Las cifras reales de dinero que pierde un autónomo cuando está de baja: lo que de verdad paga la Seguridad Social

Miles de trabajadores por cuenta propia descubren que, cuando enferman, la factura no se detiene, siguen pagando la cuota mientras sus ingresos caen en picado. Estas son las cifras reales que abona la Seguridad Social durante una baja y el dinero que, en la práctica, pierde un autónomo cada mes.

Los autónomos han sido, lo son y todo parece indicar que seguirán siendo el eslabón más débil de la economía española. ¿Qué pasa cuando un autónomo enferma y no puede trabajar? ¿Deja de pagar la cuota? ¿Cobra lo suficiente para mantener su negocio a flote? La teoría suena bien, pero cuando uno se pone a hacer números, la realidad es bastante más cruda.

En España hay casi tres millones y medio de trabajadores por cuenta propia dados de alta en el RETA. Todos cotizan cada mes a la Seguridad Social. Pero cuando llega una baja médica, muchos descubren que la protección no es tan sólida como pensaban.

Las quejas se han multiplicado en los últimos meses. Foros profesionales, asociaciones y redes sociales hierven con la misma pregunta: ¿cómo puede ser que estando de baja tengas que seguir pagando la cuota?

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La cuota no descansa: lo que sigues pagando aunque no trabajes

La cuota no descansa: lo que sigues pagando aunque no trabajes
Solo a partir del tercer mes, la mutua asume esas cotizaciones. Fuente: Agencias

La norma es clara. Durante los dos primeros meses de incapacidad temporal, el autónomo debe seguir abonando íntegramente su cuota al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). Solo a partir del tercer mes, la mutua asume esas cotizaciones.

En la práctica, eso significa que si pagas 300 euros mensuales de cuota, tendrás que desembolsar 600 euros aunque no estés generando ingresos. Y eso en el mejor de los casos. Porque hay autónomos que denuncian que, incluso pasado ese plazo, la Seguridad Social les ha seguido girando recibos y han tenido que reclamar después.

La sensación de agravio es evidente. Mientras un trabajador asalariado deja de cotizar directamente cuando entra en incapacidad, el autónomo soporta un coste fijo en el momento más delicado. “Es pagar por no poder trabajar”, comentaba hace poco un profesional en un grupo de empresarios en LinkedIn. Y ese malestar no es anecdótico.

Lo que realmente cobras: porcentajes que no cuadran

Lo que realmente cobras: porcentajes que no cuadran
Si cotizas por una base de 1.000 euros, cobrarás unos 600 euros hasta el día 20. Fuente: Agencias

La prestación por incapacidad temporal depende de la base de cotización y del tipo de contingencia. Si la baja es por enfermedad común, no se cobra nada los tres primeros días. Del día 4 al 20, se percibe el 60% de la base reguladora. A partir del día 21, el 75%.

Traducido a cifras, si cotizas por una base de 1.000 euros, cobrarás unos 600 euros hasta el día 20 y 750 a partir del día 21, siempre en proporción a los días reales de baja. Pero la cuota mensual se paga completa. No se descuenta. No se reduce.

En caso de accidente laboral o enfermedad profesional, el 75% se aplica desde el día siguiente. Aun así, muchos autónomos señalan que el ingreso final está muy lejos de cubrir gastos reales, alquiler de local, suministros, préstamos, nóminas si hay empleados. El resultado es claro, la prestación compensa parcialmente la pérdida de ingresos personales, pero no sostiene el negocio.

De hecho, el último barómetro de ATA reflejaba que mejorar la protección en caso de baja es una de las principales prioridades del colectivo para 2026. El pesimismo es moderado, pero la preocupación es constante.

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El golpe económico real: números que explican el enfado

El golpe económico real: números que explican el enfado
Solo un pequeño porcentaje de autónomos llega a solicitar la prestación por incapacidad temporal. Fuente: Agencias

Pongamos un caso habitual. Un autónomo con una cuota de 300 euros al mes y una base media cae enfermo durante dos meses. Seguirá pagando 600 euros de cuota. Durante ese tiempo, su prestación puede rondar los 600 o 700 euros mensuales si ha cotizado en torno a 1.000 euros de base.

En términos netos, pierde capacidad de ingresos y mantiene gastos fijos. Y eso sin contar impuestos, alquiler o proveedores. No es extraño que muchos sigan trabajando enfermos o retrasen la baja todo lo posible. “Parar no es una opción”, repiten muchos profesionales.

Además, solo un pequeño porcentaje de autónomos llega a solicitar la prestación por incapacidad temporal. Algunos consideran que no compensa. Otros, que el proceso es complejo o que la cuantía es insuficiente. El sistema de cotización por ingresos reales ha introducido ajustes, pero el fondo del problema sigue ahí: si cotizas bajo, cobrarás bajo.

La conclusión es incómoda. La Seguridad Social protege, sí. Pero protege poco en comparación con el riesgo real que asume un trabajador por cuenta propia. Por eso ha crecido el interés por seguros privados de baja laboral o coberturas complementarias, aunque no todos pueden permitírselos.

Al final, la pregunta no es cuánto cobra un autónomo de baja. La pregunta es cuánto pierde. Y cuando uno hace las cuentas con calma, entiende mejor por qué el enfado va en aumento. Si eres autónomo, probablemente ya lo sabes. Si no lo eres, quizá ahora entiendas por qué muchos dicen que no se ponen enfermos nunca.

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