La noticia que sacó a la luz el argentino Rodrigo Lussich en el plató de 'Intrusos' de América TV de dicho país no ha sido un simple cotilleo de sobremesa. Es una auténtica bomba mediática que ha cruzado las fronteras y ha aterrizado directamente en la Zarzuela. Según el periodista, el monarca Felipe VI mantendría una relación con Juliana Awada, la ex primera dama de Argentina. Una afirmación que, lejos de quedarse en un rumor de redes sociales, habría puesto en marcha la maquinaria legal de la Casa Real española.
La noticia se viralizó en minutos. Sin embargo, hay un rechazo total hacia tales afirmaciones ya que no es solo la gravedad de lo que se dice, sino la falta absoluta de pruebas que respalden una infidelidad del monarca a su esposa, Letizia Ortiz. En España, el respeto por la institución es alto y este tipo de dardos desde el extranjero no suelen sentar nada bien. De hecho, se rumorea que las consecuencias para el programa argentino podrían ser severas. Hablamos de una posible demanda millonaria por dañar la imagen de una institución pública internacional.
Errores que no perdona la Casa Real sobre las fake news en contra de Felipe VI

Los medios siempre quieren tener exclusivas, pero si se va a exponer una que pretenda hundir la reputación de un Jefe de Estado, lo mínimo es no fallar en los datos básicos. Y aquí es donde Lussich se ha metido en un laberinto de desaciertos irrespetuosos. El periodista se refirió al monarca como “Felipe I”, un error de bulto que ha provocado carcajadas y críticas a partes iguales en la prensa española. Felipe I de Castilla, apodado 'el Hermoso', reinó en el siglo XVI (1506). El actual es Felipe VI, de la dinastía Borbón. Confundir el numeral del Rey implica un desconocimiento básico de cinco siglos de historia y de la figura institucional actual.
Pero los fallos no se quedaron en el nombre. En 'Intrusos' se aseguró que los Reyes de España están separados de hecho desde 2012 y que esperaban a que la princesa Leonor cumpliera 18 años para hacerlo oficial. Sin embargo, este dato es anacrónico ya que la princesa Leonor cumplirá 21 años este próximo octubre. Por lo tanto, bajo la lógica propuesta por el periodista, la separación podría haber ocurrido hace tres años sin ningún impedimento legal o protocolar.
El polémico discurso de Navidad y el misterio de las luces apagadas

Lussich intentó vender como "prueba" de la ruptura de los monarcas el hecho de que el Rey diera su mensaje navideño solo. Pero cualquiera que siga la actualidad española sabe que el Mensaje de Navidad es un acto institucional donde el Rey siempre aparece solo. Es un formato de comunicación directa del Jefe del Estado con la nación, donde la Reina y sus hijas nunca han tenido una participación activa frente al micrófono.
Incluso el lugar de residencia fue motivo de confusión en el programa. Afirmó que los Reyes residen en el Palacio de la Zarzuela, cuando en realidad ese edificio es el lugar de trabajo del Rey y residencia de los Reyes Eméritos. La Familia Real vive en el Pabellón del Príncipe, una residencia construida específicamente para Felipe VI a escasos kilómetros de la Zarzuela. Por eso, cuando Lussich se encontró frente al Palacio, las luces no estaban encendidas. No es que hubiera crisis, es que simplemente allí no vive la familia de Felipe VI.
¿Qué pasaría si la separación fuera real? Aunque todo apunta a una "fake news" de manual, el protocolo español es durísimo con estos temas. Si realmente hubiera una ruptura, Letizia Ortiz se enfrentaría a un cambio de vida radical. Según las capitulaciones matrimoniales firmadas en 2004, perdería de forma inmediata el tratamiento de Su Majestad y el título de reina consorte.
Lo más delicado vendría con la custodia. Según los acuerdos firmados antes del enlace en 2004, en caso de disolución del matrimonio, la custodia y patria potestad de las hijas (mientras sean menores o dependientes de la estructura de la Corona) recaería exclusivamente en el Rey, garantizando la continuidad institucional.
Juliana Awada y Felipe VI: ¿Qué hay detrás?
La otra protagonista de esta historia, evidentemente cargada de incoherencias, es Juliana Awada, exprimera dama de Argentina y siempre admirada en España. Desde aquel encuentro en 2017, cuando acompañó a Mauricio Macri en una visita de Estado, la prensa española destacó su elegancia, su calidez y la buena sintonía que mostró con la familia real.
Es importante resaltar que no existe evidencia alguna (ni fotográfica, ni documental, ni testimonial) que sustente un vínculo entre Felipe VI y Juliana Awada. En la vida de palacio, las especulaciones sin base son consideradas una afrenta a la estabilidad institucional. Mientras tanto, en la Zarzuela mantienen el hermetismo habitual: el silencio es la regla de oro del Palacio de la Zarzuela ante temas que afectan la vida privada de los monarcas. Difundir que Felipe VI tiene una relación extramatrimonial sin aportar una sola prueba tangible es un riesgo que podría costarles una fortuna en los tribunales internacionales. El rigor informativo se vio vulnerado y ahora solo queda esperar a ver si la Casa Real decide ejecutar esa demanda millonaria de la que tanto se habla en la prensa española desde el día de ayer.



