Rodrygo Goes y el peor final posible para una temporada llena de sombras

Rodrygo Goes sufre una rotura del ligamento cruzado y del menisco, lo que le aparta de los terrenos de juego durante casi un año.

El lunes por la noche, el ambiente en el Santiago Bernabéu ya era lo suficientemente tenso. Los pitos de la afición del Real Madrid tras la derrota ante el Getafe señalaban a todos: desde el banquillo hasta el palco de Florentino Pérez. Sin embargo, lo peor estaba por llegar. Tras retirarse del campo con claros gestos de dolor, las pruebas médicas han confirmado los peores presagios para Rodrygo Goes. El brasileño tiene roto el ligamento cruzado anterior y el menisco externo de su pierna derecha. Es, sin ninguna duda, la noticia más triste del año para el vestuario madridista.

​Este diagnóstico supone que el joven delantero se despide de lo que queda de competición. No volveremos a verle de corto esta temporada y, lo que es más doloroso para él, se perderá el Mundial con la selección de Brasil. Los médicos estiman un periodo de baja de entre nueve y diez meses. Esto significa que Rodrygo tampoco llegará al inicio de la próxima campaña, dejando un hueco difícil de llenar en la plantilla de Álvaro Arbeloa. Para un futbolista de 25 años, enfrentarse a una recuperación tan larga es un reto psicológico inmenso.

​Un año para olvidar de Rodrygo marcado por la falta de ritmo y los problemas anímicos

​Lo cierto es que la temporada de Rodrygo ya estaba siendo muy complicada antes de este fatídico partido. El jugador venía arrastrando una racha de baja forma que le había quitado el protagonismo de antaño. Hubo momentos en los que se sintió fuera del equipo, afectado por un bajón anímico que le impidió rendir al nivel que se le exige a una estrella del Real Madrid. A esto se sumaron pequeños problemas musculares y una sanción en Europa que cortaron cualquier intento de recuperar su mejor versión.

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​Cuando parecía que por fin veía la luz al final del túnel, la rodilla le ha dicho basta. El brasileño solo pudo jugar 36 minutos ante el Getafe antes de caer lesionado. Es un final cruel para un futbolista que, a pesar de su juventud, ya ha dado noches de gloria inolvidables a la afición blanca. Ahora, su prioridad absoluta será pasar por el quirófano y comenzar una rehabilitación que será lenta y solitaria. El club ya ha mostrado todo su apoyo al jugador, pero en las oficinas de Valdebebas el clima es de máxima preocupación.

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Rodrygo Goes en un partido con el Real Madrid Fuente: Agencias

​Más allá del drama del jugador, el Real Madrid se enfrenta a un problema de gestión muy serio. Rodrygo era uno de los nombres que más sonaba para abandonar el club en el próximo mercado estival. Tras dos años irregulares, el club veía en él una oportunidad de hacer caja. A sus 25 años, el brasileño sigue teniendo un gran cartel en la Premier League y en otros grandes de Europa. Una venta importante habría servido para financiar los fichajes que el equipo necesita con urgencia para renovar su columna vertebral.

​El valor de mercado de Rodrygo y el dilema del próximo verano

​Con esta lesión, cualquier plan de traspaso se desvanece por completo. Ningún club va a realizar una inversión millonaria por un jugador que está en pleno proceso de recuperación de una rotura de cruzado. El Real Madrid se ve ahora obligado a quedarse con un futbolista que no podrá jugar hasta bien entrada la próxima temporada, lo que bloquea una posible entrada de ingresos vital para el límite salarial. Hablamos de un duro contratiempo que trastoca los planes de la directiva y complica la planificación deportiva a medio plazo.

​Mientras tanto, la hinchada madridista empieza a perder la paciencia. Los gritos de indignación en el estadio no son solo por un mal resultado, sino por la sensación de que el equipo ha perdido el rumbo. La baja de Rodrygo deja la delantera aún más debilitada en un momento donde el Barcelona parece no tener freno en la Liga. La presión sobre Florentino Pérez y el cuerpo técnico aumenta cada día, y la falta de gol se ha convertido en una pesadilla recurrente para los aficionados.

​Con todo, el calvario de Rodrygo Goes es el reflejo de la mala fortuna que persigue al Real Madrid este año. Una lesión que rompe una carrera en ascenso y que deja al club en una situación comprometida de cara al futuro. Ahora solo queda esperar que la operación sea un éxito y que el brasileño pueda volver a ser ese jugador eléctrico que enamoró al Bernabéu. Pero el camino será largo y, por ahora, el madridismo tendrá que aprender a vivir sin una de sus piezas más queridas en un verano que se anticipa lleno de dudas.