Lev Nikoláievich Tolstói, conocido en español como León Tolstói, fue un escritor y filósofo ruso que dejó grandes lecciones que aún perduran en nuestros tiempos. Aplicarlas en nuestra forma de pensar puede llevarnos a grandes cambios en la vida, y una de ellas tiene que ver con el secreto de la felicidad.
El célebre novelista ruso, considerado uno de los mayores exponentes del realismo a nivel mundial, siempre tuvo claro que la clave para poder llegar a alcanzar una plena felicidad pasaba por "no hacer lo que se quiere, sino querer lo que se hace", dejando de actuar simplemente por impulsos.
TOLSTÓI Y SU VISIÓN ACERCA DE LA FELICIDAD

León Tolstói, famoso por obras maestras como Guerra y Paz o Anna Karénina, no solo fue uno de los escritores más importantes de la historia, sino que también fue un pensador y filósofo muy interesado en grandes cuestiones de la vida, como la felicidad.
Para el ruso, la felicidad no era un simple momento en el que se sentía alegría, sino que era una forma de bienestar más profunda y consciente. Él entendía la felicidad como un estado que estaba directamente relacionado con la armonía interior y el sentido de propósito.
De esta manera, siempre tuvo claro que la felicidad iba más allá de la satisfacción inmediata de los deseos, profundizando en el pensamiento y dejando valiosas lecciones para la posterioridad que aún hoy en día se tienen muy en cuenta.
TOLSTÓI Y EL VERDADERO SIGNIFICADO DE HACER LO QUE QUEREMOS

Mientras Confucio diferenciaba al hombre sabio del vulgar, Tolstói se centró en tratar de encontrar el verdadero significado de hacer lo que una persona realmente quiere, dejando para siempre una de sus frases más conocidas acerca de su pensamiento al respecto.
"El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere, sino querer siempre lo que se hace", reflexionó el filósofo y escritor, que siempre ha tenido claro su pensamiento al respecto para poder sentir ese bienestar.
En su opinión, no se trata de vivir dejándose llevar por cada impulso en cada momento. En su lugar, consideró que había que aprender a encontrar valor y motivación en todo aquello que forma parte de nuestra vida diaria. Solo así se puede estar cerca de ser feliz, sintiendo que se quiere hacer lo que se hace.
TOLSTÓI SE ENFRETA A LA IDEA IMPULSIVA DE LA FELICIDAD

En una era en la que el filósofo Edgar Morin asegura que teme la inteligencia humana superficial por delante de la IA, no está de más seguir recordando las grandes lecciones que nos han dejado a lo largo de la historia personas tan relevantes como las de Lev Nikoláievich Tolstói.
Para él, la felicidad no consiste solo en limitarse a satisfacer todos los deseos que un individuo puede llegar a tener en un determinado momento. Lo justifica recalcando que actuar tan solo según lo que a uno le apetece puede aportar una sensación de placer temporal, pero no garantiza que esta sensación de bienestar sea duradera.
Sin embargo, su planteamiento está enfocado en sugerir que, en el momento en que una persona realmente se encuentra comprometida con lo que hace y sabe apreciarlo, aumenta la probabilidad de llegar a sentirse más equilibrado y pleno con uno mismo. Ahí radica el secreto de la felicidad.
LA FELICIDAD COMO ACTITUD CONSCIENTE, SEGÚN TOLSTÓI

El pensamiento de León Tolstói invita a que cada persona sea capaz de adoptar una actitud activa ante la vida, yendo más allá de la búsqueda de experiencias agradables para construir una relación positiva con proyectos, responsabilidades y decisiones.
Desde este punto de vista, aclara que la felicidad no depende en exclusiva de circunstancias externas, sino que se basará en la capacidad que tenga cada individuo para poder encontrar el sentido y dar valor a las acciones del día a día.
En conclusión, para el filósofo, la felicidad es una disposición interior que se cultiva a través de la sencillez, el conocimiento de uno mismo y buscando la utilidad en todo aquello que hacemos, sin olvidar que debe haber una aceptación de la propia evolución personal.

