Arruinada y traicionada: la nueva vida 'low cost' de Karmele Marchante lejos de la 'basura' de Telecinco

La mítica periodista del corazón rompe definitivamente con su pasado en la televisión generalista para abrazar el activismo. Tras superar graves baches financieros y sentirse vendida por sus propios compañeros, se reinventa hoy como un referente feminista e independentista. Descubre cómo es su austera realidad actual lejos de los focos que un día la encumbraron y luego intentaron destruirla.

Karmele Marchante ha pasado de ser la reina de la prensa rosa a convertirse en el azote más feroz de la televisión que la alimentó. Su salida de los platós no fue un adiós elegante, sino una huida de lo que ella denomina un entorno de "acoso y maltrato". ¿Cómo sobrevive hoy una mujer que lo tuvo todo y terminó señalada por las deudas?

El regreso mediático de la periodista este febrero de 2026 ha reavivado las brasas de una guerra que parecía dormida pero que sigue muy viva. Tras años de silencio relativo, la última aparición de Karmele Marchante en espacios de análisis social confirma que su ruptura con el pasado es total e irreversible.

El refugio de una periodista que no se calla nada

La realidad de Karmele dista mucho de los lujos que algunos presuponen a las estrellas de la pantalla pequeña de hace una década. Su día a día actual se centra en la escritura y en una militancia política y social que ocupa la mayor parte de su tiempo disponible. Ha dejado atrás los platós de máxima audiencia para centrarse en un estilo de vida mucho más sobrio y austero.

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En el siguiente contenido se puede observar cómo la periodista ha sabido canalizar su energía hacia nuevas plataformas, lejos de la presión de los audímetros de la televisión nacional.

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Esta transformación no es solo estética o profesional, sino que responde a una necesidad de supervivencia emocional tras años de exposición pública extrema. Marchante ha encontrado en el feminismo y en su defensa del independentismo catalán una trinchera desde la que seguir dando batalla sin depender de los grandes grupos de comunicación.

El detonante de una ruptura económica y personal

Esta situación de cambio radical explotó definitivamente el pasado 10 de febrero, cuando se hicieron públicos nuevos detalles sobre sus antiguos litigios. La periodista ha tenido que hacer frente a una reestructuración profunda de su patrimonio tras años de lo que ella define como una gestión catastrófica de sus ingresos por parte de terceros.

  • Deuda acumulada estimada en más de 150.000 euros en su peor época.
  • Pérdida de propiedades inmobiliarias de alto valor en Madrid.
  • Embargos preventivos que marcaron sus últimos años en activo.
  • Reducción de sus ingresos mensuales en un 70% respecto a su etapa dorada.

Frente a este escenario de precariedad, la periodista ha optado por denunciar públicamente el trato recibido en la cadena de Mediaset. Asegura que el modelo de Telecinco se basaba en el despiece personal de sus colaboradores, algo que terminó por pasarle una factura física y mental que casi le cuesta la carrera.

El impacto de la traición en el universo Sálvame

El golpe más duro no fue la falta de liquidez, sino sentir la espalda de quienes consideraba sus compañeros de redacción. La periodista relata episodios de humillación constante que la llevaron a un aislamiento profesional del que le ha costado años salir con dignidad. Estas secuelas psicológicas son las que hoy alimentan su discurso crítico contra la televisión denominada "basura".

Para entender mejor el clima de tensión que rodeó su salida y sus declaraciones más recientes, este documento audiovisual aporta las claves de su actual posicionamiento público.

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Estas imágenes reflejan a una mujer que, a pesar de las dificultades, no está dispuesta a pedir perdón por su trayectoria ni por sus ideas. Su actual vida 'low cost' es, según sus propias palabras, el precio de su libertad personal tras décadas de servidumbre en un mundo que ya no reconoce.

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Análisis de una reinvención necesaria en 2026

Más allá de este problema puntual, el caso de Karmele refleja un cambio estructural en cómo las figuras clásicas de la prensa del corazón gestionan su ocaso. En 2026, la audiencia ya no premia el escándalo vacío, sino que busca perfiles con una causa social definida y auténtica. Ella ha sabido leer este cambio, moviéndose hacia nichos ideológicos muy concretos donde su voz aún resuena.

La transición de icono pop a activista de base demuestra que existe vida más allá de los grandes contratos de exclusividad de antaño. Marchante ha pasado de cobrar cifras astronómicas a gestionar presupuestos ajustados, pero con la diferencia de poseer el control total sobre su mensaje público y su propia imagen de marca.

Disipando dudas que todos tenemos – Q&A

El mecanismo detrás de su nueva vida genera muchas preguntas entre quienes la siguieron durante años en las tardes de la televisión.

P: ¿Sigue Karmele Marchante teniendo deudas con Hacienda en la actualidad? R: La periodista ha logrado sanear gran parte de sus cuentas tras años de estricta economía doméstica.

P: ¿Existe alguna posibilidad de que vuelva a trabajar en programas de crónica social? R: Ha rechazado múltiples ofertas, calificando su etapa anterior en la cadena como un capítulo cerrado.

P: ¿De qué vive actualmente si no aparece con frecuencia en la televisión nacional? R: Sus ingresos provienen de colaboraciones en prensa escrita, sus libros y su presencia en medios autonómicos.

P: ¿Ha recuperado la relación con sus antiguos compañeros de programa? R: Mantiene una distancia absoluta y ha interpuesto demandas contra varios de ellos por vulnerar su honor.

El futuro de un icono que no se dobla

Esta situación empeora cuando se analiza el vacío legal en el que quedan muchos colaboradores tras años de exposición, pero ella parece haber encontrado su sitio. Su proyección para los próximos meses pasa por consolidar su perfil como escritora y conferenciante en ámbitos feministas, donde se la respeta por su coherencia ideológica actual.

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Podemos esperar que Karmele Marchante siga siendo un personaje incómodo para el sistema mediático tradicional que intentó arrinconarla. Su resiliencia demuestra que, a veces, perderlo todo en lo económico es el primer paso para recuperarse a uno mismo en lo personal y en lo político. Se acabó la etapa de la sumisión; comienza la era de la resistencia.