Novak Djokovic ya tenía casi todos los récords posibles en los torneos de Masters 1.000, pero le quedaba una espinita clavada que compartía con Rafa Nadal: el número de veces que ambos habían llegado a los octavos de final. Eso se acabó este lunes. Con su victoria ante Aleksandar Kovacevic por 6-4, 1-6 y 6-4, el serbio ha alcanzado esta ronda por 113ª vez, dejando atrás la marca del balear.
No fue un camino de rosas. Djokovic necesitó algo más de dos horas para doblegar a un Kovacevic que, a sus 27 años y siendo el número 72 del mundo, le puso las cosas muy difíciles. "Nole" no llegaba tan lejos en el torneo de California desde el año 2017, y se notó que le costó adaptarse al ritmo de un rival que salió a por todas con su saque como arma principal.
A pesar de que el serbio es el tenista con más victorias (420) y títulos (40) en esta categoría, el partido fue una auténtica batalla de resistencia. Djokovic saltó a la pista con una malla protectora en su brazo derecho por unas molestias que se hicieron más evidentes durante el segundo set, pero ni el dolor físico ni el cansancio pudieron frenar al número uno.
Novak Djokovic sabe ganar "feo" cuando las cosas se complican
Djokovic fue muy sincero al terminar el encuentro. Lejos de poner excusas o usar frases hechas, reconoció que no siempre se disfruta en la pista. “No disfruto de mi juego todo el tiempo, para ser honesto”, confesó el balcánico. Explicó que a veces te encuentras con rivales que juegan a un nivel altísimo y condiciones que no te permiten golpear la bola como te gustaría.
Para Novak, la clave de los grandes campeones es saber sacar adelante los días malos. “Sabes que estás ganando ‘feo’, pero al final eso es lo que cuenta”, resumió con total naturalidad. Y es que, aunque Kovacevic conectó 16 aces y sumó 50 golpes ganadores, la experiencia de Djokovic pesó más en los momentos decisivos. Mientras que el estadounidense cometió 44 errores no forzados, Novak se mantuvo mucho más sólido con solo 20 fallos.

El serbio sabía que si su rival encontraba el sitio con el servicio, la tarde se iba a complicar. “Estuvo sacando extremadamente bien casi todo el tiempo”, admitió. Sin embargo, Novak demostró por qué es el mejor restador de la historia al saber esperar su oportunidad. Aprovechó el último juego del tercer set, cuando la presión hizo mella en el servicio de Kovacevic, para dar el zarpazo definitivo.
Un duelo de altura en la siguiente ronda
Ahora que ya ha superado el récord de Nadal, Djokovic tiene la vista puesta en su siguiente compromiso. El miércoles se verá las caras con el británico Jack Draper, un tenista que viene pisando fuerte tras ganar el título en 2025. Draper llega con mucha confianza después de ganar al argentino Francisco Cerúndolo en apenas 78 minutos.
Será un choque de estilos muy interesante. Djokovic busca recuperar el trono en un torneo que ha ganado cinco veces, pero donde no brilla desde hace casi una década. A pesar de los problemas en el brazo y de que él mismo reconoce que no está en su versión más brillante, el serbio sigue siendo el hombre a batir.
En un deporte donde cada vez importa más el físico, Djokovic sigue demostrando que la cabeza y la capacidad de sufrir en la pista son lo que marca la diferencia. Ha vuelto a los octavos de Indian Wells y lo ha hecho borrando otro nombre de la lista de récords para quedarse solo en la cima.
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