La princesa Leonor, que está a punto de cerrar su etapa de formación militar, ha decidido que ya es mayor de edad para algo más que jurar la Constitución: quiere ser la dueña de su propia vida académica. Tras tres años de disciplina castrense en los que su imagen ha sido analizada al milímetro, la joven habría dicho "basta". No estaría dispuesta a ser un calco de su padre, Felipe VI, y el próximo mes de septiembre se perfilaría como el escenario de un cambio radical que podría romper con décadas de tradición monárquica.
Mientras desde el entorno del Rey se presiona para que la joven siga la senda del Derecho, la princesa Leonor tiene la mirada puesta en disciplinas técnicas. Este pulso entre padre e hija no solo afecta a la organización de la agenda real, sino que refleja un cambio generacional en la institución. La heredera, harta de la sobreprotección y de que cada uno de sus movimientos sea censurado o teledirigido, habría puesto sobre la mesa una decisión que ha descolocado a los asesores de la Casa Real: su verdadera pasión son las Ciencias.
El fin de la "burbuja" militar y el hartazgo de la princesa Leonor

El paso de la princesa Leonor por los tres ejércitos no ha sido el camino de rosas que se vende en las fotos oficiales. El primer año en la Academia General Militar de Zaragoza fue una etapa de cautela extrema, con una sobreexposición de imágenes de la heredera vestida de soldado para ganarse el favor de los sectores más tradicionales. Sin embargo, el segundo año en la Escuela Naval de Marín supuso un auténtico dolor de cabeza para la imagen pública de la Corona. Durante los seis meses de navegación por el Cono Sur, la "burbuja" de protección se averió: filtraciones de fotos en bikini rodeada de otros cadetes y rumores sobre un supuesto novio madrileño ofrecieron una imagen que Zarzuela consideró demasiado frívola.
Incluso se llegó a los tribunales contra un centro comercial por filtrar vídeos de la chica realizando compras cotidianas. Ahora, en su tercer año en la Academia General del Aire en San Javier (Murcia), el hermetismo es total. Ni fotos, ni anécdotas, ni salidas nocturnas. Todo parece estar en pausa mientras llega el gran momento del otoño, cuando cumplirá 21 años. La princesa Leonor está cansada de vivir bajo una censura constante que busca evitar cualquier atisbo de naturalidad, desde sus relaciones personales hasta su tiempo de ocio, y habría decidido que el próximo curso marcará su independencia definitiva, según EN Blau.
El choque académico: Ingeniería frente a Derecho

El gran secreto que empieza a ser de dominio público es la brecha abierta entre Felipe VI y su hija respecto a qué carrera matricularse. El Rey quiere que la princesa Leonor estudie Derecho, siguiendo la tradición de la mayoría de los jefes de Estado y la suya propia. La idea es que conozca las leyes a fondo, aunque sectores críticos señalan con ironía que sería para conocer aquello que su abuelo, Juan Carlos I, esquivó de forma sistemática.
Sin embargo, Nieves Herrero ha revelado en la revista Semana que la vocación de la heredera va por otro camino. La experta explica: "Ahora, veremos qué carrera escoge. Sabemos que Derecho en los reyes es una formación extraordinaria, pero yo sé que a ella le gusta mucho la Ciencia. Es una reina muy de Ciencias y de Nuevas Tecnologías. No sé, yo creo que se decantará por el Derecho. Ella tenía cualidades para estudiar Ciencias, la verdad". La rebelión de la princesa Leonor radica precisamente en este punto: no quiere un título de leyes "regalado" por conveniencia institucional, sino formarse en Ingeniería, demostrando que su perfil es mucho más contemporáneo y tecnológico que el de sus predecesores.
El dilema de la universidad: ¿Pública o privada?

Otra de las incógnitas que Zarzuela debe despejar en los próximos tres meses es el centro universitario. Siguiendo el ejemplo de Felipe VI, que en 1988 se matriculó en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), se espera que la princesa Leonor apueste por la educación pública para enviar un mensaje de cercanía y confianza en el sistema estatal. Aquel primer día de Felipe, rodeado de fotógrafos y conduciendo su propio coche, marcó un hito de "normalidad" que ahora se pretende replicar.
Nieves Herrero tiene lo analiza: "Sabíamos que el Rey Felipe también salió luego al extranjero y parecía que había una corriente ahora de que ella primero iba a salir al extranjero, pero como ha habido muchas voces críticas de por qué no se va a formar, yo lo tengo clarísimo, de formarse va a ser en una pública, o la Autónoma, la Carlos III, la Complutense, hay muchas universidades que son muy buenas". Aunque la opción lógica es Madrid, donde se encuentra a escasos 13 minutos en coche del palacio, también han surgido voces que sugieren centros de élite como la Pompeu Fabra en Barcelona, aprovechando que la princesa Leonor domina el catalán a la perfección.

