La Academia de Hollywood afronta la 98ª edición de los premios Oscar en un panorama complejo. Mientras la industria del cine se prepara para celebrar sus galardones más importantes este domingo 15 de marzo de 2026 en el Dolby Theatre de Los Ángeles, la incertidumbre sobrevuela la alfombra roja por varios motivos: quién ganará, cómo funcionarán los cambios aplicados a la gala y cómo puede afectar el actual conflicto bélico de Estados Unidos con Irán.
Pero empecemos con las variaciones que están previstas para esta edición de 2026. La ceremonia llega con cambios estructurales que buscan, por un lado, agilizar el ritmo del espectáculo televisivo y, por otro, reforzar la credibilidad de los propios premios.
Para ello, la Academia ha decidido limitar las interpretaciones musicales en directo a solo dos de las cinco canciones nominadas; las otras tres se integrarán mediante segmentos audiovisuales preproducidos, pensados para mantener la presencia de la música sin frenar el flujo de estatuillas ni alargar en exceso la retransmisión. ¿Conseguirán una gala más compacta y digerible para la audiencia global?
La otra gran reforma se centra en el proceso de votación. Tras años de sospechas y testimonios anónimos que apuntaban a que algunos académicos votaban por prestigio o por el boca a boca sin ver todas las películas, han implantado un sistema de voto obligatorio tras visionado confirmado. El funcionamiento se basa en que a través de la plataforma interna Academy Screening Room se genera una certificación digital que acredita que el votante ha completado cada filme. Si no existe registro de visionado, la votación electrónica de esa categoría simplemente no se habilita.

Las normas también se han abierto en la categoría de Mejor Película Internacional, que ahora permite que directores en situación de asilo o refugio puedan representar a sus países de origen —o de acogida— incluso sin el respaldo formal de los comités nacionales. Los Oscar quieren dejar fuera a creadores desarraigados por conflictos o persecuciones en un momento de crisis migratorias y deportaciones forzosas.
¿Cómo afectará la guerra de Irán a los Oscar 2026?
Pero esto poco importa ante el principal telón de fondo de esta edición. Hablamos, obviamente, de la guerra de Estados Unidos con Irán y el temor a posibles represalias en territorio norteamericano. En las últimas semanas, el FBI ha alertado a los cuerpos de policía de California sobre la posibilidad de un ataque con drones iraníes como respuesta a los bombardeos estadounidenses.
Según la información de inteligencia, Teherán habría llegado a aspirar, a principios de febrero, a ejecutar un ataque sorpresa mediante vehículos aéreos no tripulados lanzados desde un buque no identificado frente a la costa estadounidense, con objetivos no especificados en California.
Aunque las propias autoridades subrayan que, tras la campaña de ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel, la capacidad operativa de Irán para materializar ese plan se habría visto "gravemente degradada", el escenario ha provocado que los Oscar entren en alerta máxima. El gobernador de California, Gavin Newsom, ha insistido en que no existe conocimiento de una amenaza inminente, pero ha reconocido que se mantiene coordinación constante con los responsables de seguridad e inteligencia del estado para vigilar cualquier riesgo potencial ligado al conflicto en Oriente Próximo.
En Los Ángeles, la ciudad que cada año convierte la gala en su gran escaparate, los protocolos se han puesto en marcha. El Departamento del Sheriff del condado habla abiertamente de un alto nivel de preparación y de una mayor vigilancia, con atención tanto a posibles ataques coordinados como a actores solitarios, células durmientes o amenazas tecnológicas y cibernéticas.
Raj Kapoor, responsable de la retransmisión de la gala de los Oscar, ha confirmado que trabajan en estrecha colaboración con el FBI y la policía de Los Ángeles para que la ceremonia "funcione como un reloj" sin sacrificar la sensación de seguridad a los asistentes del Dolby Theatre y a los fans que se congreguen tras las vallas.
'Los Pecadores' y el protagonismo español de 'Sirat'
En el plano estrictamente cinematográfico, la película que simboliza mejor que ninguna otra este momento de transición es 'Sinners' ('Los Pecadores'). El filme de Warner dirigido por Ryan Coogler, ambientado en el delta del Misisipi de los años treinta y situado entre el terror gótico, el drama social y el musical, ha roto todos los récords al alcanzar 16 nominaciones, el mayor número de candidaturas en la historia de los Oscar.
Con Michael B. Jordan al frente de un reparto coral y una banda sonora de Ludwig Göransson ya premiada en los Globos de Oro, 'Sinners' lidera la carrera y confirma el desplazamiento del "cine de Oscar" hacia propuestas híbridas, más oscuras y ambiciosas.
En España, la expectación está en torno a 'Sirat'. La cinta aporta la representación española en esta edición y se suma a las historias marcadas por miradas fronterizas y por relatos centrados de forma directa o soterrada en los desplazamientos, las guerras y el tránsito internacional. Difícil que consiga estatuilla la película de Oliver Laxe, pero nunca se pierde la esperanza.
Con todo, no hay que olvidar que la edición de 2026 de los Oscar llega cargada de otras curiosidades estadísticas. Timothée Chalamet, nominado por 'Marty Supreme', alcanza su tercera candidatura antes de los 35 años, superando un récord que Marlon Brando mantenía desde 1954, y Amy Madigan regresa a la carrera cuatro décadas después de su primera nominación, un intervalo que hasta ahora solo había logrado sobrepasar Judd Hirsch. Ambos casos, síntomas de una Academia que quiere abarcar a público joven sin dejar atrás a las trayectorias consolidadas.



