Y cuando creíamos que el delivery estaba en su mejor momento, Glovo, nuevamente se hace viral y esta vez por la ola de despidos que se le asocia. ¿Se está agotando el modelo de las apps de reparto a domicilio? ¿Puede una empresa que parecía imparable hace unos años empezar ahora a recortar plantilla y abandonar ciudades? La situación de Glovo en España ha vuelto a abrir el debate sobre el futuro del negocio del delivery.
Durante mucho tiempo, pedir comida desde el móvil parecía el ejemplo perfecto de la economía digital. Pero detrás de esa comodidad para el usuario se ha ido acumulando un escenario cada vez más complicado para las empresas del sector.
Despidos, cambios en el modelo laboral y una creciente presión regulatoria están obligando a muchas plataformas a replantear su estrategia. Y el caso de Glovo es probablemente el ejemplo más visible de que el negocio de las apps de reparto ya no atraviesa su mejor momento.
El ERE de Glovo que pone en alerta al sector del reparto

La plataforma de reparto Glovo ha confirmado el inicio de un expediente de regulación de empleo que podría afectar hasta a 750 repartidores en España. La medida llega acompañada de otra decisión importante, la reducción o cierre del servicio en más de 60 localidades repartidas por distintas provincias.
Según ha explicado la empresa, se trata de una reestructuración necesaria para garantizar la viabilidad del negocio, o este es el mensaje que ha querido transmitir la empresa. Aun así, el anuncio ha encendido las alarmas dentro del sector del delivery, porque refleja que incluso una de las compañías más conocidas del mercado está teniendo que ajustar su estructura para mantenerse a flote.
El fin de los falsos autónomos cambia las reglas del juego

Una de las claves de esta situación está en los cambios regulatorios que han transformado el sector en los últimos años. La llamada “Ley Rider” obligó a plataformas como Glovo (Uber Eats y otras) a modificar su modelo laboral y a contratar a los repartidores como trabajadores asalariados en lugar de falsos autónomos.
Este cambio ha supuesto un aumento importante de los costes operativos para las empresas del reparto. A ello se suman las sanciones acumuladas en los últimos años y la presión institucional para que el sector cumpla con la normativa laboral. La propia vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha advertido recientemente de que en España las empresas deben operar “con derechos” y respetando la legislación vigente.
Los repartidores denuncian despidos y un clima laboral cada vez más tenso

Más allá de las cifras del ERE, varios repartidores han empezado a denunciar situaciones que reflejan el clima de incertidumbre que se vive dentro de la plataforma. Algunos trabajadores aseguran haber sido despedidos por motivos como retrasos en pedidos o ausencias consideradas injustificadas, incluso en casos en los que se encontraban de baja médica. Estas situaciones han generado un fuerte malestar entre parte de la plantilla.
Desde el ámbito sindical, organizaciones como Comisiones Obreras estudian llevar el caso ante los tribunales al considerar que podría tratarse de un ajuste laboral encubierto. Mientras tanto, la empresa sostiene que existe un sistema interno para revisar las reclamaciones de los repartidores y asegura que cada caso se analiza de forma individual. La tensión entre trabajadores, sindicatos y la compañía vuelve así a situar a Glovo en el centro del debate sobre las condiciones laborales dentro del sector del reparto a domicilio.
Un negocio que ya no crece al ritmo de antes

Otro factor que pesa sobre el futuro del delivery es el cambio en el propio mercado. Durante la pandemia, las apps de reparto vivieron un auténtico boom. Con restaurantes cerrados y millones de personas en casa, los pedidos a domicilio se dispararon y el negocio parecía imparable.
Sin embargo, ese crecimiento se ha frenado en los últimos años. El aumento de los costes, la competencia entre plataformas y la vuelta a los hábitos de consumo anteriores a la pandemia han reducido los márgenes del sector. Muchas empresas están optando por concentrar su actividad en las ciudades más rentables y abandonar aquellas zonas donde el volumen de pedidos no compensa los gastos.
Lo que está ocurriendo ahora con Glovo puede ser solo una señal de un cambio más amplio dentro del mundo del reparto a domicilio. El modelo sigue funcionando y millones de personas utilizan estas apps cada semana, pero el sector parece entrar en una nueva etapa en la que la rentabilidad será tan importante como el crecimiento.
El futuro del delivery todavía está escribiéndose. Lo que está claro es que las decisiones que tomen ahora las grandes plataformas marcarán cómo pediremos comida a domicilio en los próximos años. Y viendo los últimos movimientos, parece que el negocio está empezando a reinventarse antes de que sea demasiado tarde.



