Para los que creían que la “Ley del taxi” no iba a generar impacto en la forma en la que se transportan los usuarios en taxis y VTC, les comentamos. ¿Puede una ley cambiar por completo cómo te mueves por Barcelona? ¿Qué pasará con las VTC si el Parlament aprueba la nueva normativa tal y como está planteada? La tensión en el sector es máxima y no es para menos, se habla de que hasta el 85 % de las licencias podrían quedar fuera de juego.
Mientras el debate político sube de temperatura, la reacción empresarial no se ha hecho esperar. En medio de este escenario incierto, Cabify ha decidido mover ficha y abrir su aplicación al taxi tradicional con una oferta difícil de ignorar.
La batalla ya no es solo legal. Es estratégica. Y afecta directamente a conductores, usuarios y a la movilidad diaria de la ciudad.
Una ley que pone contra las cuerdas a las VTC

El Parlament de Catalunya debate una nueva regulación del taxi que, según advierte el propio sector, podría dejar sin margen operativo a la mayoría de VTC en Barcelona. Desde la dirección de Cabify han llegado a cifrar el impacto en un 85 % de las licencias actuales si el texto sale adelante sin cambios sustanciales.
La discusión llega apenas semanas después de que el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya tumbara varias restricciones clave impuestas por el Área Metropolitana de Barcelona en 2019, como la obligación de contratar con una hora de antelación o la prohibición de geolocalización. Esa sentencia fue interpretada por muchos conductores como un balón de oxígeno. Ahora, el nuevo frente legislativo vuelve a sembrar incertidumbre.
La ofensiva de Cabify: comisión del 7 % y taxis dentro de la app

Ante ese panorama, Cabify ha optado por una estrategia clara, integrar al taxi en su plataforma en Barcelona y ofrecer la que define como la “comisión más baja del mercado”, un 7 %. El mensaje es directo al sector del amarillo y negro, que históricamente ha sido su principal adversario en la calle y en los tribunales.
La empresa no se ha quedado ahí. Ha lanzado un bono de bienvenida de 100 euros para quienes completen diez trayectos en su primera semana y ha articulado incentivos para acelerar la adhesión. En conversaciones con taxistas estos días, las reacciones son mixtas, algunos lo ven como una oportunidad para diversificar ingresos; otros hablan de “alianza forzada” ante la amenaza regulatoria que pesa sobre las VTC.
Usuarios en medio y un déficit de 4.600 vehículos

Desde la compañía sostienen que Barcelona sufre un déficit estructural de hasta 4.600 vehículos entre taxis y VTC, especialmente en horas punta y en temporada alta. La integración de ambos servicios en una misma app, argumentan, permitiría aumentar la oferta y reducir tiempos de espera.
En la calle, los usuarios reaccionan con pragmatismo. Muchos valoran poder comparar precio y disponibilidad en la misma aplicación. Otros temen que la reducción de VTC limite la competencia y termine encareciendo los trayectos. Lo que está claro es que la movilidad urbana vuelve a estar en el centro del debate político y económico de la ciudad.
La jugada de Cabify no es solo comercial; es también una vía de supervivencia si la ley catalana termina asfixiando a las VTC. Al abrirse al taxi, garantiza que su aplicación siga operativa aunque cambie el marco normativo. Y el sector del taxi, que durante años exigió límites más duros a estas plataformas, se enfrenta ahora a una decisión compleja, aceptar la colaboración o mantener la confrontación.
Barcelona vive un momento clave en su modelo de transporte. Lo que se apruebe en el Parlament marcará el rumbo de miles de conductores y de millones de trayectos al año. Y, como casi siempre, quienes más lo notarán serán los ciudadanos que, cada día, solo quieren algo sencillo, que haya coche disponible cuando lo necesitan. Si te mueves por la ciudad, esta historia también va contigo.







