El Real Madrid se asoma a un verano de cambios. A pesar de seguir con opciones en Liga y Champions, el club blanco vive un clima de tensión que apunta directamente a la zona noble del Bernabéu. Florentino Pérez medita una revolución que no solo afectará a la plantilla, también los a pilares de su gestión deportiva. El fallido intento por traer a Xabi Alonso y las dudas con el rendimiento del equipo han agotado la paciencia de la directiva, que busca un giro de timón inmediato para la próxima temporada.
La incertidumbre se ha instalado en los despachos de Valdebebas. Los nombres que han sostenido el área deportiva en la última década están, por primera vez, en entredicho. José Ángel Sánchez, director general y mano derecha del presidente, junto a Juni Calafat, el responsable de captación y artífice de los fichajes de Vinicius o Rodrygo, podrían ver reducido su poder o incluso salir de la entidad. El movimiento también afecta a Anas Laghari, otra de las figuras de máxima confianza de Florentino, en una reestructuración que busca profesionalizar aún más el área de fútbol ante la falta de resultados contundentes este curso.
Florentino Pérez ve el desgaste del modelo Calafat y la dirección deportiva
El malestar de Florentino Pérez nace de la planificación deportiva de los últimos años. Aunque el club ha tenido éxito captando talento joven en Brasil y Europa, la falta de una estructura sólida que respalde al entrenador ha generado grietas. La directiva considera que el equipo está 'viviendo de rentas' y que la transición no se está gestionando con la autoridad necesaria desde los despachos. Los nervios son evidentes entre los empleados, que ven cómo el crédito de la actual dirección se agota tras varios mercados de fichajes marcados por infinidad de indecisiones.
Por otro lado, la figura de José Ángel Sánchez está bajo la lupa. Como máximo responsable del área deportiva y de las negociaciones de contratos, se le achaca el no haber cerrado a tiempo la llegada de un relevo de garantías para el banquillo tras la etapa de Ancelotti. El caso de Xabi Alonso, que finalmente no aterrizó en Chamartín, ha sido el detonante para que el presidente busque nuevas caras que refresquen la toma de decisiones en el club más exigente del mundo.

Klopp y Pochettino, los elegidos para el banquillo
La prioridad absoluta para el nuevo curso es el entrenador. Álvaro Arbeloa solo tendría opciones reales de continuar si levanta la Decimosexta en mayo; cualquier otro escenario implica su salida del primer equipo. En la planta noble se manejan dos nombres con fuerza: Jürgen Klopp y Mauricio Pochettino. El alemán, actual director de fútbol de Red Bull, es el viejo sueño del club, mientras que el argentino, seleccionador de Estados Unidos, vuelve a estar sobre la mesa con mucha fuerza.
Pochettino siempre ha sido del agrado de Florentino Pérez. Su perfil de gestión de vestuarios complicados y su experiencia en clubes de élite como el PSG o el Tottenham le avalan. Ya estuvo cerca de firmar en 2022 tras la salida de Zidane, pero finalmente el elegido fue Ancelotti. El Madrid sabe que no lo tendrá fácil, ya que el Tottenham también busca el regreso del técnico argentino para iniciar su propio proyecto de reconstrucción. La decisión sobre el banquillo marcará el inicio de una transición que se prevé agresiva y sin concesiones.
La opción de Jürgen Klopp es la que más ilusiona a la afición, pero también la más compleja. Su actual cargo ejecutivo en el organigrama de Red Bull le aleja del día a día del césped, pero en el Bernabéu creen que la oferta de liderar el nuevo Madrid podría convencer al alemán para volver a los banquillos. Klopp aportaría ese carácter y esa intensidad táctica que la directiva echa en falta en los partidos clave de esta temporada. Florentino quiere un líder que no solo gane, sino que imponga un estilo de juego dominante.
El Real Madrid se prepara para un mercado de fichajes donde la noticia no solo estará en los jugadores que lleguen, sino en quiénes se queden al mando del club. Con la Finalissima y el nuevo formato de competiciones internacionales en el horizonte, el presidente blanco quiere tener la casa limpia antes de julio. Se avecinan semanas de reuniones clave en el Bernabéu para definir quién sobrevive a la purga y quién liderará el Madrid de la 2026-27. El fin es el recuperar la dirección perdida y asegurar que el nuevo proyecto no nazca con los mismos vicios que el actual.
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