Edgar Morin es una de las grandes conciencias intelectuales de los tiempos actuales, un sociólogo y filósofo de 104 años que siempre deja importantes reflexiones que conviene tener muy en cuenta. Tras dedicar más de un siglo a pensar en la complejidad del mundo y del ser humano, es una voz autorizada para explicar el mundo real.
A la hora de referirse al momento actual, el francés tiene claro que, aunque la inteligencia artificial puede dar cierto miedo, en su caso tiene claro que tiene mayor temor por la inteligencia humana superficial. El filósofo considera que la humanidad está pasando por un momento de crisis de conocimiento y pensamiento.
EDGAR MORIN NO TEME A LA IA

El filósofo y sociólogo francés Edgar Morin ha dedicado gran parte de su vida a pensar la complejidad del mundo y del propio ser humano, y para ello ha cuestionado esos pensamientos en los que se trata de simplificar la explicación de la realidad.
En su obra deja claro que en su caso apuesta por un pensamiento que es capaz de conectar saberes, unir disciplinas, y deja claro el papel de la incertidumbre como un elemento clave del conocimiento. De esta forma, trata de encontrar la explicación a diferentes situaciones que afrontan las personas, y deja claro que no teme a la inteligencia artificial.
En una entrevista al Corriere della Sera, el filósofo de 104 años reflexiona acerca de su propio momento vital, una vez superado el siglo de vida. Asegura que en este momento aún conserva "las curiosidades de la infancia, las aspiraciones de la adolescencia y las responsabilidades del adulto". Además, asegura que, como anciano, trata de nutrirse de la experiencia de las edades que ha atravesado.
EDGAR MORIN TEME A LA INTELIGENCIA HUMANA ARTIFICIAL

Mientras hay quien insiste en que no se debe tener miedo a la IA por reemplazar trabajos, Edgar Morin insta a los ciudadanos europeos a que despierten del letargo para que se preparen para lo que está por venir en el futuro. Para él, la civilización occidental está corroída por una crisis profunda.
Europa está en una posición agónica, bloqueada en la contradicción entre los cierres nacionalistas y la necesidad de reconocer el destino común de sus naciones. El nacionalismo se alimenta de enemigos", destaca el francés, que hace hincapié en que existe una amenaza de que ganen terreno "las ideas supremacistas y xenófobas en lugar de las ideas humanistas y emancipadoras".
Edgar Morin considera que hoy en día existe una profunda crisis de pensamiento y de conocimiento, por la cual se trata de buscar soluciones simples a problemas complejos. Y eso es lo que considera un gran problema de la ciudadanía actual.
"La barbarie del pensamiento reside en la simplificación, en la separación, en la racionalización… todo ello en detrimento de la complejidad, de los vínculos indisociables, y también del sueño y la poesía", continúa el experto, que asegura que el cálculo debería ser un auxiliar del pensamiento.
Por otro lado, ha tratado de dejar claro que, aunque asegura que la inteligencia puede dar miedo, él teme especialmente a la inteligencia humana superficial.
LA PREOCUPACIÓN DE EDGAR MORIN

La IA que amenaza con destruir 400.000 trabajos en España no es la mayor preocupación para un Edgar Morin que asegura que, ante la inexistencia de un pensamiento profundo, ético y complejo, la tecnología deja de ser una herramienta al servicio del ser humano para ser un atajo que debilita su responsabilidad y su capacidad de juicio de cada individuo.
El filósofo francés defiende que el ser humano necesita una reforma del pensamiento y de la educación, lo que considera clave para poder integrar conocimientos y afrontar los asuntos más complejos.
En su opinión, cada vez hay mayores barreras entre conocimientos, marcados en gran parte por la división existente entre lo espiritual y lo material. Destaca que tanto el delirio como la razón están siempre presentes en el ser humano, y uno de ellos puede inhibir al otro. Asimismo, alerta que en muchas ocasiones lo económico y lo técnico ignora las realidades profundas de lo humano.
Por ello, insta a que el mundo tenga una mirada más amplia, en la que se apueste por una convivencia más humana y que, además, se prepare para los verdaderos peligros mortales que amenazan a la humanidad.
En su opinión, estos tienen que ver con las "armas nucleares, el estallido de fanatismos y la multiplicación de guerras civiles", sin olvidar la especulación financiera y las acciones contrarias al cuidado del planeta.






