La filosofía de vida del actor y legendario artista marcial Bruce Lee fue mucho más allá de su célebre "Be water, my friend", dejando enseñanzas que aún perduran más de medio siglo después. Entre ellas, hablaba de la importancia de tener fortaleza mental para poder enfrentarse a los obstáculos que se presentan en nuestra vida.
De hecho, el estadounidense de origen chino tenía claro: "No pidas una vida libre de obstáculos, busca la fortaleza mental necesaria para superar los más difíciles", como enseñanza clave para poder enfrentarse a las dificultades y poder llegar a tener una vida más fuerte y firme, consiguiendo los objetivos que cada uno tenga.
BRUCE LEE Y LA NECESIDAD DE LOS OBSTÁCULOS

Bruce Lee tenía numerosas enseñanzas más allá de Be Water, My Friend que aún se mantienen hoy en día. Su frase "No pidas una vida libre de obstáculos, busca la fortaleza mental necesaria para superar los más difíciles" hace referencia a su filosofía de vida, en la que asegura que no se debe evitar la dificultad, sino verlo como una oportunidad para crecer.
En una sociedad que constantemente busca comodidad, soluciones rápidas y un éxito inmediato, el pensamiento de Bruce Lee va en contra de todo ello, pero tener en cuenta sus lecciones puede resultar fundamental para crecer.
Para Bruce Lee, los problemas no eran enemigos de la felicidad, sino herramientas que permiten perfilar el carácter de cada uno. En su caso, tenía claro que la fortaleza mental se construye enfrentándose a los desafíos.
BRUCE LEE APUESTA POR LA DISCIPLINA PARA TRANSFORMARSE

Mientras David Pastor Vico recalca que "necesitamos la mirada del otro para descubrir quiénes somos", Bruce Lee mostraba su enseñanza, que se entiende mejor si se observa su manera de ver las artes marciales.
Desde joven practicó kung fu, y no lo hizo para imponerse a los demás sobre un tatami, sino que fue un camino hacia el dominio interior y la confianza en sí mismo. Además, su filosofía también se relaciona con una de sus frases más famosas, la ya mencionada "Be water, my friend".
El artista marcial y filósofo insistía en la necesidad de adaptarse a las circunstancias, fluir y aprender de los golpes de la vida, ya que todos estos elementos son claves dentro de la propia evolución personal.
En lugar de buscar un camino libre de obstáculos y dificultades, el propio Bruce Lee aseguraba que había que prepararse para enfrentar esos problemas que puedan surgir con suficiente disciplina y flexibilidad mental.
LA FORTALEZA NACIDA DE LA ADVERSIDAD QUE DEFIENDE BRUCE LEE

Mientras Alain de Botton se pregunta por qué hemos creado un mundo en el que tener una vida normal no es suficiente, la filosofía de Bruce Lee se basaba en su propia vida, donde aplicaba fielmente sus pensamientos en busca de su propio desarrollo personal.
Nacido en San Francisco en 1940, creció en Hong Kong antes de regresar con solo 18 años a Estados Unidos con muy pocos recursos, lo que lo llevó a abrirse camino enseñando artes marciales mientras estudiaba filosofía en la Universidad de Washington.
A lo largo de su vida tuvo que enfrentarse al racismo, al rechazo profesional y a las críticas por romper las normas tradicionales de las artes marciales. El momento más duro llegó cuando sufrió una grave lesión de espalda que pudo poner fin a su carrera profesional.
Durante meses apenas podía moverse, pero lejos de rendirse, aprovechó ese tiempo de baja por lesión para entrenar la mente, estudiando, escribiendo y desarrollando su propio pensamiento filosófico. Así, llevó a la práctica su propia frase: cuando el cuerpo no podía avanzar, fortaleció su mente.
BRUCE LEE Y EL LEGADO DE UNA MENTE RESISTENTE

El reconocimiento internacional de Bruce Lee llegó de la mano de series y películas como El retorno del dragón u Operación Dragón, que transformaron para siempre el cine de artes marciales y convirtieron al estadounidense de origen chino en un rostro muy popular a nivel mundial.
A pesar de alcanzar la cima del éxito, Bruce Lee siguió cuestionando ideas establecidas y buscando nuevos caminos. Tuvo una vida intensa y exigente, ya que él mismo tenía la creencia de que la comodidad constante adormece el crecimiento personal.
Tras su muerte en el año 1973, con solo 32 años, su legado filosófico sigue vigente. Esta consiste en asegurar que, aunque no podemos eliminar los obstáculos que se nos presentan en la vida, sí podemos desarrollar la suficiente fortaleza mental para superarlos. Esa es la verdadera forma de crecimiento.



