La situación de las carreteras en nuestro país preocupa seriamente a quienes se ponen al volante y a los especialistas en seguridad. Según los últimos datos de la Asociación Española de la Carretera, los tramos con daños importantes se han multiplicado de forma alarmante en apenas cuatro años.
Tanto es así que se ha pasado de los 13.000 kilómetros con fallos registrados en 2022 a los 34.000 kilómetros actuales. El mal estado de las calzadas es un síntoma de abandono que hace los viajes mucho más incómodos. Esta falta de cuidados afecta directamente a los coches y aumenta el peligro para quienes utilizan estas carreteras cada día.
El origen del problema se halla en una falta de inversión acumulada que ya suma 13.490 millones de euros. Esta cifra demuestra que los responsables han dejado de lado el mantenimiento diario para actuar únicamente cuando el suelo está prácticamente destrozado. El asfalto ha aguantado por encima de sus posibilidades y ahora presenta grietas y baches profundos que pueden hacer que el coche se desvíe de repente. Para arreglar este problema, se cree necesario invertir más de 4.700 millones de euros en las carreteras principales y otros 8.700 millones en las vías que dependen de las comunidades y las provincias.
ARAGÓN Y GALICIA PRESENTAN LOS PEORES DATOS EN SUS CARRETERAS
Si miramos el mapa por regiones, la situación es especialmente mala en el interior y en el noroeste peninsular. Aragón es la comunidad con las peores calzadas del país: un 68 % de sus kilómetros tiene daños de importancia. Conducir por las provincias de Zaragoza, Huesca o Teruel exige hoy mucha más atención porque el suelo ha perdido su capacidad de agarre original. Esta situación de alerta no ocurre solo en tierras aragonesas, ya que otras zonas del país presentan datos muy parecidos que complican mucho los desplazamientos seguros entre municipios.

Galicia y Castilla-La Mancha están muy cerca en este ranking negativo, con un 59% de sus trazados en malas condiciones. En provincias como Lugo, Toledo o Ciudad Real, los conductores se topan a diario con tramos donde tapar baches de forma provisional ya no sirve de nada. El desgaste avanza a un ritmo del 8% cada año, lo que significa que cada día que pasa sin una obra en condiciones, el coste de la reparación y el peligro para el usuario son mayores. Del mismo modo, Extremadura, Castilla y León y Andalucía tienen más de la mitad de sus rutas con problemas, lo que convierte los viajes por León, Badajoz o Jaén en recorridos llenos de botes y sobresaltos.
LOS EFECTOS DEL MAL ESTADO DE LOS SUELOS PERJUDICA A LA MECÁNICA DE LOS COCHES
Tener un suelo roto o descuidado afecta directamente a la vida útil de los vehículos. Los mecánicos avisan de que circular por tramos con socavones y grietas hace que el coche tarde más en frenar y que piezas fundamentales como las ruedas o los amortiguadores se rompan mucho antes de lo previsto. Pero no es solo una cuestión de baches; la falta de cuidados también afecta a las líneas blancas de la calzada, que en muchos sitios casi han desaparecido por el desgaste. Esto hace que conducir de noche o cuando llueve sea mucho más difícil y peligroso al perderse las referencias visuales del carril.

En los pueblos del interior, donde la población está más dispersa, el problema es aún más grave. Para mucha gente, estas carreteras secundarias son la única forma que tienen para moverse, ir al médico o acudir a trabajar. El abandono de estas rutas deja a estas personas en una situación de vulnerabilidad, obligándolas a circular cada día por sitios que no cumplen unos mínimos de calidad exigibles. Un tercio de todas las carreteras del país necesita una reparación a fondo en menos de un año para evitar que el suelo se siga rompiendo y acabe provocando accidentes de gravedad.
Seis comunidades autónomas, lideradas por Aragón y Galicia, tienen ya más de la mitad de sus rutas con problemas de conservación
LAS REPARACIONES LLEGAN TARDE Y AUMENTAN EL RIESGO DE ACCIDENTES
La forma de mantener las comunicaciones por carretera en España ha cambiado a peor en la última década. Se ha pasado de una gestión que prevenía los daños a una que solo actúa cuando el deterioro es total. Esto significa que las máquinas y los operarios prácticamente aparecen cuando el suelo es casi intransitable, dejando a los conductores desprotegidos durante meses de espera. Además, la diferencia entre provincias es enorme: mientras Madrid o La Rioja presentan datos algo mejores, el resto del país sufre una inseguridad que depende totalmente de por qué zona nos toque viajar ese día.
Así, las carreteras españolas necesitan actuaciones rápidas para frenar su deterioro. En muchos puntos, la seguridad depende de parches temporales sobre un asfalto desgastado por la falta de inversión. Mantener las vías de esta forma aumenta el riesgo de accidentes y sale más caro que realizar revisiones periódicas. Recuperar la calidad de las calzadas permitirá circular con normalidad y eliminar los baches que hoy se acumulan en la mayoría de las provincias.
- Más información: Las carreteras más peligrosas de España.

