Raquel Meroño tiene una de esas trayectorias que parecen calcadas de un guion de ficción: actriz mítica de los noventa, ganadora de un talent culinario en TVE y empresaria hostelera en una de las costas más bravas de España. Un perfil de éxito que, visto de cerca, esconde cicatrices reales.
Lo que pocos saben es que ese chiringuito al que ella misma llamó "réquiem" ha sido reconstruido dos veces desde su apertura en 2016. Ahora, mientras la actriz acumula horas de televisión en Raquel Meroño y regresa a La 1 con DecoMasters, el chiringuito tarifeño sigue siendo su apuesta más arriesgada, y la que más le ha costado.
Carbones 13: el negocio con vistas al Estrecho
Carbones 13 abrió en 2016 en la playa de Los Lances, en Tarifa, uno de los parajes naturales más espectaculares de la Costa de la Luz y, también, uno de los más castigados por el viento del Estrecho. Raquel Meroño lo montó junto a su entonces marido, el empresario Santi Carbones, con una idea clara: crear algo duradero para sus hijas Martina y Daniela.
El restaurante apuesta por cocina mediterránea, arroces, pescados frescos y música en directo frente al mar. Un concepto que funcionó desde el primer verano y que convirtió el local en punto de encuentro de artistas como Dani Martín, Inma Cuesta o Bibiana Fernández.
Con los años, Carbones 13 se consolidó como referencia en el sector hostelero tarifeño. Pero la playa de Los Lances no perdona: está expuesta al levante y al poniente con una ferocidad que pocos negocios a pie de arena soportan temporada tras temporada.
Por qué vuelve al primer plano ahora
El contexto que dispara esta historia es el regreso de Raquel Meroño a la televisión pública. DecoMasters, el nuevo talent de La 1 presentado por Patricia Montero, se estrenó el 26 de enero de 2026 y ha devuelto a la actriz a la primera plana mediática.
En las primeras semanas de emisión, el programa ha registrado estas cifras:
- Gala 1 (26 enero): 752.000 espectadores, 11,2% de cuota
- Gala 2 (2 febrero): 772.000 espectadores, 11,8% de cuota
- Gala 3 (9 febrero): 496.000 espectadores, 8,6%
- Gala 4 (16 febrero): 628.000 espectadores, 9,9%
Su regreso a TVE ha vuelto a poner el foco en su vida más allá de los platós: y ahí aparece, inevitablemente, la historia de un chiringuito que ha sobrevivido a lo que la mayoría de negocios costeros no aguantan.
Los temporales que casi se lo llevan todo
Frente al éxito televisivo, la historia de Carbones 13 es la de un negocio golpeado por la naturaleza con una insistencia brutal. El primer año, una levantera histórica —la más grande en décadas, según describió la propia Meroño— sacudió el local antes incluso de que cogiera velocidad de crucero.
El segundo golpe fue el huracán Emma: "No sobrevivió porque se lo llevó por delante, pero lo volvimos a construir", explicó la actriz. Dos reconstrucciones en cinco años implican una inversión económica considerable, meses de cierre y una presión sobre el negocio que va mucho más allá de las cifras de facturación.
Lo que más duele en estas situaciones no es solo el dinero. Es arrancar de cero cada vez, con la incertidumbre de si el siguiente temporal volverá antes de recuperar lo perdido.
Qué implica montar un negocio en la costa más ventosa
Más allá de los daños puntuales, este caso revela algo que afecta a miles de hosteleros costeros en España: la exposición climática de los negocios a pie de playa es estructuralmente incompatible con la estabilidad financiera que se le exige a cualquier empresa.
Los chiringuitos en zonas de dominio público marítimo-terrestre dependen de concesiones administrativas que obligan a estructuras desmontables o semipermanentes, precisamente las más vulnerables al viento. Un modelo que penaliza doblemente al hostelero: sin seguridad constructiva y con costes de reconstrucción que no se contemplan en los seguros estándar.
El caso de Carbones 13 es un ejemplo paradigmático de cómo la brecha entre la imagen pública de un negocio y su realidad financiera puede ser enorme. El chiringuito del que hablan los famosos y el chiringuito que tiene que reconstruirse cada vez que llega Emma son, a efectos prácticos, dos negocios distintos.
Disipando dudas que todos tenemos
Las preguntas se repiten cuando surge esta historia, así que conviene responderlas de una vez:
P: ¿Raquel Meroño ganó realmente MasterChef Celebrity?
R: Sí, ganó la quinta edición de MasterChef Celebrity en diciembre de 2020, venciendo en la final al humorista Florentino Fernández.
P: ¿El chiringuito sigue abierto hoy?
R: Sí, Carbones 13 sigue operativo en la playa de Los Lances de Tarifa, abierto todo el año desde 2016.
P: ¿Raquel Meroño sigue siendo copropietaria tras su divorcio?
R: Sí, mantiene la sociedad empresarial con su exmarido Santi Carbones pese a la separación personal.
P: ¿Tiene otros negocios además del chiringuito?
R: Sí, gestiona también un restaurante en el barrio de Chueca (Madrid) y la empresa de localizaciones Rock and Loft junto a Carbones.
Qué viene ahora para ella y para Carbones 13
Mirando adelante, el momento actual de Raquel Meroño es una paradoja interesante: está más visible que nunca en televisión, con DecoMasters emitiéndose cada lunes en La 1, pero la exposición mediática no resuelve los problemas estructurales del negocio tarifeño.
La temporada 2026 de Carbones 13 arranca con el foco puesto en ella más que nunca, lo que puede traducirse en más reservas y mayor afluencia durante el verano. Si la tormenta no llega antes, claro. En Tarifa, esa condición siempre está sobre la mesa.
Lo que hace especialmente relevante su historia es que no encaja en el relato habitual del famoso empresario. Aquí no hay éxito fácil ni glamour sin fisuras. Hay una actriz que apostó por algo propio, lo vio destrozado dos veces y lo volvió a levantar. Eso, en un país donde el 60% de los negocios hosteleros cierra antes de los cinco años, no es un dato menor.







