Gregorio Luri, filósofo: "Debemos dejar de obsesionarnos con la felicidad; el verdadero reto es aprender a amar la vida tal como es"

El pensador y pedagogo Gregorio Luri reivindica la importancia de aprender a amar la vida, al mismo tiempo que hace hincapié en el juego libre, la autodisciplina y el papel importante que juegan los maestros. Al filósofo navarro no le preocupa la felicidad, sino tratar de apreciar la vida.

El filósofo navarro Gregorio Luri, que a lo largo de su vida ha recibido numerosos reconocimientos por su labor divulgativa, tiene muy clara la importancia de no dar tanta importancia a la felicidad por sí misma ni tratar de obsesionarse con alcanzarla, sino que hay otros retos que tienen una mayor relevancia.

El pensador tiene claro que "debemos dejar de obsesionarnos con la felicidad; el verdadero reto es aprender a amar la vida tal como es", de manera que invita a la reflexión y a que cada persona pueda vivir la vida sin estar demasiado preocupado con tratar de encontrar el que muchos denominan"secreto de la felicidad".

GREGORIO LURI APUESTA POR AMAR LA VIDA MÁS ALLÁ DE LA FELICIDAD

Según Gregorio Luri, el auténtico reto no es ser feliz a toda costa, sino amar la vida que realmente tenemos
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El filósofo y pedagogo Gregorio Luri, autor de libros como La dignidad del mediocre, no duda a la hora de asegurar que la felicidad no le importa y que no existe un secreto para conseguirla. "La felicidad me importa un pimiento. Lo que hay que hacer es amar la vida", afirma con rotundidad.

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De esta manera, trata de alejarse de la obsesión que aprecia en la sociedad actual de encontrarse permanentemente en un estado de bienestar. Su postura recuerda de alguna manera a la de León Tolstói, que también reflexionó acerca del sentido profundo de la existencia más allá de la simple búsqueda del placer.

Para Gregorio Luri, la felicidad entendida como una meta constante se puede convertir en una trampa, de manera que se traduzca en una "inflación" de nuestras expectativas. Sin embargo, propone algo mucho más realista y exigente, que pasa por aprender a querer la vida tal como es, con sus límites, esfuerzos y contradicciones.

GREGORIO LURI APUESTA POR NO FABRICAR LA FELICIDAD

La reflexión de Gregorio Luri invita a aceptar la vida en toda su complejidad en lugar de perseguir una felicidad idealizada
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Mientras Edgar Morin destaca la fragilidad de la felicidad y que "lo realmente importante es vivir de manera poética", Gregorio Luri habla con admiración de Tolstói y tiene muy clara la importancia de centrarse en lo más pequeño, ampliando horizontes y alejándose de las grandes teorías abstractas.

El novelista ruso defendía una educación viva, sin someterse a esquemas rígidos, en los que el aprendizaje tuviese sentido para el alumno. En este sentido, Luir insiste en que la infancia no se encuentra al servicio de las ideologías pedagógicas, sino que somos los adultos los que tenemos que estar al servicio del crecimiento real del niño.

El filósofo navarro asegura que un buen maestro no es aquel que promete felicidad, sino aquel que es capaz de transformar trayectorias. Por lo tanto, un educador verdadero es aquel que consigue cambiar el rumbo de una vida.

GREGORIO LURI Y SUS CRÍTICAS A LA SOBREPROTECCIÓN ACTUAL

Las ideas de Gregorio Luri cuestionan la obsesión contemporánea por la felicidad y reivindican reconciliarse con la vida tal cual es
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Al mismo tiempo que Fernando Savater dejaba claro que "la felicidad es tener gustos simples y una mente compleja", Gregorio Luri pone el foco en la infancia y la importancia dela defensa del riesgo.

En este sentido, es crítico con la sobreprotección actual de los niños, en la que estos no tienen apenas heridas en las rodillas, no disfrutan de aventuras ni tienen tiempo para poder explorar el mundo por sí mismos, como sí sucedía tiempo atrás.

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Desde este punto de vista, la felicidad entendida como ausencia de incomodidad empobrece la experiencia vital. En su opinión, amar la vida supone aceptar todo lo que esta lleva asociado, como el esfuerzo, los errores e incluso el dolor con el que en ocasiones hay que lidiar.

También es un fiel defensor del juego libre, la amistad y el contacto con nuevas realidades que van más allá del propio hogar. Explica que cuando a los niños se les rodea de "cojines" para evitar cualquier daño, en realidad se les está alejando del mundo real y esto puede afectar a su crecimiento.

LA EXIGENCIA Y LA ELECCIÓN ANTE EL FUTURO DE GREGORIO LURI

Gregorio Luri, filósofo, propone dejar de obsesionarnos con la felicidad y aprender a amar la vida tal como es
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Por otro lado, Gregorio Luri no duda a la hora de comparar la educación con el entrenamiento físico, entendiendo que sin esfuerzo no hay mejora en un gimnasio, y este mismo pensamiento debería ser aplicado en el ámbito educativo.

En su caso, el filósofo navarro tiene claro que la disciplina no es represión, sino el camino hacia la autodisciplina. Defiende que amar la vida también significa aprender a gobernarse a uno mismo, manteniendo el orden, cuidando los hábitos o respetando el descanso.

En una era con inteligencia artificial y los cambios del futuro, Gregorio Luri apuesta por que las personas traten de tener un pensamiento propio y no un pensamiento "precocinado". Todo se basa en tratar de perseguir la felicidad, pero no de manera obsesiva, sino en aprender a amar la vida tal como es.