La figura del entrenador es la que más desgaste sufre ahora mismo. El Real Zaragoza no reacciona y las sensaciones sobre el campo son de un bloqueo absoluto. Todo indica que Rubén Sellés dirigirá al equipo contra el Burgos, pero este partido se presenta como una final definitiva para él. Con solo una victoria en los últimos once encuentros, su continuidad es casi imposible de defender si no ocurre un milagro inmediato.
El técnico asegura que tiene fuerzas para seguir y cambiar el rumbo, pero el fútbol no espera a nadie cuando los puntos no llegan. El club ya busca alternativas para el banquillo porque saben que el tiempo se agota. El cese parece la única salida para intentar un cambio de energía en una plantilla que parece haber bajado los brazos mucho antes de que termine la temporada.
Txema Indias ha fallado en la planificación deportiva del Real Zaragoza
No solo el banquillo, con Rubén Sellés al frente, está en el punto de mira de la propiedad. La dirección deportiva, encabezada por Txema Indias, está bajo una presión insoportable. Su futuro en el club para la próxima campaña está prácticamente descartado por la falta de acierto en los fichajes y la incapacidad de construir un equipo competitivo. Salvo un giro que nadie espera, su etapa en el club aragonés está llegando a su fin.

La planificación ha fallado en los momentos clave y los refuerzos que llegaron no han dado el nivel que se esperaba para un club de esta historia. La sensación de que se ha dejado pasar el tiempo sin poner soluciones es lo que más duele a la grada. El club necesita una estructura deportiva nueva que entienda la categoría y que sepa traer el talento que ahora mismo brilla por su ausencia.
La influencia del Atlético de Madrid en la directiva
En los despachos más altos, la situación también es de máxima tensión. Nombres como Mariano Aguilar y Fernando López están en el centro de todas las críticas, tanto de la gente de fuera como de los propios empleados del club. Sin embargo, aquí entra en juego el papel del Atlético de Madrid, que tiene intereses en que estos profesionales sigan en la capital aragonesa.
A pesar de ese respaldo externo, la realidad es que los objetivos marcados no se han cumplido en absoluto. La facción colchonera del club no ha sabido atraer a los jugadores que el equipo necesitaba con urgencia. Fernando López no ha podido frenar el deterioro de la imagen del club y Mariano Aguilar no ha tenido puntería con las incorporaciones. El vacío entre la propiedad y la realidad del equipo es cada vez más grande.
La distancia de la propiedad es otro de los puntos que más enfada a los seguidores del equipo aragonés. El presidente, Jorge Mas, apenas aparece para mandar mensajes de apoyo o para dar explicaciones en los momentos de crisis. Este silencio se interpreta como una falta de compromiso con el día a día de un equipo que se encamina hacia un abismo deportivo de forma peligrosa.
Parece que el único proyecto que sigue ilusionando a los dueños es la construcción del nuevo estadio. La Nueva Romareda es el pilar que sostiene la inversión de la propiedad, pero de poco sirve tener un campo moderno si el equipo cae al pozo de las categorías inferiores. La afición reclama que el fútbol sea lo primero y que el presidente tome las riendas de una vez por todas.
Juan Forcén, Jorge Más y la necesidad de profesionales con ADN zaragocista
Ante la falta de presencia de los dueños extranjeros, el papel de Juan Forcén se vuelve fundamental. Como único aragonés dentro de la propiedad, debe ser quien lidere la reconstrucción de la entidad. Se necesitan perfiles que sientan el club y que no vean la institución como un simple negocio de paso. Un buen ejemplo fue la llegada de David Navarro, un movimiento que se hizo con acierto y rapidez cuando parecía que se iba al Huesca.

Ese es el camino que debe seguir el club para salir del hoyo. Fichar a gente comprometida que sepa lo que significa defender el escudo maño. Solo recuperando el orgullo y la identidad se podrá poner freno a esta caída libre. La directiva debe dejar de experimentar con gente de fuera que no conoce la exigencia de esta ciudad y apostar por profesionales que respiren Zaragoza.
El Real Zaragoza, un club sin dirección en la cantera y con dudas en las instalaciones
El desorden institucional se nota también en las bases. Tras la salida de Ramón Lozano, el club sigue sin tener un director de cantera definido. No hay claridad sobre quién tomará las decisiones en las categorías inferiores, lo que pone en riesgo el futuro de los jóvenes talentos del equipo. Es una pieza básica de cualquier proyecto que ahora mismo está vacante y sin un plan claro a la vista.
A esto se suma el estado de la Ciudad Deportiva, que ha recibido muchas quejas en los últimos meses. Aunque hay responsables específicos para las instalaciones, el mantenimiento no parece estar a la altura de lo que requiere un club profesional. Son demasiados frentes abiertos en una institución que parece haber perdido el rumbo. Si el Real Zaragoza no quiere saltar por los aires de forma definitiva, los cambios deben empezar hoy mismo.



