La trampa de los coches usados en España: más viejos, más caros y mucho menos seguros

Circular por las carreteras españolas es hoy una experiencia distinta a la de hace una década, pero no necesariamente mejor. Con una media que ya roza los 15 años de antigüedad, los vehículos que vemos a diario en nuestras calles carecen de las innovaciones tecnológicas que salvan vidas.

Los coches que circulan por España son cada vez más antiguos. Los últimos datos de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) y el Instituto de Estudios de Automoción (Ideauto), indican que la edad media de los vehículos ya roza los 15 años en nuestro país. Esta cifra refleja una realidad que se nota cada día en la carretera y que afecta a la seguridad de miles de familias. Conducir un coche con tantos años a sus espaldas conlleva riesgos que muchas veces pasamos por alto por costumbre o por falta de presupuesto.

Los expertos en seguridad son muy claros al respecto. Si tenemos un accidente en un coche de más de diez años, las posibilidades de morir son el doble que en un modelo moderno. "Los coches viejos, con más de 10 años, multiplican por dos el riesgo de que en un siniestro haya fallecidos", señalan desde la asociación Aeca-Itv. El problema principal es que estos vehículos no llevan los sistemas más nuevos y actualizados. En caso de accidente, su comportamiento y su capacidad de respuesta son mucho peores.

El problema no reside solo en que el motor sea viejo o que el coche haga ruidos extraños al arrancar. Lo que de verdad importa es que esos vehículos no tienen la tecnología que se ha inventado en la última década para salvar vidas.

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Un coche de hace 15 años se fabricó con unos estándares que hoy se consideran totalmente insuficientes. Mucha gente intenta aguantar su vehículo todo lo que puede. Algunos estiran la vida de su turismo hasta que el motor dice basta, normalmente mucho después de los trece años. Esto crea un hueco muy peligroso en nuestras carreteras. Por un lado hay coches con mucha tecnología y por otro coches que siguen funcionando casi por inercia.

LA FALTA DE SENSORES INTELIGENTES AUMENTA EL RIESGO DE ACCIDENTES EN LOS COCHES USADOS

Para ir al supermercado o moverse por el barrio pueden parecer útiles, pero son vehículos que ya no están preparados para un golpe fuerte. Los materiales han avanzado tanto que un chasis antiguo parece muy débil comparado con uno actual. La evolución de los metales y las zonas de choque permite que los coches nuevos absorban la energía del impacto, algo que los coches usados de gran antigüedad no hacen igual de bien.

La trampa de los coches usados en España: más viejos, más caros y mucho menos seguros
El parque del automóvil en España no se renueva Fuente: Europa Press

La gran revolución de los últimos años no ha sido la velocidad, sino las ayudas a la conducción, como las llamadas ADAS. Hoy los coches nuevos llevan sensores y cámaras que vigilan la carretera por nosotros. Por ejemplo, si nos despistamos, el coche frena solo. Si te sales del carril sin querer, el volante corrige suavemente para devolvernos al sitio. La mayoría de los coches que hoy forman el tráfico habitual en España no tienen nada de esto.

En un coche antiguo, toda la responsabilidad recae en el conductor. Si cometemos un error, el vehículo no nos va a ayudar. Al no tener estos sistemas electrónicos, el margen de maniobra es muy pequeño. Cuando surge un imprevisto, como que un animal cruce la carretera o que el coche de delante frene de golpe, estos modelos viejos responden mucho peor. Esta es una de las razones principales por las que las cifras de mortalidad no bajan como deberían. La tecnología de seguridad está disponible, pero la mayoría de los conductores no pueden disfrutarla porque sus coches son demasiado viejos.

Los coches de hace 15 años se fabricaron con estándares que hoy se consideran totalmente insuficientes

EL PELIGRO DE SALTARSE LAS REVISIONES

El estado mecánico de estos coches veteranos es otro punto crítico. Las estaciones de la ITV suelen avisar de que los fallos más graves aparecen siempre en los coches de más de diez años. Los frenos se desgastan, las luces pierden potencia y la suspensión deja de sujetar el coche como el primer día. Son elementos que fallan poco a poco y a veces no nos damos cuenta de que el coche ya no es seguro.

Lo más preocupante es que muchos conductores tienen miedo al coste de las reparaciones. Saben que su coche está viejo y que probablemente no pasará la revisión, así que deciden retrasar la cita. Esto provoca que miles de vehículos circulen por las vías públicas sin haber pasado un control profesional en mucho tiempo. Es un riesgo para el que conduce y para todos los que comparten la carretera con él.

La trampa de los coches usados en España: más viejos, más caros y mucho menos seguros
Coches de segunda mano preparados para su venta Fuente: Freepik

Las ruedas son el mejor ejemplo de este problema. En los coches con muchos años es muy normal encontrar neumáticos caducados. La goma se vuelve dura como el cristal y pierde el agarre, aunque el dibujo parezca estar bien. Si a esto le sumamos unos amortiguadores que ya no funcionan, el resultado es un coche inestable. Es muy difícil controlar un vehículo así si tienes que dar un volantazo o frenar en suelo mojado. El dueño puede pensar que su coche "todavía tira", pero es una sensación que engaña. Se llega a acostumbrar a que el coche frene mal y a no notar el peligro hasta que es demasiado tarde.

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EL PRECIO DE LOS COCHES USADOS EN ESPAÑA SE DISPARA POR LA FALTA DE AHORRO

Tener un parque móvil tan envejecido también es malo para el aire que respiramos. Los motores de hace veinte años sueltan muchísimos más gases contaminantes que los actuales. Aunque se intente mejorar la calidad del aire en las ciudades, es muy difícil conseguirlo si la mitad de los coches que circulan tienen tecnologías obsoletas. Este desfase nos aleja de los objetivos que marca Europa para reducir la contaminación.

Sin embargo, hay que entender la realidad de las familias. Un coche eléctrico o un híbrido moderno es mucho más caro y no todos pueden pagarlo. Ante la falta de presupuesto y la duda de qué modelo comprar, mucha gente elige arreglar su viejo coche una vez más. Esto provoca que el mercado de segunda mano se dispare. Los coches de más de diez años ahora son más caros porque son los únicos que mucha gente puede comprar para ir a trabajar.

La situación actual en España muestra que el acceso a un vehículo seguro se está convirtiendo en una cuestión de dinero. Un coche de 15 años puede ser una solución económica inmediata, pero el coste en riesgos personales es muy elevado. La fatiga de los materiales y la ausencia de sensores inteligentes dejan a estos conductores en desventaja ante cualquier imprevisto.