"Estoy muy tranquilo": Los motivos por los que la Fiscalía pide 5 años de cárcel para Kiko Matamoros

Parece que el próximo 18 de marzo no va a ser un miércoles cualquiera para la crónica social española. Lo que durante años fueron dardos envenenados en los platós de televisión, ahora se va a transformar en un careo mucho más serio en la Audiencia Provincial de Madrid.

Kiko Matamoros y su exmujer, Makoke, tienen una cita con la justicia que podría cambiarles la vida de forma radical. La Fiscalía ha puesto sobre la mesa una petición de cinco años y seis meses de prisión para el colaborador, mientras que para ella solicita cuatro años al considerarla una pieza clave en el supuesto entramado.

La solicitud tiene que ver con un presunto delito de alzamiento y ocultación de bienes. Según el Ministerio Público, el tertuliano habría montado una estrategia financiera desde 2009 para no pagar sus deudas con Hacienda, a pesar de que el fiscal sostiene que sus ingresos eran más que de sobra para ponerse al día. El escrito de acusación es bastante duro y afirma que Matamoros era “conocedor de que sus ingresos eran más que suficientes para satisfacer dichas deudas, pero que el pago de las mismas mermaría considerablemente su capacidad económica y forma de vida”.

La vivienda de Pozuelo y el plan para esquivar al fisco con Kiko Matamoros

La vivienda de Pozuelo y el plan para esquivar al fisco con Kiko Matamoros
La vivienda de Pozuelo y el plan para esquivar al fisco con Kiko Matamoros | Fuente: Europa Press

El núcleo de todo este tema judicial se encuentra en la casa donde la pareja vivió durante años en Pozuelo de Alarcón. Se trata de un inmueble que costó más de 1,3 millones de euros en 2011 y que, curiosamente, estaba solo a nombre de Makoke. Sin embargo, la Fiscalía tiene otra teoría: dice que las letras de la hipoteca se pagaban con el dinero de Kiko Matamoros o de sus empresas. El objetivo, según el fiscal, no era otro que “evitar una actuación de Hacienda contra él”, usando el nombre de su mujer como un escudo para que el fisco no pudiera tocar la propiedad.

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No es la única propiedad o ingreso que se está investigando. El fiscal cree que el colaborador utilizó a terceras personas y sociedades para no aparecer nunca como el titular de nada, manteniendo así un nivel de vida de lujo mientras su deuda con la Agencia Tributaria seguía creciendo. Es un rompecabezas de facturas y nombres de empresas que ahora, tras años de instrucción, va a llegar por fin a la sala de vistas para que un juez decida quién tiene la razón.

La irónica reacción de Kiko Matamoros ante su posible entrada en prisión

Si alguien esperaba ver a un Kiko Matamoros preocupado o escondido en su casa, se ha llevado una sorpresa mayúscula. Fiel a su estilo provocador, el colaborador no tardó ni un segundo en reaccionar a través de sus redes sociales en cuanto se supo la petición de cárcel. Lejos de ponerse nervioso, aprovechó para lanzar una punta a Telecinco, la cadena donde trabajó durante décadas y con la que ahora mantiene una relación, digamos, complicada. “¡Albricias! Es un gran día, ya me nombran en Telecinco. En nada estoy sentado en De viernes”, escribió.

Pero más allá de las bromas televisivas, el mensaje que ha querido trasladar a sus seguidores es de una calma total, casi desafiante. No parece que le quiten el sueño los años de cárcel que pide el fiscal ni las multas de más de 30.000 euros. “Estoy muy tranquilo y satisfecho con la celebración próxima de este proceso. Las cosas tienen un principio y un final. Suerte a los implicados”, sentenció el televisivo en su Instagram. Parece que tiene ganas de que llegue el juicio para poder defender su verdad.

La defensa de la extravagancia y el derecho a ser diferente

Sueldos de 8.000 y mesas de 1.500 euros: El motivo por el que echaron a Kiko Matamoros de la discoteca donde trabajó con la hija de Terelu Campos
La defensa de la extravagancia y el derecho a ser diferente | Fuente: Telecinco

En medio de todo este jaleo legal, Kiko Matamoros se ha puesto profundo. Ha compartido unos vídeos donde lanza un mensaje que muchos han leído como una declaración de guerra a lo convencional. Para él, su forma de vida y sus decisiones económicas forman parte de su identidad única. “La extravagancia constituye un derecho inalienable, profundamente ligado a la naturaleza de la persona singular soberana. Se aborda aquí la noción de que desviarse del patrón normal no es un error, sino una afirmación de autonomía”, explicaba.

Para el colaborador, salirse del "carril" no es algo de lo que arrepentirse, sino un derecho que todo el mundo debería defender. Incluso se puso técnico explicando el origen de la palabra: “Este concepto se arraiga en el acto de "extra-vagare": el movimiento consciente hacia el exterior del surco predefinido. Un análisis sobre la prerrogativa de ser alguien único y no convencional”. Según su punto de vista, nadie debería pedir perdón por ser distinto. “Está en todo su derecho a ser extravagante. Las personas tienen derecho a la extravagancia. Eso es uno de los rasgos de los pies a la cabeza de una persona singular soberana. El derecho a la extravagancia, a irte fuera del surco de lo normal. Eso es extravagare”, concluía Matamoros.

El laberinto de empresas y una deuda millonaria que no baja

La Fiscalía no se deja llevar por filosofías y va a los datos puros y duros. Sostiene que Kiko Matamoros usó sociedades como Salto Mortal o Silla del Ring para mover el dinero que ganaba en televisión entre 2009 y 2014. Según la acusación, estas empresas no tenían trabajadores ni oficinas reales, sino que eran meras pantallas para cobrar sus nóminas y que Hacienda no pudiera embargarle el sueldo. Calculan que, entre intereses y multas, ya va por los 1.086.597 euros.

El propio Kiko ya admitía hace unos años, allá por 2018, que tenía cuentas pendientes con el fisco, aunque no estaba de acuerdo con el montante total. “Es cierto que tengo una deuda con Hacienda, pero no es de 1.400.000 euros, sino de 1.000.004 euros. Evidentemente, tenemos un problema las dos partes, porque yo quiero hacer frente a mis obligaciones tributarias. Pero también Hacienda es la primera interesada en cobrar”, decía en aquel momento. Su intención siempre ha sido negociar, pero parece que las posturas están muy alejadas: “Estoy intentando llegar a un acuerdo sobre una cantidad que a mí me parece justa y razonable... si llegamos a un acuerdo, esa deuda se verá sustancialmente reducida”.

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