Ernesto Valverde no está del todo contento con Robert Navarro. Sí, la reacción del Athletic ha llegado en el momento justo. Tras un inicio con dudas, el grupo ha logrado encadenar tres alegrías seguidas que cambian por completo el ánimo de la grada. El objetivo vuelve a ser el de siempre: asegurar una plaza en competición europea para la próxima temporada. Sin embargo, este buen momento colectivo contrasta con la situación individual de jugadores como Robert Navarro, que llegaron para ser piezas clave.
La prioridad de Valverde ahora mismo es mantener este ritmo en la liga. Con Nico Williams fuera de combate por un tratamiento largo, el hueco en la banda izquierda es el puesto más buscado. Muchos ojos miraban a Robert Navarro como el relevo natural por calidad y perfil, pero el técnico prefiere buscar otras soluciones que aporten algo distinto al grupo.
Los números de Robert Navarro reflejan su falta de minutos
A pesar de que el atacante aterrizó en Bilbao con el cartel de fichaje importante, la realidad del césped cuenta una historia diferente. Navarro solo ha sido titular en 6 de los 25 partidos que se han jugado en esta liga. Es una cifra muy baja para un futbolista de su talento. El muro que forman Nico Williams, Berenguer y Sancet es difícil de derribar, pero incluso cuando estos no están, la suerte no mejora para el joven jugador.
En las últimas jornadas, las bajas se han acumulado en la zona ofensiva. Parecía el escenario ideal para que Robert Navarro diera un paso adelante y se asentara. Pero los datos son fríos: desde el partido contra el Sevilla en enero, su nombre no ha vuelto a aparecer en la pizarra inicial de Valverde. Su papel se ha quedado limitado a ser un revulsivo, alguien que sale cuando el partido ya está roto y las defensas están más cansadas.

El partido contra el Elche fue la prueba definitiva. Valverde necesitaba a alguien que ocupara el carril y, en lugar de apostar por el desborde de Navarro, eligió la potencia de Unai Gómez. No fue un cambio puntual, sino una decisión que muestra las preferencias actuales en el banquillo. El entrenador buscaba a alguien que fuera fuerte al espacio y que pudiera presionar la salida del rival con intensidad.
El futuro de la rotación en el ataque de Valverde
Unai Gómez cumplió con lo que se le pidió y eso aleja todavía más al jugador de la titularidad. Mientras uno aprovecha cada oportunidad para convencer al cuerpo técnico, el otro ve cómo pasan las jornadas desde el banquillo. La situación empieza a ser llamativa porque el Athletic ha invertido mucho en traer a Navarro, pero el césped manda y, de momento, Valverde no lo ve como un titular indiscutible.
Con la Copa del Rey también en el horizonte, el reparto de esfuerzos será vital. Sin embargo, el mensaje del entrenador es transparente. No importa quién falte por lesión; el que entra debe aportar una marcha más en lo físico. Robert tiene fútbol en las botas, pero parece que le falta encajar en esa idea de presión constante que busca el Athletic este año.
El club sabe que necesita a todos enchufados si quieren llegar lejos en las dos competiciones. El reto para Navarro ahora es cambiar esa percepción de "jugador para los últimos veinte minutos" y demostrar que puede llevar el peso del equipo desde el pitido inicial. Por ahora, el plan de Ernesto Valverde sigue su curso con otros nombres propios como protagonistas.
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