Los archivos del 23F esconden material de Zarzuela e informes de una agencia de inteligencia española

España se prepara para conocer la cara oculta del 23 de febrero de 1981. Tras décadas de silencio, el Gobierno ha decidido dar el paso de publicar casi 200 documentos que hasta ahora eran secretos de Estado. Este miércoles a mediodía, archivos que han estado guardados en los sótanos de los ministerios de Defensa e Interior se pondrán a disposición de los investigadores.

Hasta el día de hoy, los ciudadanos y los historiadores solo han podido ver una pequeña parte de lo que realmente sucedió aquel 23 de febrero de 1981, el siempre denominado 23F. Primero llegó el anuncio y luego, la 'luz verde'. Y es que el Gobierno ha aprobado la desclasificación de los archivos del fallido intento de golpe de Estado, un evento clave de la historia reciente de España. Se calcula que ni siquiera se ha publicado el 20% de toda la información que los organismos oficiales tienen en sus manos.

El resto ha permanecido clasificado como secreto, lejos del alcance de cualquiera que no fuera una autoridad de alto nivel. La apertura de estos archivos supone, por tanto, un cambio de escenario total, ya que la cantidad de datos que va a salir a la luz es inmensa en comparación con lo que ya se conocía.

El Gobierno ha sido muy tajante en sus mensajes previos a la publicación. Fuentes cercanas al Ejecutivo han asegurado que "se desclasificará todo lo clasificado", lo que implica que no debería haber filtros ni carpetas que se queden en el cajón. Esta decisión llega después de años de peticiones por parte de partidos políticos y figuras de la cultura que exigían transparencia. La intención es que no quede ninguna duda sobre cómo se organizó el golpe de Tejero y qué papel jugaron todas las instituciones del país durante esas horas críticas.

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Los documentos están repartidos principalmente en dos sedes: el Ministerio de Defensa y el de Interior. En estas carpetas hay desde fichas policiales de los implicados hasta informes de inteligencia que fueron redactados en los días posteriores para analizar los fallos de seguridad. Algunos de estos papeles solo han sido vistos por unos pocos agentes del CESID y nunca han pasado por las manos de un juez o un historiador. La salida a la luz de este material va a generar un goteo constante de noticias durante mucho tiempo.

TELEGRAMAS DE LA ZARZUELA Y LAS ESCUCHAS DEL CESID EN LOS ARCHIVOS DEL 23F

Uno de los puntos que más interés ha despertado de los archivos del 23F es la aparición de telegramas enviados desde el Palacio de la Zarzuela. Durante la noche del golpe, las comunicaciones entre la Casa Real y las distintas capitanías generales fueron constantes. Aunque siempre se ha mantenido que el Rey Juan Carlos I fue el encargado de frenar la asonada, los matices de esos mensajes directos podrían aportar mucha luz sobre cómo se gestionó la crisis minuto a minuto. Estos telegramas son piezas clave que nunca se han leído fuera de los círculos de poder.

Los archivos del 23F esconden material de Zarzuela e informes de una agencia de inteligencia española
Reunión el 25 de febrero de 1981, tras el 23F, del Rey con los líderes políticos Fuente: Europa Press

Junto a los mensajes escritos, aparecen también las transcripciones de llamadas telefónicas. El CESID, que era el servicio de inteligencia de la época, grabó y anotó muchas de las conversaciones que mantuvieron los golpistas y las autoridades. Estos textos permiten saber qué se decía en privado mientras el país contenía el aliento. Según los expertos, estas conversaciones pueden desvelar si hubo apoyos indirectos o si algunos personajes que siempre han parecido secundarios tuvieron un peso mucho mayor en la trama.

Los telegramas de la Zarzuela y los informes de inteligencia prometen desvelar si hubo personajes secundarios con un peso real en la trama

Esta parte de la documentación es la que más nerviosismo genera en ciertos sectores. Al tratarse de conversaciones transcritas y telegramas directos, no hay espacio para la interpretación libre: son los hechos tal cual ocurrieron. Conocer las palabras exactas que se cruzaron los protagonistas en plena tensión permitirá entender mejor las dudas, los miedos y las traiciones que se vivieron en los pasillos del Congreso y de los ministerios.

¿CAMBIARÁ LA HISTORIA DE ESPAÑA CON ESTOS NUEVOS DATOS?

A pesar de la importancia de la noticia, no todo el mundo cree que vayamos a descubrir una realidad totalmente distinta. Escritores como Javier Cercas, que ha estudiado a fondo el 23F, sostienen que "no hay que esperar ningún gran secreto, porque no existe". Para este sector de analistas, lo gordo ya se conoce y estos documentos solo servirán para completar los huecos que quedaban libres. Creen que la estructura del golpe está clara y que no habrá un nombre sorprendente que cambie la culpabilidad de los condenados.

Los archivos del 23F esconden material de Zarzuela e informes de una agencia de inteligencia española
Antonio Tejero accede al Congreso de los diputados el 23 de febrero de 1981 Fuente: Europa Press

Sin embargo, para otros investigadores como Antonio Rubio, este paso es fundamental porque "ayudará a investigar" de forma seria y con pruebas en la mano. Sostienen que, aunque no aparezca un secreto que lo cambie todo, los detalles de los informes policiales y de inteligencia permitirán ver el golpe con otros ojos. Como dice el historiador Gutmaro Gómez Bravo, "en los matices habrá una historia distinta". Son esos pequeños datos los que suelen dar el contexto necesario para entender por qué durante el 23F se tomaron ciertas decisiones y por qué otras nunca se llegaron a ejecutar.

Lo que es seguro es que España va a vivir un proceso de revisión muy profundo. Al liberar el 80% de la información que faltaba, el Estado permite que se cierre una herida que lleva abierta 45 años. Saber qué sabían los servicios de inteligencia antes del 23 de febrero y por qué no se frenó antes es una de las grandes preguntas que estos papeles podrían responder. La transparencia es la única forma de que los ciudadanos dejen de alimentar teorías que, a falta de documentos oficiales, han ido creciendo con el paso de las décadas.

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EL CAMINO HACIA LA TRANSPARENCIA TOTAL DEL ESTADO

La desclasificación de este miércoles forma parte de una nueva política que busca que los archivos españoles dejen de ser un misterio para siempre. Hasta ahora, la Ley de Secretos Oficiales era tan rígida que impedía conocer hechos de hace casi medio siglo. Con este movimiento, el Gobierno pone a prueba la capacidad de las instituciones para enfrentarse a su propio pasado. Saldrán a la luz nombres y apellidos que podrían incomodar a algunas familias de la alta sociedad o de la política actual.

El volumen de los archivos es tan grande que los ministerios han tenido que organizar un sistema especial para que los medios y los historiadores puedan acceder a ellos. No se trata solo de leer un papel, sino de contrastar los casi 200 documentos entre sí para ver si las versiones de Defensa coinciden con las de Interior. Es un trabajo que llevará meses de estudio. La historia no se reescribe en un día, pero a partir del miércoles habrá mucha más base real para contar lo que pasó.

Será así desde este miércoles cuando sabremos si los telegramas de la Zarzuela o los informes del CESID contienen esa pieza que faltaba para completar el puzle. Lo que está claro es que la democracia española ya es lo suficientemente madura como para mirar de frente a sus archivos más oscuros. La libertad que estuvo en jaque aquel 23 de febrero de 1981 se refuerza hoy permitiendo que la verdad, con todas sus luces y sus sombras, deje de ser un secreto de unos pocos.