Para nadie es un secreto que el uso del efectivo va en franco “desuso”; cada vez más personas utilizan métodos electrónicos para pagar facturas en sitios públicos. ¿Pagas todavía en efectivo cuando haces una compra importante? ¿Sabías que en menos de año y medio habrá un límite común en toda la Unión Europea? El debate ya no es si el metálico desaparecerá, sino hasta qué punto se va a vigilar su uso.
Más de la mitad de los españoles sigue utilizando billetes y monedas a diario, según el Banco de España. Sin embargo, Bruselas ha decidido poner coto a las operaciones de mayor importe para frenar el blanqueo de capitales y la evasión fiscal.
La medida ya está publicada y confirmada. Y aunque en España el impacto será limitado, el cambio marca un antes y un después en cómo se podrán hacer determinadas compras a partir de 2027.
Un tope común en toda la UE: 10.000 euros como máximo

El nuevo marco legal está recogido en el Reglamento (UE) 2024/1624 y fija un límite máximo de 10.000 euros para cualquier pago en efectivo en la Unión Europea, vamos que no se trata de un capricho o un simple rumor, estamos hablando de una decisión tomada y próxima a ejecutar. A más tardar en el verano de 2027, ningún país podrá permitir compras o ventas en metálico que superen esa cantidad.
La clave no es prohibir el efectivo, sino evitar que se utilice en operaciones de alto valor sin dejar rastro. A partir de ese umbral, será obligatorio utilizar métodos trazables, transferencias, tarjeta, cheques nominativos u otros sistemas que permitan identificar al pagador. Bruselas busca cerrar una de las vías más habituales para mover dinero opaco dentro del mercado único.
España ya es más estricta (y seguirá siéndolo)

Aquí viene el matiz importante, en España el límite ya es mucho más bajo. Desde la Ley 11/2021 contra el fraude fiscal, no se puede pagar más de 1.000 euros en efectivo cuando una de las partes es empresario o profesional. Es decir, para la mayoría de transacciones comerciales relevantes, el tope ya está muy por debajo del nuevo máximo europeo.
En la práctica, la norma europea no suaviza nada en nuestro país. Al contrario, consolida el escenario actual. España podrá mantener su límite de 1.000 euros, porque el reglamento fija un techo máximo, pero permite a los Estados ser más restrictivos. Esto significa que comprar un coche de segunda mano a un concesionario, reformar la cocina o pagar determinados servicios en metálico seguirá estando fuertemente limitado.
Reacciones: entre la tranquilidad y la sospecha

En la calle, las reacciones están divididas. Hay quien lo ve como un paso lógico en un contexto donde cada vez se paga más con tarjeta o móvil. Muchos jóvenes reconocen que apenas usan efectivo y consideran que el límite de 10.000 euros “ni les afecta”. Para ellos, el cambio es casi simbólico.
Pero también hay preocupación. Autónomos y pequeños comerciantes temen más burocracia y controles adicionales. El reglamento refuerza, además, la identificación en pagos en efectivo a partir de determinados importes, lo que implica más trazabilidad y menos anonimato. Algunos ciudadanos interpretan la medida como un avance hacia una economía totalmente digital, donde cada movimiento quede registrado.
Lo cierto es que el uso cotidiano del efectivo no se prohíbe. Podrás seguir pagando en el supermercado, en el bar o en la peluquería con billetes y monedas. Tampoco cambia la obligación de declarar más de 10.000 euros en efectivo al cruzar fronteras de la UE. El foco está en las operaciones grandes, no en el café de la mañana.
En el fondo, el mensaje de la Unión Europea es claro, el efectivo sigue siendo legal, pero cada vez tiene menos espacio en las grandes transacciones. España ya había dado ese paso hace tiempo y, de hecho, seguirá entre los países más estrictos.
La pregunta ahora no es cuánto podrás pagar en metálico, sino cómo evolucionará nuestra relación con el dinero físico en los próximos años. Porque aunque el billete no desaparece, cada nueva norma confirma que su terreno es cada vez más pequeño. Y ese debate, queramos o no, acaba afectándonos a todos.






