El destacado filósofo y ensayista surcoreano Byung-Chul Han ha dejado grandes lecciones y enseñanzas a lo largo de su vida. Profesor en la Universidad de las Artes de Berlín y galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025, es una voz siempre a tener en cuenta.
El experto se ha mostrado crítico en numerosas ocasiones con respecto a la sociedad del rendimiento, el neoliberalismo y la autoexplotación, que califica el gran mal de nuestra era. "Nos exigimos el máximo hasta agotarnos por voluntad propia", asegura Han, que invita a reflexionar acerca de nuestra existencia.
PARA BYUNG-CHUL HAN LA AUTOEXPLOTACIÓN ES EL MAL DE NUESTRA ERA
El filósofo y ensayista surcoreano Byung-Chul Han no duda a la hora de reflexionar acerca del mundo actual en el que nos encontramos, hasta el punto de recalcar que "la autoexplotación es el mal de nuestra era".
El ganador del Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025 asegura que hoy en día "nos exigimos el máximo hasta agotarnos por voluntad propia", lo que es un problema que debería ser atajado.
Cuando lo compara con épocas pasadas, en las que la explotación venía impuesta por parte de un jefe o un sistema claramente identificado, insiste en que hoy el control es mucho más sutil, y somos las propias personas las que nos exigimos demasiado a nosotras mismas.
Byung-Chul Han explica que actualmente ya no necesitamos alguien por encima de nosotros que nos obligue a ser más productivos, sino que nos exigimos a rendir más, a trabajar más y a ser más eficientes. Esta presión constante es la vía a la que se recurre para alcanzar el éxito y sentirse realizado.
Sin embargo, aunque pueda ser considerado algo positivo, el filósofo asegura que esa autoexigencia deriva en numerosos problemas, generando ansiedad, cansancio crónico y sensación de fracaso, incluso cuando aparentemente se alcanzan todos los objetivos.
BYUNG-CHUL HAN Y 'LA SOCIEDAD DEL CANSANCIO'

El filósofo surcoreano, que insiste en la importancia del silencio en casa y cómo alejarse del ruido exterior, ha dejado plasmadas sus ideas en su ensayo más conocido, La sociedad del cansancio, en el que analiza cómo el modelo neoliberal ha transformado la forma en la que nos relacionamos con el trabajo y con nosotros mismos.
Según el experto, el propio sistema y su desarrollo han conseguido algo un tanto paradójico: convertir la libertad en una nueva forma de presión. Esto se traduce en que ya no sentimos la obligación de producir, sino que creemos que elegimos hacerlo.
Sin embargo, todo ello nos lleva a permanecer atrapados en una lógica de rendimiento que nos invita a superar de manera continua nuestros propios límites. Es por ello que Byung-Chul Han afirma que hoy en día las personas se explotan voluntariamente, creyendo que así se realizan.
BYUNG-CHUL INSTA A RECUPERAR LA OCIOSIDAD

Byung-Chul Han, que insiste en que nosotros mismos nos esclavizamos voluntariamente, propone que se recupere un aspecto que en la sociedad moderna parece haberse dejado completamente de lado: la ociosidad.
A ella hizo referencia en una conferencia en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), en la que aseguró que "la ociosidad es el fin último de la humanidad. En su opinión, detenerse no es una pérdida de tiempo, sino una forma de resistir frente a la lógica del rendimiento.
Solo cuando se deja de producir constantemente aparece ese espacio que es necesario para pensar y tratar de comprender el mundo de manera más profunda. En este sentido, el propio Byung-Chul Han explica que hay que dar importancia a tradiciones culturales como la siesta o la lectura.
Aunque puedan ser consideradas por muchos como actividades poco productivas e incluso ser tildadas por algunos como una pérdida de tiempo, para Han es una forma de recuperar una relación más humana con el tiempo.
El propio filósofo surcoreano recalca que la obsesión por el rendimiento ha invadido otros aspectos de nuestra vida, afectando incluso al ocio, las relaciones personales y el lenguaje. Es por ello que insta a recuperar una "política del descanso".
Esta es una forma de vivir en la que el silencio, la contemplación y la pausa pueden volver a tener valor. Esto no significa que haya que abandonar la actividad, sino evitar que toda la existencia esté sometida a la lógica de producir sin descanso.
Finalmente, Byung-Chul Han recalca que, si seguimos exigiéndonos sin límite, acabaremos agotados por nuestra propia voluntad. Por lo tanto, es imprescindible aprender a parar y aceptar momentos de calma para disfrutar de una vida más plena.



