El pasillo que conecta los pabellones 7 y 9 de Ifema, en Madrid, no solo está lleno de cuadros, esculturas y performances por ARCO 2026. Este año, también lo atraviesan quejas y reivindicaciones. Entre obras de artistas, la Feria Internacional de Arte Contemporáneo sirve también de escaparate para las reclamaciones del sector.
Todo tiene que ver con el IVA cultural español. Los artistas piden que el tipo general del 21 % que grava la compraventa de arte en España se reduzca a un nivel similar al de los países de su entorno, donde se mueve entre el 5 % y el 8 %.
A las 12:45 de la jornada inaugural de la 45ª edición de ARCO, alrededor de 140 artistas convocados por el Consorcio de Galerías reclamaron a los ministerios de Hacienda y Cultura una rebaja del impuesto que, según aseguran,coloca a España en una situación de desventaja en la compraventa de piezas de arte respecto a sus pares europeos. Mientras en Italia se aplica un 5 % o en Francia un 5,5 %, en España el comprador debe añadir un 21 % al precio de la obra si la adquiere en una galería nacional.
El contraste fiscal se hace especialmente visible en una feria como esta, donde las galerías españolas conviven con las de otros países. De los 211 proyectos presentes en esta edición, el 34 % son galerías españolas, que compiten directamente con espacios europeos que aplican tipos reducidos. A los compradores les sale más caro comprar una pieza aquí que en Francia, lo que no ayuda a internacionalizar a los artistas e impulsar el mercado español del arte.

Portavoces de la protesta afirman que la rebaja del IVA cultural no tendría casi efectos negativos en el Estado y, en cambio, supondría un fuerte empujón al sector para atraer a entidades y coleccionistas, haciendo el mercado mucho más competitivo a nivel mundial. El mercado es común, pero los tipos no, lo que les hace dirigirse más a América que a Europa.
Las quejas sobre el IVA cultural no son nuevas en ARCO
Con todo, no es la única reivindicación llevada a cabo en ARCO respecto al IVA cultural. La Feria Internacional de Arte Contemporáneo se ha convertido en un escaparate habitual en los últimos años. De hecho, en la edición anterior las galerías españolas organizaron un apagón simbólico oscureciendo sus stands para protestar por una rebaja del IVA prometida por el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, que todavía no se ha materializado.
Este año, la acción se ha transformado en una fotografía conjunta de galeristas y artistas ante una pancarta que exige un IVA cultural reducido.
El Consorcio de Galerías ha confirmado a El País que "no hay diálogo entre Hacienda y Cultura" y que el asunto está estancado sin que se perciba ninguna intención de que se vaya a retomar. De hecho, han anunciado más protestas durante la feria, que dio comienzo este 4 de marzo y se extenderá hasta el día 8. La directora de ARCO, Maribel López, ha asegurado que apoya a las galerías (sus clientes, al fin y al cabo), aunque la organización de la feria no toma parte directa en esas acciones.
En mitad de la polémica, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha anunciado la bonificación del 100 % del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales para las obras adquiridas en galerías y marchantes especializados. Sin embargo, el sector no lo considera suficiente, ya que apuntan a la rebaja del IVA cultural como el impulso que realmente marca la diferencia frente a otros países.

Los datos, pese a todo, parecen positivos. La edición de 2025 de ARCO cerró con 95.000 visitantes y un notable incremento de las compras institucionales. El Ministerio de Cultura adquirió 26 obras por cerca de 498.000 euros y el de Transición Ecológica sumó siete piezas por 188.000 euros.
En la edición de 2026, la feria vuelve a ser escaparate de obras abiertamente políticas. La ofensiva militar en Irán y la amenaza de Donald Trump de ruptura de relaciones comerciales entre Estados Unidos y España se ha comentado por los pasillos.
En cualquier caso, una de las piezas más comentadas es Pan, trabajo, libertad, de la artista afgana Kubra Khademi y exhibida en la galería Eric Mouchet, que desnuda a líderes políticas occidentales en escenas orgiásticas para denunciar su silencio ante la situación de las mujeres en Afganistán. Asimismo, el artista Eugenio Merino presenta en la galería ADN Petróleo, un bidón sobre el que ha estampado la Declaración Universal de los Derechos Humanos y que habla del capitalismo fósil y el motor de las guerras.



