El expríncipe Andrés (Andrew Mountbatten-Windsor) ha abandonado finalmente las dependencias policiales tras permanecer detenido durante 11 horas este jueves 19 de febrero de 2026. Lo que debería haber sido la celebración de su 66 cumpleaños se ha transformado en un calvario judicial en Norfolk. El exduque de York, que lleva años intentando alejarse de la sombra del financiero Jeffrey Epstein, se enfrenta ahora a cargos que podrían cambiar el panorama de su destino.
La detención del expríncipe Andrés se produjo en Wood Farm, una propiedad dentro de la finca de Sandringham donde el hermano del rey Carlos III se había instalado hace poco. La operación fue rápida y discreta, ejecutada por agentes de paisano y vehículos sin distintivos que irrumpieron en el recinto a primera hora de la mañana de ayer. Según los testigos presenciales y la BBC, el despliegue contó con al menos ocho funcionarios que no solo se llevaron a Andrew Mountbatten-Windsor, sino que también incautaron equipos informáticos y diversa documentación para analizarla a fondo.
Las primeras imágenes tras el arresto del expríncipe Andrés y la salida de la comisaría

Pasadas las 18:50 horas, un Range Rover negro llegaba al centro de investigación policial de Aylsham. La escena fue algo tensa debido a que la puerta electrónica principal estaba averiada, lo que obligó al vehículo a esperar unos diez minutos ante la mirada de los medios. Finalmente, el coche pudo acceder por otra entrada lateral para recoger al expríncipe Andrés. La salida no fue mucho más sencilla para el hijo de Isabel II, quien intentó evitar a toda costa ser captado por los objetivos de los fotógrafos.
Cinco minutos después de la llegada del vehículo, la puerta del garaje se abrió y el Range Rover atravesó la zona de prensa a gran velocidad. A pesar de los cristales tintados y de los esfuerzos del exmiembro de la Familia Real británica, un fotógrafo logró captar una imagen del expríncipe Andrés intentando ocultarse en el asiento trasero. Es la primera imagen que se tiene de él tras pasar casi medio día bajo custodia, una estampa que ya está dando la vuelta al mundo y que refleja la caída en desgracia del hombre que un día fue el "hijo favorito" de la reina.
Cargos por mala conducta y revelación de secretos gubernamentales
La policía británica ha sido muy clara respecto a los motivos de esta intervención. El expríncipe Andrés se encuentra bajo investigación por aparente “mala conducta en un cargo público”. Las sospechas radican en que, durante su etapa como Representante Especial para Comercio Internacional e Inversión entre 2001 y 2011, habría compartido información confidencial y sensible del gobierno británico con Jeffrey Epstein. Según la investigación de la BBC, se cuestiona si el duque facilitó contactos de alto nivel o remitió documentos reservados a favor de los intereses del financiero estadounidense.
Entre los documentos que se analizan aparece un informe del Tesoro británico sobre la crisis de Islandia y comunicaciones del Royal Bank of Scotland que habrían llegado a Epstein a través de un asesor del príncipe. El subjefe de policía Oliver Wright ha declarado: “Tras una evaluación exhaustiva, hemos abierto una investigación sobre esta denuncia de mala conducta en un cargo público. Es importante que protejamos la integridad y la objetividad de nuestra investigación mientras trabajamos con nuestros socios para investigar este presunto delito. Entendemos el gran interés público en este caso y proporcionaremos información actualizada oportunamente”.
El uso del jet privado y los accesos secundarios a Buckingham

La investigación no solo se centra en el espionaje o la filtración de datos, sino también en el uso de recursos para fines oscuros. Han salido a la luz correos electrónicos y comunicaciones que sugieren que el expríncipe Andrés utilizó el avión privado de Epstein, el famoso ‘Lolita Express’, para trasladar a jóvenes al Reino Unido. Según los testimonios del personal de palacio, estas mujeres eran introducidas en el Palacio de Buckingham mediante accesos secundarios para evitar los controles oficiales.
Se dice que el príncipe implementó un sistema de códigos y mensajes cifrados para coordinar estas visitas discretas. Incluso se menciona que en 2010, dos años después de que Epstein fuera condenado por delitos sexuales, Andrés invitó personalmente al millonario y a una mujer rumana a cenar en el palacio. Esta conducta ha generado una indignación total en el Parlamento. Sir Ed Davey, líder liberal demócrata, calificó de “alarmante” la posibilidad de compartir información sensible, mientras que el fiscal general Stephen Parkinson recordó en The Sunday Times que “nadie está por encima de la ley. Mi trabajo es hacerla cumplir y lo hago sin temor ni favoritismo, sin que esto afecte a la condición jurídica de la persona en cuestión”.
Libertad bajo investigación y registros en domicilios de Norfolk
A pesar de la gravedad de la situación, el expríncipe Andrés no ha quedado retenido de forma permanente por ahora. La policía de Thames Valley ha comunicado que Andrew Mountbatten-Windsor ha quedado en libertad bajo investigación tras su arresto bajo sospecha de mala conducta. ”También podemos confirmar que nuestras búsquedas en Norfolk ya han concluido", ha comunicado la policía británica.
El comunicado oficial emitido por las autoridades tras llevar al expríncipe Andrés a dependencias policiales rezaba lo siguiente: “Como parte de la investigación, hoy (19/2) hemos arrestado a un hombre de unos sesenta años de Norfolk bajo sospecha de mala conducta en un cargo público y estamos realizando registros en domicilios de Berkshire y Norfolk. El hombre permanece bajo custodia policial en este momento". La institución policial ha insistido en mantener el anonimato del detenido siguiendo las directrices nacionales, aunque la identidad era un secreto a voces confirmado por medios como la BBC.
La investigación sigue abierta y las autoridades advierten sobre la prudencia a la hora de publicar detalles: “No revelaremos el nombre del arrestado, según las directrices nacionales. Recuerden también que este caso está activo, por lo que se recomienda tener cuidado con cualquier publicación para evitar incurrir en desacato judicial”. Sin embargo, el daño ya está hecho. El Reino Unido asiste atónito a cómo los lazos entre el palacio y la red de Epstein siguen soltando información que compromete la seguridad nacional.




