El INE destapa que el gasto de los españoles ahora se ha desplazado a los restaurantes y la vivienda

El último informe del INE revela que los españoles destinan cada vez más de su presupuesto a la vivienda y a comer fuera de casa. Mientras los gastos básicos absorben gran parte del salario, la hostelería se consolida como uno de los principales destinos del consumo diario.

¿Estamos gastando más… o estamos gastando distinto? ¿Por qué, pese a la moderación del IPC, cada vez sentimos que llegar a fin de mes cuesta lo mismo o más? Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) dejan una fotografía muy clara, el dinero o el gasto de los hogares se concentra, cada vez más, en dos grandes partidas (la vivienda y los restaurantes) mientras el resto del presupuesto se ajusta como puede.

El gasto medio por hogar ya supera los 34.000 euros al año. Pero lo realmente relevante no es la cifra total, sino cómo se reparte. Y ahí es donde está el cambio silencioso que muchos ya notaban en su día a día y que seguramente pocos no se atrevían a admitir.

Porque mientras la inflación se modera sobre el papel, la sensación en la calle es otra muy distinta, otro de los grandes misterios de la economía española, que no se logra descifrar.

Publicidad

Vivienda: el agujero que no deja de crecer

Vivienda: el agujero que no deja de crecer
El IPC solo recoge el alquiler, no el coste real de acceder a una vivienda en propiedad. Fuente: Agencias

La vivienda se ha convertido en el gran aspirador del presupuesto familiar. En 2025, el gasto medio en esta partida superó los 11.000 euros anuales. Eso supone más del 32% del presupuesto total. Y en los hogares con menos ingresos, el peso se dispara por encima del 40%.

Cuando hablo con lectores o conocidos, la frase se repite, “No es que gastemos más en caprichos, es que el alquiler se lo come todo”. El problema no es solo el precio, sino el efecto dominó que genera. Si una tercera parte del sueldo se va en techo y suministros, el margen para ahorrar, invertir o simplemente respirar se reduce al mínimo.

Además, el IPC solo recoge el alquiler, no el coste real de acceder a una vivienda en propiedad. Esa diferencia técnica no es menor. Porque cuando se actualizan salarios o pensiones con el IPC, la referencia no incluye una parte fundamental del gasto real. Y ahí es donde muchos sienten que las estadísticas no terminan de reflejar su situación cotidiana.

Restaurantes y ocio: menos culpa, más necesidad

Restaurantes y ocio: menos culpa, más necesidad
El 78% de los españoles mantiene o incluso aumenta su gasto en alimentación fuera del hogar. Fuente: Agencias

La otra gran partida que gana peso es la restauración. Según el barómetro de AECOC, el 78% de los españoles mantiene o incluso aumenta su gasto en alimentación fuera del hogar. Dos de cada tres salen igual o más que el año anterior. No encaja con el discurso de “crisis permanente”, pero explica algo importante, salir ya no es lujo, es desahogo.

El consumo fuera del hogar se ha fragmentado. Desayunos, aperitivos, tardeo, café de especialidad… Ya no todo gira en torno a la comida principal. El restaurante sigue siendo habitual entre trabajadores durante la semana, y el menú cerrado se consolida como fórmula de control del gasto.

En conversaciones recientes, muchos lo reconocen sin rodeos, “Recorto en otras cosas, pero no en salir”. No es frivolidad. Es salud mental, socialización, desconexión. Después de años marcados por pandemia e inflación, el ocio se ha convertido en una válvula de escape. El consumidor es más selectivo, compara más, exige calidad-precio, pero no renuncia del todo.

Los hogares vulnerables: la otra cara del reparto

Los hogares vulnerables: la otra cara del reparto
Las familias en riesgo de pobreza destinan casi el 60% de su presupuesto solo a vivienda y alimentación. Fuente: Agencias

Si ampliamos el foco, la desigualdad en el reparto del gasto es todavía más evidente. Según datos analizados por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español, las familias en riesgo de pobreza destinan casi el 60% de su presupuesto solo a vivienda y alimentación.

Publicidad

Eso significa que seis de cada diez euros van directamente a lo básico. Sin margen para ocio, imprevistos o ahorro. En los valores más bajos, el gasto anual ronda los 17.600 euros, y la vivienda puede llegar a absorber el 40% del total. Si se suma la cesta de la compra, el presupuesto prácticamente queda comprometido desde el inicio.

Aquí la conversación cambia. No se trata de elegir entre restaurante o ahorro. Se trata de poder llenar la nevera sin renunciar a encender la calefacción. De hecho, muchos hogares han eliminado productos como pescado fresco o carnes de mayor precio. La estrategia no es gastar mejor, sino sobrevivir con menos.

La conclusión que deja el INE no es simplemente que gastemos más en restaurantes y vivienda. Es que el centro de gravedad del presupuesto se ha desplazado. El ocio resiste como espacio emocional. La vivienda presiona como obligación estructural. Y entre ambos extremos, el resto de partidas se ajustan. Quizá la gran pregunta no es cuánto gastamos, sino cuánto margen nos queda. Y esa es una conversación que va mucho más allá de una estadística anual.

Publicidad