Como ya es tradición, Mercadona ha decidido adelantarse a los días festivos recuperando uno de esos productos que generan colas y estanterías vacías. Estamos hablando de un dulce que en 2025 ya fue un auténtico fenómeno de masas y que este 2026 regresa con la intención de repetir el éxito, o incluso superarlo.
La estrategia de la compañía de Juan Roig es: ofrecer comodidad sin renunciar al sabor de siempre. Preparar torrijas en casa es un proceso laborioso que requiere tiempo, paciencia y manchar bastante la cocina. Por eso, este formato congelado de 6,20 euros se ha convertido en la salvación de muchos hogares que no quieren renunciar a este postre pero que tampoco disponen de toda una tarde para freír pan.
El fenómeno de las torrijas de Mercadona en las redes sociales

Como era de esperar, el desembarco de este dulce en la sección de congelados ha provocado un terremoto en las plataformas digitales. Las redes sociales no han tardado en llenarse de comentarios, fotografías y debates sobre si merece la pena comprar este pack o seguir apostando por la receta de la abuela. Hay usuarios que no han ocultado su entusiasmo al encontrarlas de nuevo en su tienda habitual. De hecho, uno de los comentarios más repetidos por los fans del producto es contundente: “Son perfectas para mí”.
Sin embargo, en el mundo digital siempre hay dos caras de la moneda. Al otro lado del debate se encuentran los defensores de lo artesanal y aquellos que miran con lupa el bolsillo. Algunos internautas critican el coste del producto comparándolo con el precio del pan y la leche por separado. La disparidad de opiniones es total, llegando a leerse críticas de quienes aseguran que con ese dinero se hace “una cocina entera de torrijas”.
Un precio más competitivo para el gran éxito de ventas
Uno de los detalles que más ha llamado la atención en este regreso de 2026 es el ajuste que ha realizado la empresa en cuanto a la cantidad y el precio. El año pasado, este mismo dulce se comercializaba en un formato de 450 gramos. Para esta nueva campaña, la cadena ha decidido mejorar la oferta lanzando un pack de cuatro unidades que alcanza los 480 gramos. Lo curioso es que el precio se mantiene en los 6,20 euros, lo que significa que el cliente recibe más cantidad de producto por el mismo desembolso.
Este movimiento sitúa a las torrijas en una posición todavía más asequible si comparamos el peso neto respecto a la edición anterior. Es un producto pensado para compartir, ya que las cuatro unidades que vienen en el paquete son bastante contundentes.
Lo que realmente hace que este producto destaque sobre otras opciones es lo extremadamente fácil que resulta tenerlo listo para comer. Al ser un producto congelado, el secreto está en no tener prisa. Las indicaciones son directas: basta con sacar las torrijas del congelador unas horas antes de su consumo y dejarlas que alcancen la temperatura ambiente de forma natural. Para aquellos que prefieran el toque de "recién hechas", se recomienda darles un pequeño golpe de calor en el microondas, lo que acentúa la textura de la miel y el almíbar.
Si echamos un vistazo a la información nutricional, cada 100 gramos de producto aportan unas 310 kilocalorías. Además, contienen 19 gramos de grasas y 17 gramos de azúcar. Por tanto, aunque son una delicia para el paladar, lo mejor es disfrutarlas con cabeza y reservarlas para los momentos especiales de esta Semana Santa.
Ingredientes y secretos de su elaboración

Si nos detenemos a analizar qué es lo que estamos comiendo realmente, vemos que Mercadona ha buscado una receta que se acerque lo máximo posible a la tradicional dentro de la producción a gran escala. Entre sus ingredientes principales encontramos leche entera, harina de trigo y aceite de girasol refinado. La base del sabor reside en la crema de huevo, que se elabora con huevo pasteurizado y azúcar. Para conseguir ese aspecto dorado y apetecible que tanto entra por los ojos, se utilizan colorantes naturales como el E-100 (curcumina) y el E-160e.
La lista se completa con emulgentes como el E-471 y otros mejorantes panarios necesarios para que la textura del pan no se pierda durante el proceso de congelación y posterior descongelado. El resultado final es una torrija que mantiene la humedad característica y ese aroma a canela y azúcar que tanto nos recuerda a estas fechas.



