El plan maestro de Alcaraz en Doha: la clave que desarmó por completo a Fils

Carlos Alcaraz ha vuelto a levantar un trofeo en este inicio de 2026, pero lo más sorprendente no ha sido el resultado, sino la facilidad con la que ha manejado la final.

Carlos Alcaraz sigue demostrando que está a otro nivel. Su segundo título del año llegó en Doha de una forma casi implacable, resolviendo la final en apenas 50 minutos. Al otro lado de la red estaba Arthur Fils, un jugador con una fuerza descomunal que regresaba a las finales tras un tiempo fuera por lesión. Aunque se esperaba una batalla igualada como las de antes, el murciano se encargó de que no hubiera partido desde el primer minuto.

Más allá del talento del de El Palmar, hubo factores que ayudaron a este marcador. Fils venía con mucho desgaste físico tras una semana dura y una lesión de espalda que todavía le pesa. Siempre estuvo un paso por detrás, con menos chispa y sin la potencia de siempre. Sin embargo, Alcaraz no se confió y aplicó un orden impecable desde el fondo de la pista para no dar ni una sola opción de remontada.

El resto de Alcaraz se convierte en una pesadilla para el revés de Fils

Lo que permitió a Carlos mandar en todo momento fue un ajuste en el resto. No buscó golpes espectaculares ni puntos directos desde la devolución. Fue mucho más práctico. Su objetivo fue castigar el segundo saque del francés de forma sistemática. En cada segundo servicio de Fils, Alcaraz mandó la pelota hacia el revés del galo, obligándole a empezar el punto en defensa y con su golpe menos peligroso.

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El plan maestro de Alcaraz en Doha: la clave que desarmó por completo a Fils
Carlos Alcaraz disputa un punto a Fils en la Final de Doha, en Qatar Fuente: ATP Tour

Los datos son claros. Fils solo pudo ganar cuatro de los once puntos que jugó con su segundo saque. El murciano le negó siempre la posibilidad de usar su derecha, que es donde el francés hace daño de verdad. Alcaraz fue capaz de leer cada saque y poner la bola profunda, a los pies, para que Fils nunca pudiera golpear cómodo.

La madurez de Carlos Alcaraz se impone a la agresividad de sus rivales

Juntar a estos dos jugadores suele ser garantía de un duelo de mucha potencia. Ambos buscan ahogar al rival y dominar la línea de fondo. Pero este domingo, Carlos demostró que tiene muchos más recursos. No necesitó subir a la red constantemente ni inventar golpes imposibles en cada punto. Se limitó a ser certero y eficiente, aprovechando que su rival no encontraba el ritmo necesario para seguirle.

Fils se vio obligado a jugar la mayoría de sus golpes mucho más lejos de la línea de fondo de lo que está acostumbrado. Alcaraz le empujó hacia atrás con restos que caían siempre en el último tercio del campo. Esa presión fue la que terminó por minar la resistencia del francés, que veía cómo cada vez que sacaba, el punto se ponía cuesta arriba inmediatamente.

Podemos decir que este Carlos Alcaraz es mucho más cerebral. Sigue teniendo esa chispa y esa creatividad que lo hacen único, pero ahora las usa con una lógica aplastante. No se pierde por el camino. Sabe detectar dónde sufre el rival y golpea ahí hasta que el partido se rompe. Con 30 victorias seguidas en pista dura al aire libre, el murciano manda un aviso al resto del circuito: su tenis no solo es el más vistoso, ahora también es el más inteligente.

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