Confucio, el filósofo, teórico social y fundador de un sistema ético, vivió en la China feudal hace 2.500 años, siendo su pensamiento introducido en Europa por el jesuita Matteo Ricci, primera persona en latinizar su nombre. Con el paso del tiempo se pudieron conocer las importantes lecciones que dejó a sus discípulos.
Entre ellas se encuentran reflexiones que versan alrededor de la importancia de los valores humanos, llegando a asegurar que existe una gran diferencia entre el hombre sabio y el vulgar, y ofrece los detalles de lo que debe sentar las bases de la ideología y la imaginación intelectual china.
CONFUCIO Y SUS ORÍGENES EN LA ANTIGUA CHINA
Confucio, cuyo nombre original era Kǒng Qiū, nació en Qufu alrededor del siglo VI a. C., en el antiguo Estado de Lu, una región que estaba vinculada a la dinastía Zhou durante el período conocido como "Primaveras y Otoños".
Provecía de una familia noble venida a menos y a lo largo de su vida desempeñó diferentes trabajos, como el de maestre o el de carpintero. Sin embargo, su verdadero legado fue intelectual, a través de las enseñanzas de Confucio que aún hoy perduran.
En una época repleta de fragmentación política y conflictos entre ciudades-estado, desarrolló una nueva forma de pensamiento centrada en la armonía social, el orden moral y la conducta humana. Con el paso del tiempo, acabó por convertirse en uno de los grandes referentes de la filosofía universal.
LA TRANSMISIÓN DEL PENSAMIENTO DE CONFUCIO

Mientras Byung-Chul Han da valor a tener silencio en casa para escucharse, no está de más recordar la doctrina de Confucio, quien comparte una característica especialmente llamativa con Sócrates, y es que no deja nada por escrito.
Esto implica que todas sus enseñanzas fueron transmitidas oralmente y recopiladas por parte de sus discípulos y posteriores generaciones. La recopilación se plasmó en la obra conocida como Lún Yǔ, que los jesuitas tradujeron como Analectas de Confucio y en la que se recogen sus reflexiones, diálogos y enseñanzas.
Fue el misionero jesuita Matteo Ricci quien, en el siglo XVI, introdujo la figura de Confucio en Europa, con el nombre ya latinizado. Fue entonces cuando su pensamiento comenzó a ser estudiado en Occidente, consolidándolo como uno de los grandes padres de la filosofía.
LOS PILARES DE LA DOCTRINA DE CONFUCIO

Mientras el centenario Edgar Morin asegura que teme a la inteligencia humana superficial, seguimos conociendo datos acerca de los pilares del confucianismo. La doctrina de Confucio no es teísta en sentido estricto, aunque sí que tiene una dimensión moral y espiritual profunda.
Se centra en los valores humanos y las relaciones correctas entre personas, destacando entre sus principios:
- La armonía familiar y social.
- El cumplimiento de rituales como forma de mantener el orden moral.
- La piedad filial, con respecto tanto a los padres como a los ancestros.
Para Confucio, cada persona debía actuar de acuerdo a una ley moral vinculada al "Cielo" y que consideraba un principio de orden universal. Su idea era clara al asegurar que la gran diferencia entre el hombre sabio y el vulgar es que el primero es equilibrado, justo y tranquilo, en contraste con un segundo que se ve dominado por la desarmonía y la inquietud.
LA INFLUENCIA DE CONFUCIO EN LA CULTURA CHINA Y MUNDIAL

Confucio dejó una huella que ha marcado durante siglos la estructura política, cultural y social de China, con unas ideas que trascendieron y que tuvieron una gran importancia e influencia en la propia organización del Estado, así como en la educación y la concepción del deber moral.
A través del confucianismo se logró construir una visión del mundo que tiene su base en la propia responsabilidad individual de los seres humanos dentro de la comunidad, en la que debe haber lugar para el respeto, la jerarquía y la armonía, todos ellos fundamentales para el filósofo.
Aunque pueda parecer que su impacto se limitó a Asia, la realidad es que fue mucho más allá, y gracias a los diferentes misioneros y traductores europeos, su pensamiento llegó a convertirse en un diálogo filosófico global.
Hoy en día continúa siendo una referencia a la hora de poder entender la tradición intelectual china, así como la importancia de la ética en la vida pública y privada dentro del país asiático.




