El truco de los satélites de SpaceX: ¿realmente los están pintando con pintura de coche negra para que sean invisibles?

Los satélites de SpaceX llevan años contaminando el cielo nocturno con sus destellos. La solución que nadie esperaba viene en un bote de pintura. Pero hay un problema: la que probaron primero calentaba los satélites hasta límites peligrosos. Ahora existe una nueva fórmula que podría hacer a Starlink literalmente invisible. Te explicamos cómo funciona, por qué tardó tanto y qué está en juego para la astronomía mundial.

¿Y si los satélites que cruzan el cielo cada noche no fueran culpa de SpaceX, sino del brillo que nadie pensó en eliminar? La compañía lleva años lanzando miles de unidades al espacio, y hasta hace poco, la única solución que tenían sobre la mesa era literalmente untarlos de negro como si fueran una carrocería de coche.

El resultado de ese primer experimento fue un fracaso parcial. Los satélites pintados se calentaban en exceso al absorber demasiada luz solar, lo que amenazaba su funcionamiento. Pero en 2025 apareció una pintura distinta, desarrollada en laboratorio, que podría cambiar las reglas del juego para SpaceX y para el cielo que compartimos todos.

El problema que SpaceX no quería admitir

Desde que SpaceX lanzó los primeros satélites Starlink en 2019, los astrónomos empezaron a detectar algo que no esperaban: rayas de luz cruzando sus imágenes. No eran meteoritos. Eran satélites reflejando el sol antes de que la Tierra los pusiera en sombra, y contaminando miles de fotografías de telescopios profesionales.

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El problema escala a una velocidad alarmante. En 2024, un estudio del Instituto Holandés de Radioastronomía (ASTRON) confirmó que Starlink afecta tanto a telescopios ópticos como a radiotelescopios. Y con SpaceX aspirando a un millón de satélites, la situación amenaza con volverse irreversible.

El experimento con pintura negra de SpaceX que falló a medias

En 2020, SpaceX puso en órbita un satélite experimental llamado DarkSat, pintado de negro, con las antenas rediseñadas para reducir el reflejo. El brillo bajó un 55% respecto a los modelos estándar, un avance real pero insuficiente para cumplir los estándares exigidos por la comunidad astronómica.

El problema fue inmediato: las superficies negras absorben mucho más calor solar en el espacio, lo que disparaba las temperaturas internas del satélite. SpaceX tuvo que detener esa línea de investigación y buscar una alternativa. La solución que encontraron con la visera solar funcionó mejor térmica­mente, pero tampoco eliminó el problema de la contaminación lumínica.

Vantablack 310: la pintura que casi hace invisible a Starlink

En junio de 2025, Surrey NanoSystems —el laboratorio británico creador del famoso Vantablack— publicó los resultados de una nueva formulación llamada Vantablack 310. A diferencia de la versión original, que era tan frágil que no podía tocarse sin destruirse, esta nueva pintura puede aplicarse directamente en las instalaciones de los fabricantes de satélites.

La clave está en su composición: una mezcla de negro carbón (carbon black) y aglutinantes especiales que resisten la radiación, el oxígeno atómico y las temperaturas extremas del espacio. En pruebas simulando tres años en órbita, el revestimiento aguantó con cambios mínimos, mientras otras pinturas del mercado se deterioraban completamente.

El dato que lo cambia todo: solo refleja el 2% de la luz

Aquí está el número que obsesiona a los astrónomos: la Vantablack 310 refleja únicamente el 2% de la luz que recibe, frente al 5% de competidores similares y el 100% de un satélite sin revestimiento. Según simulaciones de Surrey NanoSystems, eso haría a los satélites invisibles a simple vista, situándolos en magnitud 7, mientras los Starlink actuales oscilan entre magnitud 3 y 5.

Para que el dato sea concreto: un satélite de magnitud 3 es perfectamente visible desde cualquier ciudad con algo de luz artificial. Uno de magnitud 7 no puede verse sin telescopio. La diferencia entre ambos valores equivale a la diferencia entre ver un faro de coche a cien metros o un cirio a un kilómetro de distancia.

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SoluciónReducción de brilloProblema detectadoEstado
Sin revestimiento0%Contaminación lumínica totalModelo estándar actual
DarkSat (pintura negra, 2020)~55%Sobrecalentamiento del satéliteDescartado
Visera solar~75%No elimina la luz infrarrojaEn uso parcial
Vantablack 310 (2025)~98%Pendiente de pruebas en órbitaEn negociaciones

SpaceX ante la presión: qué pasará con los próximos satélites

Surrey NanoSystems está en conversaciones activas con fabricantes de satélites, aunque SpaceX no ha confirmado públicamente su adopción. La prueba real llegará con el satélite estudiantil Jovian 1, que llevará Vantablack 310 en sus paneles solares para medir la reducción de brillo desde tierra. Si los resultados validan lo que indican las simulaciones, la presión sobre SpaceX y otras empresas como la china "Thousand Sails" —cuyos satélites ya superan con creces los límites recomendados— será difícil de ignorar.

Lo que está claro es que el cielo nocturno ya no es un recurso infinito. Con más de 7.000 satélites Starlink en órbita y planes para llegar al millón, o se regula y se pinta, o los próximos telescopios que construyamos podrían tener más rayas que imágenes útiles. La pintura ya existe. La decisión, ahora, es política.

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