El castigo impuesto a Matías Almeyda ha provocado una reacción en cadena en los banquillos de Primera división. La decisión del Comité de Competición, que inhabilita al técnico del Sevilla durante siete encuentros, ha generado un malestar que va más allá de Nervión. Varios preparadores han alzado la voz para cuestionar la severidad de un acta, la de Galech Apezteguía, que deja al argentino fuera de la zona técnica en un tramo crucial del curso.
Pellegrini aparca la rivalidad para defender a Matías Almeyda
Uno de los apoyos más destacados ha sido el de Manuel Pellegrini. A las puertas de un derbi, el técnico del Betis ha preferido centrarse en la defensa de su colega de profesión. Para el chileno, ver al técnico sevillista recibir tal cantidad de fechas de suspensión es un hecho negativo para el colectivo.
"Como todo colega de profesión, es lamentable que haya tenido esa cantidad de fechas de suspensión, pero no me puedo pronunciar mucho más", apuntó el preparador verdiblanco. Pellegrini levantó la voz en favor del 'Pelado' dejando claro que la magnitud de la sanción ha sorprendido a los profesionales que conviven cada domingo con la tensión de la banda.
José Bordalás, técnico del Getafe y rival inmediato del Sevilla, también ha mostrado su extrañeza ante estos números. El preparador alicantino reconoció que prefiere enfrentarse a los mejores con todos sus efectivos en el césped y en el banquillo. "Está claro que no me gusta que sancionen a los entrenadores. En este caso, a un compañero y más con esa cantidad de partidos. Me gustaría que estuviera en el banquillo contra nosotros. Es posible que sea exagerado el castigo sin haber visto las imágenes. Estamos hablando de muchos partidos", señaló Bordalás.

La crítica más sonada llegó desde Vallecas. Íñigo Pérez puso el foco en la diferencia de trato que sufren los entrenadores. El técnico del Rayo calificó de desmedida la ejemplaridad que se busca con estos castigos tan largos. "Con los entrenadores la contundencia y las sanciones son desmedidas. No sé qué ocurrió con él y respeto al estamento arbitral, pero habría que bajar la contundencia con la que se sanciona a los entrenadores. Sería justo tratarles igual que a los jugadores respecto a las sanciones", afirmó con firmeza sobre el castigo a Matías Almeyda.
El silencio y el cubrebocas de Almeyda ante los árbitros
La respuesta de Matías Almeyda ante lo que considera un atropello ha sido drástica. El preparador sevillista ha decidido cortar cualquier tipo de comunicación con los colegiados para evitar nuevos incidentes en el futuro. Su postura es definitiva: el silencio será su única herramienta de protección en la banda.
"No hablaré nunca más con ningún árbitro, ni para bien ni para mal. No considero que sea la manera, pero evidentemente no puedo, yo no puedo. Otros por ahí sí, yo no. Me pondré un cubrebocas", sentenció el argentino. Con esta decisión, Almeyda busca aislarse de un criterio que siente que le perjudica. El vestuario del Sevilla encara ahora un periodo de siete jornadas sin su guía directo en el área técnica, mientras el gremio de entrenadores observa con preocupación un precedente que consideran peligroso.

