cuervo decidió bajar el ritmo y seleccionar con mucho mimo sus proyectos. Su última aparición sobre las tablas teatrales fue en 2011 con la obra La Celestina. En la gran pantalla, la vimos en 2016 trabajando en La reina de España, la esperada secuela de La niña de tus ojos que dirigió Fernando Trueba. Un año después, en 2017, nos sorprendió con un papel capitular en la 18ª temporada de Cuéntame, interpretando a Amalia, la compañera de habitación de Merche (Ana Duato) durante un ingreso hospitalario.
A lo largo de estos últimos años, también protagonizó momentos televisivos cargados de emoción. Uno de los más recordados fue su visita a la final de la primera edición de MasterChef Celebrity, donde su hija Cayetana logró una merecida segunda posición. En las cocinas del programa vivió un precioso reencuentro con Fernando Tejero y Loles León, sus antiguos vecinos de 'Aquí no hay quien viva', quienes le demostraron un enorme cariño en directo.
Ese mismo amor se lo trasladó su propia hija Cayetana al entrevistarla en 2021 en Atención obras, el programa que presenta en La 2. La ocasión lo merecía, ya que Gemma acababa de recibir el prestigioso premio Max de Honor, el equivalente al Goya en el mundo del teatro. “Me sentí muy querida, muy agradecida y muy feliz”, apuntó la actriz recordando aquella noche de celebración tan especial.
En ese mismo espacio, cuando su hija le preguntó por qué valía la pena dedicar una vida a la interpretación, la actriz regaló una respuesta magistral: “Ha merecido la pena por vivirlos, porque es un acto cultural, pero anímico. Es el alma, que se despoja de todo y convierte el alma en esas otras personas que son necesarias en los escenarios y para que comprendamos el porqué de muchas cosas de la vida”.
Incluso en el ocaso de su vida, Gemma Cuervo supo mantenerse cerca del público y adaptarse a los nuevos tiempos. En noviembre de 2025, protagonizó una aparición sorpresa en el programa 'La Revuelta' de RTVE, acudiendo como invitada junto a su hija y recibiendo una de las mayores ovaciones que se recuerdan en el plató, tratada como la auténtica leyenda de la televisión que era.
Además, la actriz descubrió en las redes sociales una ventana perfecta para mantener un contacto directo con sus seguidores. Hasta sus últimos días mantuvo sus perfiles muy activos. Recientemente, fue noticia por dedicar unas cálidas palabras de aliento a su compañero José Luis Gil. Sin embargo, ha sido su última publicación en Instagram, compartida apenas cuatro días antes de conocerse su fallecimiento, la que ha dejado a todos con un nudo en la garganta.
En este último post, acompañado de fotografías familiares, Gemma quiso compartir una profunda reflexión sobre la vida, centrándose en los complejos lazos de la maternidad y la paternidad. Sus palabras, hoy, resuenan como un testamento vital hermoso. “Nunca me gustó dar consejos. Siempre he creído en la libertad de cada uno para aprender la vida a su manera. Pero con los años una comprende algunas cosas. Queridos jóvenes, vuestros padres un día decidieron traeros al mundo sin manual de instrucciones. Improvisaron, se equivocaron, sacrificaron muchas cosas, intentando hacerlo lo mejor posible. Amadlos. Entendedlos. No es fácil ser padre ni ser madre. Y queridos padres, no olvidéis que ser hijo también es difícil”.



